Inodoro en la piel de Antonio Germano



Por Nico Pose


No requieren mucha presentación ni las andadas de este gaucho vago ni tampoco el clásico remate de Mendieta, su perro querido, el cual siempre cierra las reflexiones que mantiene con su dueño con el profundo “Que lo parió”. El gaucho es famoso porque más allá del cariño que le tenemos, representa críticamente a través del humor y la ironía, los vicios y ciertas actitudes de la argentinidad. Este personaje que creó Fontanarrosa en 1972, fue cambiando a través del tiempo para instalarse definitivamente en la Revista Viva.

Inodoro está retirado y la obra se sitúa en los últimos momentos de su vida. Es así que lo vemos a Inodoro roncando como bestia afuera del rancho, mientras la Eulogia trata de despertarlo para que haga algo. Inodoro disfruta la obligada siesta criolla, “la mayor conquista del trabajador rural” acompañado de Mendieta. Ambos roncan a la par, y es así como todo empieza…Cuando Inodoro tenga que ponerse a trabajar, protestará, primero porque es martes y ya termina la semana, le dice a Mendieta; y segundo, porque ya es Marzo, y se le vienen las fiestas encima. Ésa es la actitud, ésa es la esencia de Inodoro con respecto al trabajo.

Al gaucho que es representado por Germano, no le falta ninguno de los condimentos que posee en la historieta. Con un vozarrón de aguardiente, y su característica tranquilidad, más parecida a la vagancia que a otra cosa, Inodoro es visitado frecuentemente por los aborígenes que habitan esos pagos. Allí ocurren diálogos extraordinarios, como ése donde los aborígenes le dicen que el malón se suspendió, porque muchos de ellos se fueron a festejar el día del aborigen y otros están haciendo artesanías. ¡Qué le queda a los hippies! piensa Inodoro.

Con los diálogos característicos de la tira, la obra apela al humor directo en diferentes sketches frente a un público que puede disfrutar una cerveza o cualquier otra cosa para acompañar el espectáculo.

Es una obra muy recomendable para toda la familia, o para ir con un grupo de amigos y distenderse de la semana.

Aquí van algunas frases memorables de Inodoro, por si todavía alguien no lo conoce:


"Endijpué de tantos años, si tengo que elegir otra vez, la elijo a la Eulogia con los ojos cerrados. Porque si los abro elijo a otra".

- Dígame don Inodoro ¿usté está con la Eulogia por alguna promesa?
- Mendieta, uno se deslumbra con la mujer linda, se asombra con la inteligente... y se queda con la que le da pelota.

- Vago no soy, quizá algo tímido para el esjuerzo.

- Estoy comprometido con mi tierra, casado con sus problemas y divorciado de sus riquezas.

- ¿Y usted cómo se gana la vida?
- ¿Ganar? ¡De casualidá estoy sacando un empate!

- ¿No andará mal de la vista, don Inodoro?
- Puede ser. Hace como tres meses que no veo un peso.

.
- Eso de "hasta que la muerte los separe" es una incitación al asesinato.

- Acepto que la Eulogia es fulera, pero es de las que demuestran la beyeza por el absurdo.

- Usté no está gorda, Eulogia. Es un bastión contra la anorexia apátrida.





Ficha técnico artística

Adaptación: Antonio Germano
Actuan: Antonio Germano, Fernando Germano, Gustavo Romano, Toni Tulián
Prensa: Tehagolaprensa
Dirección: Antonio Germano

LIBERARTE
Av. Corrientes 1555
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Teléfonos: 4375-2341
Web: http://www.liberarteteatro.com.ar
Entrada: $ 30,00 - Sábado - 20:30 hs - Hasta el 08/07/2010
Una noche con The Beatles, For Sale


It´s all rigth!
Por Perez Artaso Ariana.


El pasado domingo 23 de mayo, en vísperas del Bicentenario argentino y mientras tronaba sobre la Capital Federal, en el Velma Café se daba lugar a una secuencia musical que ya es, lo confieso, uno de mis flashbacks preferidos, permitiéndome volver a presenciar una y otra vez aquello que por cuestiones numéricas y generacionales jamás llegué a ver en su versión original.


