martes 29 de septiembre de 2009

Caperucita de Javier Daulte


Juguemos en el bosque mientras el lobo no está


Por Jimena Repetto


A ver, el cuento lo conocemos todos: una abuela, el lobo, una nena y el bosque. Conocemos las frases, imaginamos las cadencias, los tonos de voz de los personajes. Con cierto estado de lo previsible, imaginar lo impredecible de una reescritura es un riesgo. Un riesgo aquí sorteado.
La versión de Javier Daulte de Caperucita se sostiene en haber encontrado las vueltas necesarias para sorprender y, a la vez, no romper las expectativas que la historia acarrea. El texto tiene la capacidad de matizar entre el estallido de la risa, la sensibilidad de los vínculos y el terror de la locura desatada.
Mientras Caperucita se llama Silvia y ya no es tan niña, la madre no tan inocente, el lobo un mentalista y el leñador un personaje ausente, vale la pena prestar atención a la complejidad de la construcción de la trama para reescribir los hilos básicos en los que se teje la dramaturgia.
Si la puesta sorprende en su movilidad y la construcción de ambientes que superponen realidad y sueño, el desarrollo de los personajes acompaña de forma tal que nadie se quede sin la boca abierta. Valeria Bertucelli (Silvia/Caperucita), Héctor Díaz (El lobo-mentalista), Alejandra Flechner (La madre) y Verónica Llinás (La abuela) conforman un equipo conciso y dinámico que vale la pena ver en desarrollo.
A caperucear se ha dicho, que a veces perderse en el bosque es toda una aventura, más cuando los clásicos se presentan con la adrenalina de la primera vez y la dulzura de la cotidianidad. Abramos bien los ojos entonces, para mirarla mejor.


Ficha técnica:

Dramaturgia: Javier Daulte
Actuan: Valeria Bertuccelli, Héctor Díaz, Alejandra Flechner, Verónica Llinás
Vestuario: Alejandra Robotti
Escenografía: Alicia Leloutre
Diseño de luces: Gonzalo Córdova
Música original: Mauro Garcia Barbe
Comunicación visual: Gabriela Kogan
Asistencia de dirección: Marcelo Pozzi
Prensa: Walter Duche, Alejandro Zárate
Producción ejecutiva: Mara Guerra, Marina Sopeña
Dirección: Javier Daulte

MULTITEATRO
Corrientes 1283 y Talcahuano
Entrada: $ 50,00 - Domingo - 20:00 hs - Hasta el 15/12/2009
Entrada: $ 50,00 - Miércoles, Jueves, Viernes y Sábado - 21:00 hs










sábado 26 de septiembre de 2009

El Juego de Victoria Malena







Por Juan Di Loreto


Llegamos al Palacio El Victorial y fumamos cigarrillos y entablamos conversaciones de ocasión en la puerta, mientras contemplamos como el domingo muere en el barrio de San Telmo. Luego ingresamos a la sala, muy victoriana, espléndida, donde veremos “El juego”, la obra dirigida por Victoria Malena.

Palabras, tonos, intenciones, miradas, más palabras y silencios. Estos son los elementos lúdicos que se ponen de manifiesto en la puesta. Los espectadores asistimos al despliegue de una pequeña comedia dramática durante una cena de amigos. En un principio abunda la charla amena y coloquial, pero poco a poco van surgiendo las rivalidades y querellas. Todos los personajes tienen sus secretos y traumas que no pueden disimular bajo las sonrisas pintadas para una noche: la esposa nueva que va a enfrentar a los amigos de su marido (y a un terrible secreto), la discriminación, el esnobismo, los celos. La cuerda se va tensando entre los personajes cada vez más hasta llegar al climax de la obra que empieza con el anunciado juego…

Pero lo más interesante de El juego, más allá del despliegue de los actores, es la reflexión que parece dejar en el espectador sobre cierto funcionamiento social: el carácter necesario de la hipocresía y la construcción de los vínculos “a pesar de todo”. Estos amigos que parecen detestarse y no poder hacer otra cosa que ironizar y lanzarse una tras otra indirecta, en el fondo se quieren. Están allí porque lo desean y por eso se entregan a las delicias y a las maldades de las relaciones humanas.


