El avaro ¿cuánto valé$? de Walter Velázquez y Damasita González Riesco





Por Nico Pose


No es joda esto de las marionetas. Si ustedes vieran cómo se mueven ellos y las marionetas… Es un trabajo físico, reclama mucho, no es que esos muñequitos se mueven por arte de magia. Ellos son tan sólo dos, y a veces, parecen hasta tres. Damasita y Facundo hacen un trabajo duro, pero por eso así es como sale. Vale la pena ir a ver a esta obra, que por más que se trate de un clásico, está muy lejos de la versión original de Moliére. En principio, la obra está desprovista de la solemnidad que podría haber tenido por tratarse de uno de los tres clásicos del teatro francés. Aggiornada a nuestros tiempos, y realizada a la argentina, con menos personajes que la principal, pero manteniendo a los más importantes, y prescindiendo de todos esos siervos, e innumerables lacayos, y de gente que ya no existe en el contexto social de la sociedad actual, la obra se da el lujo de sacar a un titiritero a escena para romper toda la ilusión y comenzar a explicar cuestiones políticas del contexto latinoamericano. Lapsus de descanso, donde Damasita acusa al avaro y lo compara con los poderosos de hoy, con todos aquellos fríos especuladores que se olvidan de la miseria que ronda por la calle, que nunca se preguntan qué es el amor cuando miran a esos cuerpos durmientes y hambrientos en cualquier barrio de Buenos Aires; pero ahí está Harpagón, el avaro, que ayudado por Frosina, la celestina de turno, se aprovecha de la situación de Mariana, cuya madre enferma y desprovista de fortuna, procede al arreglo con la casamentera. El avaro pone condiciones, aun sabiendo la mala situación financiera de la familia de Mariana, ya que además de ella, también pretende que le entreguen una dote-y sí, es terriblemente avaro. Sin embargo, todo terminará bien cuando Cleanto- el hijo del avaro, que realmente ama a Mariana-, le tienda una treta al viejo al sustraerle su arcón y darle a elegir entre Mariana y su dinero. Es fácil de predecir la elección del viejo. Aunque pensándolo bien, si contempláramos en la actualidad, y hojeáramos las revistas de chimentos, nos daríamos cuenta que un final realista sería que el viejo adinerado se casara con Mariana, así luego ella estaría feliz, junto a sus secretos amantes, o de compras en el Alto Palermo o Paseo Alcorta cuando tuviera ganas mientras el viejo duerme plácidamente la siesta pensando en su fortuna.

Una gran virtud de la obra es que puede ser vista tanto por los chicos como los grandes. De más está decir que es ideal para la familia, no sólo porque está ambientada con un estilo suelto gracias a la música moderna-que cumple un papel realmente importante para descontracturar la edad de la pieza- ,y la adaptación, sino también por su espontánea comicidad: por los diálogos y además por el movimiento gracioso de los títeres, ya que a veces los muñecos se mueven solamente para los niños con esos movimientos frenéticos y temblorosos, como si tuvieran el movimiento torpe , danzarín, y alocado, de los cómicos de las viejas películas mudas en blanco y negro.

Vayan a verla, no hay tantas oportunidades de digerir un clásico de Moliére con un bálsamo ameno como el que le proveen los muñecos y las ganas de sus titiriteros.



Ficha técnico artística

Autoría: Damasita González Riesco, Walter Velázquez
Actuan: Damasita González Riesco
Manipuladores: Facundo Dipaola, Damasita González Riesco
Vestuario: Laura Poletti
Escenografía: Laura Poletti
Realización de títeres: Esteban Derito, Marcelo Fernandez, Yanil Ferrari
Utilero: Laura Poletti
Asistencia general: Facundo Dipaola
Producción ejecutiva: Andrea Feiguin
Producción general: Damasita González Riesco
Dirección de títeres: Carolina Erlich
Dirección: Walter Velázquez