Y puede que esta sea una de las claves por las cuales las bandas que imitan, -homenajean, versionan, etc, etc- a los Beatles siempre tengan su fiel público y un éxito relativo: son una forma –efímera, es cierto, pero posible al fin- de retornar a lo que alguna vez fue capaz de mover el piso, causar desmayos, generar histerias y que hoy perdura con resignificaciones no erosivas.


Dany Lebron, Ariel Estruch, Omar Ali y Nico Jara jugaron, como tantas otras noches, a ser John, Pual, George y Ringo sobre el escenario, y nosotros se lo creímos con cierta permisiva nostalgia melódica que ineluctablemente termina remitiendo siempre a lugares remotos de amores y ternuras.

La invitación a pasar una noche con The Beatles se proyectó en cuatro escenas fraccionarias en las que los músicos representaron diversas facetas de la banda de Liverpool.


El show comenzó con un pequeño acústico en el que, como explicó John - Dany Lebron-, se buscó dar protagonismo a lo que es considerado el mejor instrumento de Los Beatles: sus voces, tan clavadas hoy en la memoria colectiva.


Así, And I Love Her dio paso a la bellísima I´ve Just Seen a Face, sin olvidar la obligada promesa del sol por venir luego del suave sollozo de la guitarra de George.



ESC2-INT-VELMA CAFÉ-NOCHE

John lo avisó, la segunda parte del espectáculo estaba preparada para hacer ruido de la mano de su clásico –y casi destrozado por ciertas asociaciones que inevitablemente se generan con los primeros acordes- Twist And Shout, seguida de Everybody´s Trying To Be My Baby y demás temas que se prestaron a la perfección para sacudir a un público todavía retraído.


Y entre tanto meneo espasmódico de cabeza empelucada la temible pregunta resonó por los parlantes del salón, tornando previsible la derrota de mis predilecciones: ¿Cuál es tu Beatle preferido? George, como siempre, fue injustamente el menos votado.


En la tercera sección cantamos, ya todos desafinados y sin vergüenza dentro de la ficción del revival, Don´t Let Me Down y el himno Beatle: Let It Be.


Como cierre de esta alegre noche con la banda símil Beatle se escuchó I Want To Hold Your Hand –uno de los primeros hits rankeros de la banda-, la pegadiza She Loves You y Hey Jude como broche de oro.


For Sale prometió volver y brindar nuevos shows para que ningún fanático se quede sin su cuota de reminiscencia. Humildemente aplaudo este constante déjà vu, consciente de que de vez en cuando está bueno soltarse y cantar, como se pueda, “It´s all right”.



AFRIKA de Walter Soares
Por Marilyn Botta


Color, brillo, plumas. Luces, música, ritmo y danza. Cuerpos esculturales, erotismo, glamour. Estilo, gracia, sensualidad, humor y esplendor visual. Un mix de todo esto en justa medida, hace que Afrika sea un music hall sorprendente.


El elenco integrado por el grupo Kábala y Walter Soares, quien también es el encargado de la dirección general, representan 29 cuadros en los que hay más de 100 cambios de vestuario. Soares, ex integrante del grupo Caviar de Jean-François Casanovas, logra una puesta exquisita. Los cuadros no están relacionados entre sí por ningún argumento, sí por un estilo y una estética, visualmente muy atractivos y por el uso del playback. Este género que reúne coreografías, trajes grandilocuentes y humor, crea un mundo de fantasía. El humor está presente en los cuadros en los que Soares pone el cuerpo, la cara y los gestos sobre palabras de personajes como la sexóloga venezolana y una mediática y particular profesora de gimnasia, con técnicas cercanas a la pantomima, acoplando los movimientos a las voces y melodías. Ni hablar de las recreaciones de los clásicos de la música internacional, entre los que están Tina Turner, Cabaret y Edith Piaf. Tampoco faltan momentos que emocionan y erizan la piel. Es un cabaret actual dónde se usa todo tipo de música, desde el mambo hasta el jazz. Las luces también juegan un papel importante en la escena. El vestuario diseñado por David Ghersinich merece ser destacado, ya que es tan protagonista como los artistas. Es una ingeniosa combinación de telas, plumas y piedras con accesorios, luces y brillos.