Ficha técnica:

Dirección: Victoria Malena
Actores: Nicolás Chá, Joel Drut, Sabrina Osowski, Eleonora Pascual, Mercedes Rubini, Ianina Samolevich
Vestuario: Eliana Bosio
Maquillaje: Julia Dalila
Maquillaje: Bimbo Godoy
Diseño gráfico: Paula Rosello
Asistencia de dirección: Ramiro Gimenez
Se presenta los domingos en Palacio El Victorial
Piedras 728
Reservas: 155-061-6614
Web: http://www.fotolog.com/teatrovictorial
Entrada: $ 25,00 - Domingo - 20:00 hs - Hasta el 25/10/2009
Una reconstrucción atonal












La bahía de San Francisco, de Luciana Acuña y Fabián Gandini

por Nico Pose




En un escenario despojado aparece la pequeña pantalla de un televisor, donde se puede mirar una escena de la película Vértigo de Alfred Hitchcock, en la que el personaje de Kim Novak, fingiendo ser otra mujer, se arroja a la Bahía de San Francisco y James Stewart, engañado por ella, corre a rescatarla. A partir de ese fragmento es como nace la obra diseñada por Luciana Acuña y Fabián Gandini.

Ambos coreógrafos obsesionados por la escena comienzan narrándola, para luego grabar esa narración oral. Posteriormente, la gesticulan libremente, dejando que el cuerpo construya el movimiento que se desprende de la escena. Finalmente, la grabación se superpondrá a los movimientos de cada coreógrafo, movimientos que si antes habían sido ocultos al público, ahora los espectadores los pueden apreciar, asistiendo a la libre reconstrucción de la escena, observando un ensayo más que una obra, una performance que pone en el centro el valor del fragmento y de la discontinuidad como formas posibles de representación. El ensayo es como un juego, un juego actoral que pregona la libertad de lo lúdico, de la improvisación llevada al extremo gracias a la obsesión que genera esa escena de Vértigo en ambos coreógrafos.

Libertad lúdica por sobre la perfección de lo acabado y por sobre la precisión argumental. En la obra no hay actores, no hay argumento, no hay autores, sólo dos personas que disfrutan jugando libremente al compás del baile, en algunas ocasiones, en otras, poniendo su voz en el micrófono, y finalmente, tratando de acercarse cada vez más a los movimientos de la escena. Todo se va generando un efecto cubista, ya que ellos van creando diversos puntos de vista de representación de un pequeño episodio.

La descomposición plano por plano de los movimientos de lo actores, termina dando como resultado una búsqueda inorgánica, atonal, donde los movimientos, a veces, logran acercarse a la escena citada, y otras, se alejan creando nuevas coreografías. Hay ritmo, hay sentido, pero está en la fragmentación, en lo inarmónico de esos movimientos desordenados que van creando una obra atonal. Todo fluye hasta que en algún momento los mismos protagonistas olvidan la reconstrucción, porque en algún punto, ellos se marean al igual que el espectador, con esa infinita fragmentación, y con la imposibilidad de poder unir todo lo que han hecho en el tiempo y espacio. Sólo el cine puede hacer eso a través de la superposición de imágenes. Es por eso, que finalmente la obra naufraga literalmente en un balde de agua, como si fuera el mar de la bahía, poniendo punto final al aproximarse a la representación de la escena, mientras un ventilador imita al viento, y una lona que cubre la pared con el Golden Gate se vuela desmontando el artificio total.

La obra es un interesante experimento actoral, que permite concientizar a la platea acerca de los infinitos recursos actorales que posee el arte dramático, desde la performance hasta la destrucción de la artificialidad de la ficción, generando una constante puesta en abismo al demostrar el proceso para llegar a la misma representación.


Ficha técnico artística


Intérpretes: Luciana Acuña, Fabián Gandini
Vestuario: Mariana Tirantte
Escenografía: Mariana Tirantte
Iluminación: Marcelo Alvarez
Diseño sonoro: Ulises Conti
Música: Ulises Conti
Prensa: Claudia Mac Auliffe
Colaboración artística: Alejo Moguillansky
Dirección: Luciana Acuña, Fabián Gandini

EL CAMARÍN DE LAS MUSAS
Mario Bravo 960 (mapa)
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Teléfonos: 4862-0655
Web: http://www.elcamarindelasmusas.com
Entrada: $ 30,00 y $ 15,00 - Miércoles - 22:00 hs - Hasta el 28/10/2009

viernes 25 de septiembre de 2009

El lector
Por José Binetti


Critica de la película el lector que en un principio parecerá bastante absurda. Pero una vez introducido en la lectura mas avanzada (digamos el quinto renglón) no tendrá otra opción que apoyarse las palmas en la cabeza y decir a viva voz, ¡¡¡Huy dios mío!!! ¡¡¡Que razón que tiene este tipo!!!!