TEATRO DEL PASILLO

Colombres 35 (mapa)
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Teléfonos: 4981-5167
Web: http://www.delpasilloteatro.com.ar
Entrada: $ 30,00 - Viernes - 21:00 hs - Hasta el 28/05/2010






Absentha de Alejandro Acobino




Por Jimena Repetto

En un taller de poesía se reúnen cuatro hombres. Tres aceptan las consignas. Uno las dicta. La dinámica entre el profesor y sus alumnos va virando hacia la del líder y su séquito. La enseñanza, si la hay, pasa por el desprecio hacia todo personaje que produzca por fuera del taller. En el pequeño reinado, sólo un pequeño rey porta una insignificante corona que sostiene en una actitud altanera, un puñado de aduladores y la descalificación.

Absentha
es el nombre que deciden ponerle a la pseudo asociación de poetas que conforman. Bajo sus insignias se encargan de atacar a cuando “grupo enemigo” encuentren…entendiendo como enemigo a quien sea que no participe de su propio grupo.
La Absenta, o el ajenjo, o “hada verde”, es la bebida que este grupo usa para “inspirarse” emulando a los artistas y escritores que, especialmente en Francia en el siglo XIX, se dedicaron a hablar de sus virtudes etílicas.

De la obra, presentada por el grupo La Fronda, se destaca el trabajo fino de construcción de personajes que logran Germán Rodríguez, Rodolfo Demarco y Fernando Migueles. En cada uno de ellos, reside la posibilidad de identificación con el espectador. Demuestran así que desde el más “in”, hasta el más “out”, pasando por el hombre mediocre, emblema del “tipo promedio”, todos estamos propensos a caer en las redes en las que el arte deja de ser un mecanismo de producción para convertirse en un estado de crítica permanente hacia el hacer del otro.

De este modo, el texto de Alejandro Acobino se integra en el grupo de obras que son certeras y agudas a la hora de plantear un estado de la cuestión no sólo de los talleres de poesía, sino más bien de las formas de entender la acción, la producción y la institucionalización de “lo artístico”. En este sentido, el trabajo de dirección de Ana Sánchez permite que, sin mayores sobresaltos que alterarían la reflexión sobre los hechos, se desarrolle la acción de forma dinámica en un espacio reducido como es el aula de una escuela.

Sin versear, Absentha hace reír del mismo modo que deja pensando. Es ideal para volver a mirar nuestras prácticas y los modos de posicionarnos. Y, también, para agradecer, desde la ejecución de la obra, que para decir ciertas cosas las acciones sean simples y contundentes, con convicciones y esfuerzo. De este modo se critica con inteligencia ciertas prácticas, se las evalúa y se las cambia.


Ficha técnico artística:


Escenografía y vestuario: Pepe Uria
Diseño de luces: Sergio Cucchiara
Diseño sonoro: Nico Diab
Fotos: Luís Arancibia
Realización de escenografía: José Benito García
Realización de pistola eléctrica: Sergio Bisbano
Pelos: Alejandro Granado
Prensa: Caro Alfonso
Producción: La Fronda con el apoyo del Teatro del Abasto
Coordinación de producción: Rosalía Celentano

Actúan: Rodolfo Demarco, José Mehrez, Fernando Migueles, Germán Rodríguez, Javier Tobares

Dirección: Ana Sánchez



Teatro del Abasto – Humahuaca 3549 – Tel: 4865 – 0014
Sábados 23.30hs // Domingos 20.30hs
Localidades: $ 40.-


Caprio y Cia de Jorge Ricci









Por Nico Pose


Milton y Margaret, dice él; Margarita, me llamo Margarita, le dice ella, mientras ambos bailan en un boliche que podría estar ubicado tal vez en cualquier lugar del conurbano, y por qué no, en la Capital. Milton tiene una voz gruesa, exclusiva de un canalla entrenado para ganar mujeres y pelarlas como si fueran pollos de corral. Ella le aclara que vive con su familia. Milton retrocede, lo que para él parecía ser una buena noche, por lo fácil de la entrada, de repente, se torna difícil. ¿Y cómo explicar que cuando Milton le pide tres mil dólares, Margaret se los entrega porque confía en él, y porque además dice llevar ese dinero y sus ahorros en la cartera ya que de lo contrario se lo robarían en su casa?