El tiempo se pasa volando para el espectador de Afrika, que puede tomar algo mientras ve el show, porque el teatro tiene un sector con mesas como en un bar y otro con butacas como en cualquier teatro. En algunos cuadros de la obra, los personajes desfilan por el pasillo central que va al escenario, como también lo hace Soares en algunas de sus apariciones. Es un espectáculo recomendable.

Cerca del final, con unas cálidas palabras conocemos la voz de Walter Soares, quien fuera de todo personaje nos cuenta que su intención es brindar al público “fantasía, alegría y un buen momento”, y viendo la recepción de los presentes me animo a decir que lo logra con creces.


Ficha Técnico Artística

Actuan: Cristian Avila, Marta Berrio Agamez, Fanny Bianco, Richie Guzmán, Nathalie Llanos, Pola Nicodemi, Olga Parise, Walter Soares
Vestuario: David Ghersinich
Dirección general: Walter Soares


TEATRO VARIEDADES CONCERT
Bartolomé Mitre 1259 - Buenos Aires - 4372-9867
Funciones: Viernes y Sábados – 22.00 hs.
Localidades: $ 50

LA NOVIA de Deby Wachtel
Por Marilyn Botta


Sofía es una mujer que acompaña la entrada de las novias en la sinagoga tocando con su flauta distintas partituras, entre ellas por supuesto, la marcha nupcial. Sofía sabe de memoria los movimientos que realizan las novias en su desfile hacia el altar. Recuerda cada detalle de los vestidos, de los zapatos, y hasta las lágrimas de emoción de los familiares. Un día explota liberando su deseo más íntimo de ser ella La Novia.

Además de ser la autora, con humor y gracia, Deby Wachtel interpreta a esta mujer que anhela, cómo la mayoría de las mujeres, ser alguna vez la protagonista de una boda. Combina el texto con citas de poesías de la escritora Juana Bignozzi, y lo acompaña con melodías en la flauta. Así nos va contando la íntima obsesión del personaje. A lo largo de la obra vamos conociendo a Sofía, y de lo que es capaz de hacer por llegar al altar. Querible, cómica y por momentos patética, Sofía quiere atravesar el pasillo de los sueños como lo hicieron las 120 novias que alcanzaron la felicidad en la sinagoga. No quedan dudas que conoce a la perfección cada pormenor de todo lo que ve desde atrás de su atril, y de que ella está tan preparada para vivir ese momento, que de no ser porque le falta un novio, Sofía sería La Novia perfecta.

Hay momentos divertidos para destacar; la historia de cómo se conocieron sus padres y el análisis que hace de cada una de las flores que forman parte del decorado de las ceremonias. Como también hay otros en los que Sofía nos conmueve con su tristeza. Con poco, que es suficiente, la escenografía nos hace sentir que estamos en una boda, siendo protagonista la alfombra blanca del pasillo central, que hasta sirve como vestido y cola, cuando Sofía logra su gran instante.

Desesperada por la soledad que no le permite concretar una propia historia de amor, Sofía decide ocupar el lugar de otra novia, cueste lo que cueste, y dedicárselo a todos los que pensaron que ella nunca llegaría a ser La Novia. Los que asistan a ver esta historia, seguramente le darán la razón a Sofía cuando dice que, en esa sinagoga todos mueren de amor.


Ficha Técnico Artística:

ACTUA: DEBY WACHTEL
DIRECCION: GABRIELA PRADO
IDEA Y DRAMATURGIA: DEBY WACHTEL
ASISTENTE EN DRAMATURGIA: SOL LEBENFISZ
ESCENOGRAFIA: MIGUEL NIGRO
REALIZACION ESCENOGRAFICA: CARRITO arte escenográfico
VESTUARIO: CESAR TAIBO
ZAPATOS: DOBLELE
INTERVENCION TEXTIL: MARTIN CHURBA
ILUMINACION: ELI SIRLIN
DISEÑO GRAFICO: DIEGO SOLER
FOTOS: ANDRES KNOB
ASISTENTES DE PRODUCCION: IRINA IVNISKY
PRENSA: LAURA CASTILLO
PRODUCCION GENERAL: TATAMITEATRO
ASISTENTE DE DIRECCION: JULIETA CASA

::ESTE ESPECTACULO CUENTA CON EL APOYO DEL FONDO NACIONAL DE LAS ARTES::