Existen sólo dos formas.
Dos únicas formas, en que la vida nos permite sentarnos a ver una novela hecha película.
La primera, y bastante recomendable, es presentándose uno con la credencial de total ignorancia. Con la ausencia total de datos sobre la obra previa. Mejor dicho, sin haber leído la obra en que se basa la película.
La segunda, menos recomendada, es habiendo leído la novela, cuento, historieta (tan de moda por estos tiempos), videojuego (nunca vaya a ver una película basada en un videojuego), etc.
Así me encontré yo, de la segunda manera, ante la película el lector. Desde este lugar algo incomodo. Juzgando un poco de más, comencé a verla. Es muy complicado, note, no ponerse en ese lugar. Por lo que debe ser aun más complicado realizar una adaptación cinematográfica.
Sobre el tema de adaptar una novela al lenguaje cinematográfico existen escritos muchísimos textos. Incluso libros. Pero he de quedarme con algo sencillo, con una duda mas que plantea François Truffaut a Afred Hitchcock (sepamos que muchas de las películas de este autor, están basadas en novelas. La mayoría olvidables, eso si.)
“El cine según Hitchcock” (ed. Alianza)
F.T.: ¿Y una obra maestra es, por definición, algo que ha encontrado su forma perfecta, su forma definitiva?
A.H. Exactamente.
Una duda que se detiene ante películas como “La naranja mecánica”, “Almuerzo desnudo”, “Pánico y locura en las Vegas”, etc.
Todas grandes películas de grandes novelas.
Pero hablemos de “El lector” Poco aporta el film a la adaptación al libro. Incluso lo diluye un poco.
Para comenzar, la elección de un joven (obviamente mucho mayor que el del libro) nos plantea varias preguntas. Una de ellas es respondida pocos minutos después del comienzo del film. El joven tiene que tener sexo con la mujer mayor. Por lo que, producción manda, y cambiamos a un niño de catorce años, por uno de dieciocho que aparenta diecinueve y dice tener dieciséis.
Esto también abre otro signo de interrogación:
¿Es imposible filmar una película donde un joven preadolescente tenga una relación sexual con alguien mayor? No soy yo quien debe responder a esta pregunta. Sino ustedes como público los que deben (sépanlo) decidir esto.
En la condensación, necesaria a toda adaptación, se pierde la relación del personaje principal con su padre, y con esto el choque generacional que le da un poco más de sentido a la obra. Se pierde el juego de miradas durante el juicio entre ellos dos.
Y lo que es más importante, se pierde el planteo de: ¿Qué debemos hacer? ¿Qué podemos hacer? No con el nazismo, eso lo debemos saber todos, sino con la historia. ¿Cómo podemos aceptar la historia como algo rígido?
El libro logra hacernos ese planteo. Una pregunta que queda sin respuesta. ¿La historia es algo vivo, una fuerza que atraviesa no solo a un individuo, sino a todos los individuos desde su subjetividad? ¿Cómo debemos enfrentarnos ante el nazismo (la dictadura militar ¿por qué no?) nosotros que no vivimos directamente esa herida aun abierta? ¿Cuál es el lugar de la “humanidad” en la construcción de la historia? ¿Qué lugar debemos tomar las nuevas generaciones sobre la historia de nuestros padres?
Tampoco tengo una respuesta sobre esto, debemos hallarla todos.
Lo que si aporta la película es:
Una nueva mirada hacia el nazismo. Una mirada mucho más cercana y comprometida. Una mirada mucho menos vergonzosa hacia los sobrevivientes al holocausto.
Lo que si aporta la película, y d e muy buen modo, es una historieta de Tin Tin, guiño del autor para aquellos que sepan de donde viene la historieta esta historieta (en caso de que usted no lo sepa, deléitese con “Tin tin et moi” de Anders Hogsbro Ostergaard)
Aporta muy buenas actuaciones, destacable en el caso de Kate Winslet (para aquellos que no sepan quien es, recomiendo antes de ver “El lector” ver el capitulo de extras en donde ella aparece). También destacándose en la actuación.
Si aporta un excelente tratamiento de sonido (acaso lo mas lejano a una novela)
Un manejo muy bueno de la sorpresa.
Por lo que si usted no leyó el libro, vaya a verla sin dudas, le gustara.