Mientras bailan, y Milton no se cansa de piropearla, ella confía y desconfía. Claro, todo era una farsa. “Vos sos Caprio, no sos Milton”, dice ella llegada la oportunidad. Es el encuentro de dos estafadores.

Con una escenografía simple con dos mesas donde ambos esperan pacientemente antes de comenzar la charla, el bolichón siempre se mantiene activo gracias a la música latina que transcurre durante toda la obra. Perfecto lugar para que los giles caigan en la trampa, la obra muestra la gran seducción de los estafadores criollos, y juega con lo que pasa cuando se encuentran dos que pertenecen a la misma calaña. Al principio, Margaret lo pone a prueba a Caprio sin que éste sepa quién es ella. Luego, a medida que transcurre la conversación, ya con todas las cartas echadas sobre la mesa, se van enamorando-¿realmente o por conveniencia?-. Surge la posibilidad de hacer un negocio. Una empresa, dice Milton, que ya tiene todo en la cabeza, de cómo podrían desplumar turistas, a lo grande, dice Milton, y con todo el entusiasmo pegado a su cuerpo imagina la escena: cómo la entregaría a Margaret a un turista, y cuando él entrara en la habitación del hotel donde ella yace junto a el turista, le podría reclamar con tranquilidad cierta cifra para que no cunda el pánico. Milton se imagina el cuadro a medida que se lo narra a Margarita, los ve a él y a ella bailando abrazados en uno de los hoteles más caros, se siente como Perón junto a Evita, Carlitos Gardel les muestra su sonrisa perfecta mientras canta un Tango. Aunque Carlitos ya estuviera muerto antes de que el General conociera a Eva en el Luna Park, todo entra en el imaginario de Milton, y Margaret soñadora se deja llevar por las suaves palabras de éste.

De esta forma, la obra de Jorge Ricci, juega con los sueños de estos dos estafadores de medio pelo, que en medio de la noche, comienzan a imaginar un destino de grandeza, donde los sueños están a la vuelta de la esquina, y donde el imaginario peronista es referente obligado en aquellos que aspiran a escalar desde su condición de marginados.


Ficha técnico artística

Autoría: Jorge Ricci
Actuan: Beatriz Dos Santos, Carlos Vanadia
Vestuario: Nora Churquina
Escenografía: Nora Churquina
Iluminación: Oscar Canterucci
Diseño gráfico: Ivana Molinari
Prensa: Tehagolaprensa
Producción ejecutiva: Claudio Santibañez
Dirección: Susana Di Gerónimo


TEATRO DEL PASILLO

Colombres 35 (mapa)
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Teléfonos: 4981-5167
Web: http://www.delpasilloteatro.com.ar
Entrada: $ 30,00 y $ 20,00 - Sábado - 21:00 hs - Hasta el 29/05/2010
La última vez que me tiré de un precipicio, de Victoria Almeida y Georges Lewis
Por Ludmila Barbero


¿Por qué el clown nos interpela? ¿Por qué nos hace reír? ¿Por qué “los gestos y movimientos del actor cuando se expresan van a hablarle directamente al cuerpo del espectador”, como señala George Lewis, coautor junto con Victoria del personaje que ella encarna en esta Ultima vez? Son una serie de preguntas que no podemos evitar formularnos ante una representación que anula la posibilidad de comprenderla en un plano exclusivamente discursivo. La última vez no es nunca una última vez: es una instancia que se repite una y otra vez. El retorno de un temor al que no se puede otorgar un nombre: el precipicio es el miedo ante la imposibilidad de concretar los propios deseos o, peor aun, ante la posibilidad de concretarlos.