DOMINGOS 19 HS
EL CAMARIN DE LAS MUSAS
MARIO BRAVO 960
RESERVAS 4862-0655
Entrada general $35
Descuento a jubilados y estudiantes: $25


Acreedores, De August Strindberg


por Nico Pose



Quién le debe a quién? ¿Y a qué clase de deuda se refiere el título? Claro, lo más simple sería pensar en el dinero. Pero existen muchas otras deudas pendientes en la vida. Strindberg con esta obra nos da entender eso con aquel diálogo afilado entre el pintor y su amigo casual, un profesor de letras, durante una estadía en un aristocrático balneario. El pintor está descansando, alejado de sus actividades artísticas, y además, está bloqueado, no puede crear. Uno de sus problemas es su mujer, y todo siempre parece terminar girando en torno a ella. Una escritora de medio pelo, pero con una actitud sumamente provocadora, inteligente, y sobre todo, con ciertas habilidades para saber cómo manejar a su marido. Su amigo le advierte, tu mujer creció gracias a vos, y te sacó toda la energía. Unos crecen gracias a otros, y te terminan convirtiendo en una fantasma.

Otra vez, ¿cuál es el objeto de la deuda? A medida que el diálogo entre los dos hombres crece, el amor cobra su protagonismo, ya que el pintor no se siente amado, siente que ha perdido todo con su mujer, porque ella ha ganado esa partida y se ha beneficiado con el matrimonio, mientras él siente que se ha debilitado. Su mujer ha construido su identidad a través del vaciamiento del otro. El marido finalmente va a hablar con su mujer, y además va a usar al matrimonio como mecanismo institucional para ajustar cuentas en el amor.

Cada uno de los tres personajes disponen sus máscaras a su tiempo, oportunamente, es así cómo su amigo desaparece cuando el pintor dialoga con su mujer, luego de haberlo aconsejado. Escucha el diálogo a través de la habitación contigua. De a poco, vamos descubriendo el triángulo del resentimiento, el egoísmo, la venganza a la que llevan los miedos, y la muerte que ronda siempre por ahí.

Con un final sorprendente, Acreedores habla sobre las pasiones, sobre el amor, sobre el matrimonio, para terminar resumiendo todo dentro de la familia como una institución que ya se prefiguraba en caída libre. Así, el genio de Strindberg se adelantaba a nuestro tiempo con esta conmovedora obra escrita en 1888. Así lo entiende Marcelo Velázquez, viendo la potencia que aún hoy tiene esta pieza, representándola con una puesta vanguardista, donde el espectador puede ver simultáneamente en una pantalla momentos que difieren de la actuación, creando un efecto de multiplicación dentro de la acción.


Ficha técnico artística

Autoría: August Strindberg
Versión: Rodolfo Roca, Marcelo Velázquez
Actúan: Marcelo Bucossi, Mercedes Fraile, Daniel Goglino
Locución: José María Muscari
Escenografía: Fernando Leiva
Diseño de vestuario: Carla Desiderio
Diseño de luces: Eli Sirlin
Diseño sonoro: Fernanda Balcells
Diseño visual: Fernanda Balcells
Música original: Diego Centurión
Fotografía: Beto Landoni
Diseño gráfico: Verónica Duh
Asistencia de dirección: Cintia Igolnikof
Prensa: Tehagolaprensa
Coordinación de producción: Esteban Costa
Dramaturgista: Patricia Sapkus, Yamila Volnovich
Coreografía: Margarita Fernández
Dirección: Marcelo Velázquez

Web: http://www.acreedores-strindberg.blogspot.com

DELBORDE ESPACIO TEATRAL
Chile 630
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Teléfonos: 4300-6201
Web: http://www.delborde.com.ar
Entrada: $ 35,00 y $ 25,00 - Sábado - 21:30 hs - Hasta el 26/06/2010
The Original Harlem Globetrotters (crónicas urbanas)






Por Jimena Repetto


Padres con sus hijos comiendo panchos. Una cancha de basketball…¿o debería decir baloncesto? Gradas. Vendedores de gaseosas. Ir a ver a los Harlem Globetrotters se acerca mucho a vivir una película norteamericana de esas que pasan los domingos a las tres de la tarde.