jueves 24 de septiembre de 2009

LA OBRA DE ARTE SE PREGUNTA

Por: Clarisa Anabel Pozzi

“Si las obras de arte son respuestas a su propia pregunta, de este modo se convierten propiamente en preguntas”, dice Adorno. El arte inquieta porque indaga los principios mismos que le dan vida.
El ¿qué somos? ¿Por qué estamos? ¿Para qué vivimos? Son cuestiones que la obra de arte hace manifiesta, que exterioriza en la línea de un color, el trayecto de una palabra o la composición de una melodía.
La pregunta por la identidad tiene respuesta en el recorrido interno que hacemos de la obra, con la identificación, la coincidencia, el rechazo, la aceptación, con un arte que nos sirve de espejo, como un alter ego que nos refleja y nos completa.
Las causas del estar son producto de un llamado a ser, una vocación donde explotamos todas nuestras potencialidades, donde nos descubrimos y aprovechamos nuestro caudal más íntimo en relación con los otros y con nosotros mismos.
La finalidad de lo que hacemos y somos se enmarca en la búsqueda constante de sentido por todo lo que nos rodea, acá el arte intenta dar respuesta en su carácter inmanente a los grandes dilemas que se le plantean al hombre sobre su origen y su destino.
Ya el existencialismo, como corriente filosófica y de la mano de Sartre se preguntaba ¿De dónde venimos? ¿Qué somos? ¿A dónde vamos? , en una búsqueda de encontrar respuesta a los males que aquejaban al hombre después de los horrores de la Segunda Guerra Mundial, donde todo se había destruido y el ser humano mismo se había desintegrado.
Esa búsqueda de los orígenes, de lo primigenio conlleva el surgimiento del ser, de lo primordial, la contracara de la nada, el movimiento, la vida. Una energía que se plasma en un lienzo, en un papel, que es producto de la ausencia y alumbra para ser contemplada.
Eso que somos, esencia y existencia, es en el arte devenir de la naturaleza, acontecer. Nos transformamos en testigos del hoy, como afirma Baudelaire, “el placer que extraemos de la representación del presente deriva no sólo de la belleza de la que puede estar investido sino también de su cualidad esencial de presente”.
La obra de arte nos convida a un periplo, traza líneas como venas que se derraman a borbotones, bosqueja la senda imaginaria que se borra en cada andar, emplea la magia del artista para sorprendernos y en cada truco que descubrimos oculta un nuevo truco más.
Cuando el contemplador vislumbra la obra también puede preguntarse por qué es bella, o por qué le causa placer. Según Baumgarten, “al tratar la belleza de lo sensible, ella consiste en la unidad en la variedad, en la consonancia entre las partes de una obra”.
¿Qué tiene la individualidad del arte para reivindicar que ella también es conocimiento, que el “universal”, tal como es formulado en las leyes físicas, no es lo único verdadero? “La validez de la experiencia estética no es meramente subjetiva”, dirá Kant, “sino que supone la posibilidad de la aprobación universal”.
“¿Por qué la obra de arte es el lugar privilegiado de cumplimiento de la verdad?”, se pregunta Heidegger, y detalla: “porque es creada por el hombre, porque es acontecimiento de la verdad, porque es lucha entre el mundo y la tierra”.
En ese combate entre mundo y tierra, la obra no sólo oculta sino también muestra que oculta, hay algo que sabemos que está en ella, un enigma, que no podemos entender. “La obra es una reserva permanente de significados que, en cada receptor, y nunca definitivamente, podrán hacerse explícitos”, concluye el filósofo alemán.
La obra de arte cuestiona y se cuestiona, nos hace partícipes de su universo pero no nos integra en su totalidad, siempre somos visitantes casuales, invitados ocasionales; ese espacio contenido es un tiempo único que disfrutamos a pleno porque atravesamos sus invisibles murallas pero siempre con la obligada premisa de volver a indagarnos.



Celeste y Blanca de Guillermo Piro


Mira quién habla ahora.


Por Jimena Repetto


Celeste y Blanca


Guillermo Piro


Eterna Cadencia



Hay dos princesas en el reino: una se llama Celesta; la otra, Blanca. Desde ya, también hay un príncipe -Humberto-, así como un rey y una reina. Y una contemporaneidad difusa, teñida de lo maravilloso, entre la fábula, el encanto y un humor disparatado. Pero por sobre todo hay un narrador, bien dispuesto, con todas las de narrar.

Celeste y Blanca es la última novela de Guillermo Piro. Escritor, periodista y traductor, su apuesta en el texto se signa en la construcción de una voz narradora irreverente y juguetona en iguales proporciones.