De acuerdo con Jacques Lecoq, “La búsqueda del propio clown es en primer lugar la búsqueda del propio lado irrisorio.” Lo que nos divierte no son las muecas y los movimientos de Victoria en sí, sino en la medida en que revelan aquel estado de cómica indefensión que es propio de la condición humana. Tanto en el deseo de formar una familia con hijos cada vez más sobre-humanos, como en el anhelo de encontrar simplemente una pareja (¿simplemente?), el fracaso es una de las tantas sombras de las que el actor, esto es, el hombre, debe correr.


No es casual que los elementos audiovisuales, que cohesionan y aportan una cierta geografía al acontecimiento teatral, finalmente terminen mostrándonos cómo el origen del precipicio se encuentra en la infancia. Es ahí donde, de acuerdo con Lecoq, hace su primera aparición el clown.


En la obra, las realidades más temidas son exageradas hasta el punto de hacerse carne con la condición de la protagonista. La actitud física que muestra el enfrentamiento de la actriz con dichas realidades se nos presenta no como un mero trabajo técnico o una construcción de personaje efectista sino, antes bien, como una elaboración interna en la que quien encarna el juego se ve comprometido personalmente en la representación. La risa permite sacar a la luz los gestos que en la vida social, gran silenciadora del cuerpo, deben permanecer ocultos.


El trabajo de Almeida y Lewis nos plantea muchas preguntas, pero no podemos evitar que la risa nos acompañe al formulárnoslas.



Sala: Teatro El Piccolino. Fitz Roy 2056 - Palermo –

Horario: Viernes - 23:30 hs

Precio: $ 30,00



Ficha Artística - Técnica

Libro e Idea Original: Georges Lewis, Victoria Almeida

Colaboración Dramatúrgica: Mario Luis Marino

Actúa: Victoria Almeida

Composición musical y Coach vocal: Mauricio Mayer

Músicos: Martín Longoni (Contrabajo), Maximiliano Padín (Charango y Ronroco), Andrés Reboratti (Flauta, Clarinete y Saxo Barítono), Mauricio Mayer (Piano)

Ingeniero de mezcla: Santiago Beer

Diseño de Animación digital: Dante Sorgentini

Video Clip: Gonzalo Almeida

Diseño de luces: Omar Posematto, Gonzalo Calcagno

Diseño de vestuario: Victoria Almeida

Modista: Nani Nuñez Campos

Realización escenográfica: Sebastián González

Producción Ejecutiva: Silvina Silbergleit

Diseño Gráfico: Maria José Prenasi

Fotografía: Tatiana Jares

Prensa: Simkin & Franco

Asistencia de dirección: Juan Pablo Baño, Carla Di Battista

Dirección: Mario Luis Marino


Las Chicas Superpoderosas


Las Chicas Superpoderosas:
salvan al mundo antes de irse a dormir

Por Guido E. Maltz






“Azúcar, flores y muchos colores. Éstos fueron los ingredientes elegidos para crear a la niña perfecta, pero el profesor Utonio agregó accidentalmente otro ingrediente a la fórmula: la Sustancia X. ¡Y así nacieron Las Chicas Superpoderosas! Con sus ultra-superpoderes, Bombón, Burbuja y Bellota dedican sus vidas a combatir el crimen y las fuerzas del mal”.

¿Cómo olvidar esa presentación del programa? Una introducción brillante que en menos de dos minutos nos cuenta quiénes son las protagonistas, resume de qué va el show y adelanta al espectador qué es lo que se va a encontrar. The Powerpuff Girls (conocidas en América Latina como Las Chicas Superpoderosas) fueron las nenas más mimadas de Cartoon Network de los últimos quince años. Tuvieron seis exitosas temporadas (desde 1998 hasta 2005) e incluso se dieron el lujo de tener su propia película.