Si bien la base del espectáculo, se supone, es el partido de un equipo de jugadores altísimos (los Harlem) debatiéndose contra su contrintante los Washington Generals, el mayor placer del espectador reside en poder participar activamente de una escena que hemos visto en la pantalla.

Por un instante somos el elenco, la platea, los fans que hemos visto al infinito en cuanta producción norteamericana incluya un evento deportivo. La gracia empieza cuando nos convertimos de espectadores en protagonistas, cuando nos sentamos en una grada a tomar una gaseosa, aplaudimos, aceptamos el español neutro como la lengua de la ficción y nos deleitamos con la posibilidad de arrojar una pelota y encestar. El show comienza y, a falta de porristas que no hacen al basketball, llega Globie, la mascota del equipo. Si han visto la cantidad de series suficiente, saben que estamos hablando de un señor disfrazado de que hace gracias para enardecer a la tribuna, cual Homero el algún capítulo de Los Simpsons.


Una vez generada la atmósfera, se condimenta con los movimientos espectaculares de esos jugadores de metro noventa que, con la misma soltura con la que uno se anima quizás a hacer patéticos "jueguitos" un parque, hacen girar la pelota "oficial" por el aire como si tuvieran la capacidad de colgar las esferas en el espacio.

Los Harlem, se supone, son un equipo que compite con los Washington, cuyo entrenador arremete con prácticas un tanto deshonestas como utilizar un paraguas que hipnotiza cada dos por tres a uno de los pobres jugadores del equipo contrario. Si bien la competencia por momentos se dilata, los chicos parecieran disfrutar con atención de cada momento. Más aún de aquellos en los que algún que otro afortunado del público puede pasar al frente y ganar un “producto oficial de los Harlem”...provocando el sufrimiento de los padres de los no tan afortunados chicos que aprovecharán el intervalo para averiguar precios de pelotas, camisetas y muñequeras.

Vale destacar la chispa de algunos de los jugadores que participan, entre la picardía de los clowns y la ductilidad del deportista.

Entre comisuras de labios con mostaza, pelotas y contadores, transcurre el juego. Cuando el espectáculo termina, se escuchan los comentarios de los chicos que cumplen con sus padres la salida de domingo y se van incentivados a convertirse en jugadores estrella. Tal vez,las piruetas circulares del equipo logren un cometido que envidiaría más de un promotor deportivo: hasta el más reacio a levantarse de una silla quiere convertirse en una suerte de habilidoso Ginóbilli.

Si de reproducir películas se trata, y más si se va acompañado de algún sobrino fanático del deporte, es una experiencia bastante divertida ir a esta compañía que desde 1926 ya ha dado más de 20.000 shows en 118 países
.
Fortalezas de Tomás Lipgot y Christoph Behl.
Moriré libre porque he vivido solo.
Moriré solo porque he vivido libre

Erasmo de Rotterdam

Por José Binetti

Fortalezas es una de esas películas que logra hacernos mirar uno de los puntos ciegos de la sociedad en la que estamos inmersos. Nos muestra algo para lo que estamos adoctrinados a no ver. Inevitablemente incomoda.


Fortalezas utiliza como camino, la historia de un interno del Borda, un preso, un residente del hogar de ancianos San José, y un grupo de estudiantes que visitan el hospital Baldomero Sommer (colonia de enfermos de lepra) para introducirnos a diferentes universos que se rigen por las mismas leyes.

Nos hace ver y discutir, como desde la simple ignorancia, construimos una sociedad con espacios para la exclusión. Es una película cruda, por momentos insoportable, sobre el lugar dentro de la sociedad que todos construimos para los marginados.


Por Tomás Lipgot (Director)

Al comenzar el rodaje e ingresar en esos escenarios, el proyecto mutó hacia Inframundo: el más allá donde moran las almas de los muertos. O lo que la sociedad consideraba como muertos.

Fortalezas son el poder, tanto de las instituciones de encierro, como de los personajes.

Que están sometidos a un poder, que cada vez maniobra de forma más invisible y compleja. Que tiende a híper concentrarse generando así crecientes cúmulos de exclusión.

Sin embargo y pese a ello, los personajes, a su modo, pueden con el poder.