Su creador en la ficción fue el antes nombrado Profesor Utonio, pero su padre verdadero fue Craig McCracken, entonces un estudiante universitario de arte y animación. Las superchicas nacieron a finales de los años ’90. Inspirado en el Batman de Adam West, en Mister Magoo, en George of the Jungle (George de la Selva) y –por supuesto– en el animé japonés, la idea de McCracken era presentar el proyecto en Cal Arts, la Universidad de California. En un primer momento las bautizó como las Whoop-Ass Girls (algo así como Las Chicas Rompeculos). Su idea era que fuesen “un éxito entre universitarios veinteañeros que fuman marihuana”. Dentro del ámbito universitario Craig conoció a Genndy Tartakovsky. Juntos trabajaron en Two Stupid Dogs (Dos Perros Tontos) para los estudios Hanna-Barbera; más tarde McCracken fue segundo de Tartakovsky durante la elaboración de Dexter’s Lab (El Laboratorio de Dexter). Finalmente le tocó el turno a McCracken de estar a cargo de un proyecto: fue creador, redactor e incluso director de varios capítulos de las seis temporadas de Las Chicas Superpoderosas. Después de todo, era lo más lógico que el (único) padre tuviese patria potestad sobre sus hijas.

De las influencias reconocidas por McCracken, tal vez la más importante sea la del animé japonés. Esto salta a la vista con sólo prestarle atención a los rasgos de las heroínas: boca diminuta, nariz inexistente… ¡y miren sus ojos! Las pupilas les ocupan casi toda la cara. El mismo Mojo Jojo, el peor enemigo de las chicas, tiene ascendencia oriental: en el audio original, su voz recuerda a los doblajes al inglés de los malos en las películas japonesas.

Y ya que hablamos de clichés, en tanto parodia, el programa entero estaba repleto de homenajes y guiños cómplices a los lugares comunes de las series y películas de superhéroes. Empezando por los ultra-superpoderes de las tres niñas (extra-fuerza, velocidad sónica, capacidad de vuelo, visión calorífica y láser, aliento de hielo) y pasando frases del estilo “¡no tan rápido…!” (más el nombre del villano de turno), no podemos olvidar los clásicos prólogos y epílogos del narrador. Los estereotipos dicen presente a la hora de caracterizar a los personajes: El Alcalde de Saltadilla es el típico líder político de historietas infantiles que siempre se ve superado por los (súper) problemas de su ciudad; Mojo Jojo como el paradigma del malvado resentido que planea conquistar el mundo; la señorita Belo es la hermosa e inteligente asistente del alcalde, la famosa “gran mujer detrás del gran hombre” a la que nunca vemos la cara.

¿Pero qué hay de las chicas? Al momento de su nacimiento las tres ya tenían cinco años y sabían hablar. Bombón es la más inteligente y centrada de las tres; el cerebro del equipo. Bombón es líder nata; es la encargada de tomar las decisiones por las tres superpoderosas. En su tiempo libre se dedica a estudiar chino. Tal vez su mayor defecto sea que de vez en cuando se toma demasiado su rol de jefa. Por su parte, Burbuja es la única de las tres que se comporta con la dulzura propia de una niña de su edad; ella es el corazón del grupo. Sensible, infantil y muy amable, ella se divierte pintando con crayones y le tiene miedo a la oscuridad. Finalmente está Bellota, la chica dura. Como contrapartida de la inofensiva Burbuja, Bellota es agresiva, reaccionaria y violenta; lo suyo es la fuerza bruta y los enfrentamientos directos con los malos. Siempre anda con cara de pocos amigos y es, por lejos, la más peleadora. Esconde sus sentimientos debajo de una coraza impenetrable; odia las demostraciones de afecto… pero en el fondo es tan sensible como sus hermanas.