Frente a una época empecinada en no querer ver, en anestesiar a toda costa el dolor de vivir, me pregunto cual es el límite de esta ceguera. Porque si seguimos arrojando a la basura todo aquello que nos punza e incomoda, sin reconocer eso otro en uno, pronto acabaremos viviendo en una ciénaga.


Por Christoph Behl (Director)

Fortalezas fue un viaje directo hacia todo lo que nunca quise ver: la locura, la vejez, la violencia y la enfermedad. El impacto fue más fuerte de lo que esperaba y tal vez en próximos trabajos sería más cuidadoso en la elección temática.


Dirección: Tomás Lipgot & Christoph Behl
Producción: Tomás Lipgot
Fotografía: Marina di Raimondo
Sonido: Natalaia Toussaint

Jefa de Producción: Verónica Fernandez

Cámara: Christoph Bhel

Montaje: Christoph Behl y Tomás Lipgot

Asistencia de Montaje: Eva Poncet

Sonido directo: Rufino Basavilbaso, Francisco Pedemonte, Tomás Lipgot, Germán Chiodi y Natalia Toussaint




NUEVO SORTEO DE ENTRADAS


Esta semana Revista Siamesa sortea tres nuevas entradas para ver Bypass: que las cosas sean como siempre debieron ser. Mandanos tu nombre, DNI y decinos qué nota del mes de abril te gustó más a revistasiamesa@gmail.com

¡El viernes publicamos los ganadores!




Rodriguez, de Julián Borrell y Demian Santander







Por Ignacio Santillana



No conozco a nadie que se hubiera negado a una invitación de este tipo: un viaje con amigos por el litoral para filmar una película. La idea cierra por todos lados. Bueno, ese es el espíritu de Rodriguez: una película ambiciosa y humilde a la vez. Una película que nos quiere contar una historia, pero no se queda sólo con la anécdota, sino que la vive (como le pasa al equipo de filmación que, literalmente, vive dentro de la película por varias semanas y descubren, casi con el espectador, las imágenes que les devuelve el viaje).
Dos amigas: Perla es una mezcla rara de misticismo y carpe diem, pero podríamos sintetizarla en lo que finalmente es: libre. Ana es una chica que no se conforma con ocultar, sino que se anima también a fantasear y, de esta manera, mentir, pero no por vanidad, sino por carencia.
El viaje: salen de buenos aires en tren, lo pierden, hacen dedo y llegan a destino (se sabe: lo importante es el tránsito, no el final, pero en Rodriguez no es así. El objetivo realizado es tan importante como las peripecias que se enfrentan en su trayecto, resignificando todo lo anterior). En el medio se encuentran con un “hippie” que hará que el viaje terrestre tome vuelo, y un ciclista surrealista que expondrá las diferencias y reproches del pasado. Lo demás serán buenos recuerdos y la sensación de que algo se perdió.
Básicamente esto es lo que cuenta Rodriguez. Pero no por intentar contar algo se queda sin experimentar. Coquetea primero con el teatro: una escena que nos distorsiona la realidad, la fuerza hasta un límite cercano a la cornisa (y hay que celebrar el arte que camina por la cornisa); y después con el documental: que ingresa de manera asombrosa en la ficción propuesta, dándole una cuota de realidad concreta (lo cual genera un extrañamiento que no hace otra cosa que sumar).
En fin, Rodriguez, opera prima de Julián Borrell y Demian Santander, nos cuenta dos viajes: el ficcional, de Perla y Ana; y el real, de un grupo de amigos con ganas de hacer una película. Yo, por mi parte, no puedo dejar de festejar este tipo de hazañas.
(Hazaña: Proeza, hecho heroico o ilustre.)

Ficha técnico-artística:
• Título original: RODRIGUEZ.
• País y año: Argentina 2010.
• Duración, formato de proyección, color: 133´/HD/Color.
• Dirección: Julián Borrell, Demian Santander.
• Guión: Juan Franco González, Julián Borrell, Demian Santander, Lisandro González.
• Fotografía: Julián Borrell, Demian Santander.
• Arte y Vestuario: Mora Giuliani.
• Montaje: Julián Borrell, Demian Santander.
• Producción: Juan Franco González, Lisandro González, Demian Santander.
• Intérpretes: Mora Giuliani, Agustina Cámara.