Detrás de una estética naif, tramas sencillas y personajes inocentes se escondía una genial dinámica humorística que permitía que Las Chicas Superpoderosas pueda ser disfrutado por auditorios de edades muy dispares. Lo que en apariencia era simple y hasta ingenuo, con una vuelta de tuerca más se convertía en un chiste que, en ocasiones, sólo era comprendido por el público más maduro; todos los episodios están llenos de gags de este tipo. Además, y pese a lo lineal de las historias, tenemos que remarcar que no por ello dejaban de ser efectivas.

Pero también hay una película: The Powerpuff Girls Movie. Fue estrenada en 2002 y la dirigió el mismo McCracken (quien también participó de la escritura). El film cuenta la historia del surgimiento de las chicas, su difícil adaptación a una ciudad no preparada para albergar a tres habitantes con superpoderes y su enfrentamiento con Mojo Jojo. A grandes rasgos se trata de un primer episodio muy largo; tal como sucedió durante toda la serie, la película contiene decenas de gags, escenas de acción y esa estética tan característica. En la versión doblada al español de América Latina las voces de la serie se mantienen todas.

Cualquier prejuicio sobre la serie o la película no resiste una re-pregunta; Las Chicas Superpoderosas demuestran que los mejores programas son los que no hacen distinción de género o de edades. “Y una vez más, todo está bajo control gracias a Las Chicas Superpoderosas”.


Título: Las Chicas Superpoderosas, la película.
Dirección: Craig McCracken.
Producción: Donna Castricone.
Guión: Craig McCracken, Lauren Faust, Don Shank, Amy Rogers
Reparto (entre paréntesis el doblaje para América Latina):
Bombón: Cathy Cavadini (Cristina Hernández),
Burbuja: Tara Strong (Maggie Vera),
Bellota: E.G. Daily (Rossy Aguirre),
Mojo Jojo: Roger L. Jackson (Enrique Cervantes),
Profesor Utonio: Tom Kane (Martín Soto),
Narrador: Tom Kenny (Sergio Gutiérrez Coto).
País: Estados Unidos.
Año: 2002.
Géneros: Animación, acción, aventura, comedia.
Duración: 73 minutos.
Distribución: Warner Bros. y Cartoon Network.






Mi primera vez de Ken Davenport
Por Jimena Repetto


Si algo internet ha posibilitado es la emergencia del chusmerío en su versión más personalista y, a la vez, vaya paradoja, nunca tan anónima. Todos podemos contar nuestras vidas, inventarnos una divertida, con onda, y, por qué no, recrear una nueva identidad. El verbo "ser" nunca se sintió tan acorralado de miradas e inquietudes. Las fotografías nunca llegaron a ver tan "visibles" en el rellano de la infinita duplicidad.
En este reino del "yo sé, yo soy, a mí me pasó", se construye una obra basada en las narraciones sobre el debut sexual de seres tan anónimos como uno, subidas a un blog. A partir del texto mediático, se genera el texto escénico de Mi primera vez. En nuestros pagos el blog en cuestión es www.miprimeravezlaobra.blogspot.com
Como el título lo indica, la obra cuenta muchas primeras veces de seres anónimos. Algunas más verosímiles, otras más crudas, tiernas, descarnadas, soeces, intensas, cursis, castas, descarnadas...las posibilidades se duplican, pero lo que prima en la obra es la aproximación desde el humor.
Los encargados de ponerles el cuerpo a los textos son los actores María Fernanda Callejón, Alejandro Paker, Vanesa Strauch y Tomás de las Heras. Quien debuta como director de teatro de texto es el flamante Fabio "Mosquito" Sancinetto quien se carga el original desafío de montar un espectáculo que comienza desde el fragmento del "a mí me pasó" para ensamblarse con montones de "a mí también".
La cita es en el teatro El Cubo y la charla posterior con quien nos acompañe es casi inevitable, cuando de ciertos temas se trata. Después de todo, quién no recrea con cierta ficción el relato de la escena de una mítica primera vez.



Elenco: María Fernanda Callejón,Alejandro Paker,Vanesa Strauch,Tomás de las Heras
Título Original: My First Time
Autor: Ken Davenport y seguidores del blog
Versión: Federico González del Pino y Fernando Masllorens
Edición textos Argentina: Cecilia Propato
Diseño de Iluminación: Andrea Czarny
Realización: Néstor Álvarez
Diseño de Espacio: Jorge Vidole
Dirección de Arte: Los Feliz
Fotografía: Andrés Goldberg
Diseño Gráfico: Roxana Wechsler
Dirección: Fabio “Mosquito” Sancinetto
Asistencia de Dirección: Javier López
Diseño de Producción: Mariana Mele
Equipo de Producción: Mariela Ibáñez, Johanna Sporn
Productor Artístico: Ricardo Manetti
Producción General: Los Feliz

Funciones de “Mi primera vez”: viernes y sábados a las 23:30 horas.
Estreno: viernes 26 de febrero de 2010.
Precio de las entradas: desde $50. Disponibles en tuentrada.com

Dirección del Teatro El Cubo: Zalaya 3053, Buenos Aires








Nocturna de Gustavo ”Mono” Silva


Por Norberto Peto Pacciani

“…Durante horas enteras nos anidábamos en una nube,
como dos ángeles, y de repente,
en tirabuzón, en hoja muerta,
el aterrizaje forzoso de un espasmo.
¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera...,
aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas!
¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes...
la de pasarse las noches de un solo vuelo! …”

El viento susurraba estos versos de Oliverio Girondo mientras esa noche la terraza del Centro Cultura Recoleta había cobrado forma de cantina milonguera y el cielo despejado enmarcaba una luna redonda, frágil. Daba miedo que rodara y se partiera en mil pedazos sobre el blanco y negro de las mesas con sillas color arrabalero.
Esa noche se había hablado del amor, de los enamorados y de los estados provocados. En un apagón de luces comenzamos a ver esas palabras convertidas en lenguaje corporal. Danzas de los cuerpos, trapecio de vuelo triple y volante, dúo ramka, equilibrio sobre alambre, bascula, aro, paradas de mano, mezclados por el ritmo de electrotango, Bajofondo, Gotan Proyect.
Las miradas inquietas no podían encontrar equilibrio, tratando de focalizar en esos cuerpos. Pero era imposible, cuerpos volando, saltando, bailando, abrazados con sus piernas de pluma, planeando una caricia que los aproximaba al paraíso, como si el enamoramiento los hubiese poseído. Después de todo, de eso se trata el amor…animarse a volar, entregarse en el aire al otro, relajarse, planear, ser etéreo por unos instantes al menos. Y qué importa si caes precipitadamente en algún momento de ese vuelo. Y después…
Nocturna es un espectáculo para quien se arriesga a vivir el amor una vez o varias. Tal vez porque es un espectáculo para compartir.

“…Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender
la seducción de una mujer pedestre,
y por más empeño que ponga en concebirlo,
no me es posible ni tan siquiera imaginar
que pueda hacerse el amor más que volando.”


FICHA TECNICA

Artistas: Josefina Castro Peryra / Cynthia Fattori / Sebastián Gutiérrez / Rodrigo López / Juan Maiocco / Javier Davis / Juan Manuel Quesada / Julieta Salz / Maé Stancato / Ernesto Terri / Daniel Ortiz / Marco Ingaramo / Serena Mèndez Gastaldo / Carlos Franco / Chelo Rodrìguez.
Vestuario: Juanita Cárdenas
Asesoramiento acrobático: Julio Grafho
Diseño de imagen: Sofía Guardone
Sonido e iluminación: Quality
Operación técnica: Gastón Piñeiro
Realizacíon de escenográfica: Duilio Della Pittima
Asistente de producción: Eloy Vicario
Producción general: Alfiz Producciones / Cristián Furlong / Gustavo ”Mono” Silva
Idea y direccón general: Gustavo ”Mono” Silva