Si bien el argumento básico de la novela se resume en el primer párrafo, es el narrador quien, haciendo gala de su encanto para seducir al lector, va a llevarnos de las narices, con idas y vueltas, demostrando que sólo el arte de narrar hace de cualquier historia un buen relato. Es así como, lejos de acatar la estricta enumeración de los hechos en el tiempo, se toma todas las licencias que se le cruzan por la cabeza. Diserta, opina, se va de tema, retoma, hace referencia a su contexto de escritura y a la escritura misma. Por si fuera poco, se vincula con Blanca, opina sobre la belleza de Celeste, apoda a los personajes y no evita decir a viva voz todo lo que sabe y lo que ignora. Tan dicharachero es que opaca las andanzas de sus amigos de la realeza, dejando bien clarito que aquí el narrador es el más personaje.

Comienzo y recomienzo. Digresión caprichosa que juega con los coloquialismos y le indica al lector por donde ir y venir a voluntad. Si el arte de narrar bien se nutre de la domada postergación, el suspenso, la graduación de la información, el narrador de Celeste y Blanca sale al ruedo, flamea la bandera roja y marea al lector convirtiéndose en el torero que ha de hipnotizarlo.


Con un capricho que arrebata y un humor que se agradece, esta novela sumerge en la poética del desconcierto, entre el ensueño de los cuentos de hadas y la crasa cotidianidad que nos ha tocado vivir. Había una vez, una vez más, y a leer se ha dicho, que si el objeto a narrar es un deseo que fuga, siempre, siempre queda la palabra.





miércoles 23 de septiembre de 2009

Amapola, ¿cómo puedes vivir tan sola? de Ricardo Racconto








por Nico Pose




No es muy común ver musicales en Buenos Aires. Y menos aún cuando se trata de obras que no cuentan con tanta producción, como es el caso de las obras del circuito off, donde todo siempre es más difícil, y donde las obras se caracterizan más por su originalidad y su espontaneidad que por la producción que tienen. Amapola es una excepción, porque es una comedia musical que no se priva de exhibir un impactante vestuario en cada número que practica el elenco. A través de cuatro bailarinas y sus diversos problemas se desprenden las canciones que en la mayoría de casos aluden a las problemáticas de vida que sufre cada una de las protagonistas. En escena aparece el clásico camarín de teatro, espacio donde transcurre toda la obra. Lugar donde las cuatro protagonistas hacen confluir todos sus problemas, demostrando que a pesar de lo difícil que es la vida, se puede escapar y soñar de manera artística. Una de ellas tiene un hijo, y la directora de los números le recrimina que anda todo el día con el celular de acá para allá; otra que misteriosamente se deprime y no sabe lo que otras saben, mientras las otras no saben lo que ella ya ha hecho y no quiere contar; la menor se queja de su trabajo, de que está cansada de trabajar como cajera; y la directora-, que trata de mantener al elenco estable para que todo siempre salga bien a pesar de las dificultades, lucha contra su nostalgia y los problemas que tiene con su madre. Ellas ventilan sus conflictos mientras están en el camarín, y así, cada una va revelando un mundo diferente, aspectos de la vida que hacen aún más difícil emprender la tarea artística. Pero cuando están a punto de salir del camarín, fluye la camaradería, se olvidan los problemas y emprenden cada número como si fuera la primera vez que bailaran en su vida.

La directora de los números, la que organiza, es nada menos que la terapeuta de las otras tres, que instrumenta el baile como una terapia liberadora. Claro que cuando no bailan, el camarín funciona a modo de diván, y ahí es cuando salen a la luz todos los conflictos latentes, transformándose el baile, en última instancia, en un remedio necesario para sobrellevar la vida: un potente antídoto para descomprimir el tedio del día a día.

La obra además de exponer el lado cómico, no se ahorra los toques bizarros. Sobretodo cuando la más depresiva de ellas confiesa que ha matado a su marido y saca una de las manos del cadáver-que ha cortado en pedazos-del supuesto bolso donde guardara las pertenencias de la casa que había abandonado. Aunque parece trágico, no lo es en absoluto, porque la comedia siempre termina triunfando por sobre el drama de la vida. Es el optimismo del espectáculo, la energía de la música, lo que hace que las cuatro protagonistas olviden sus vidas para sentirse siempre lindas bailando en frente del público.

Las grandes actuaciones de Sabrina Lara, Carolina Pofcher, Gimena Racconto y Vanina Ramirez, proveen la soltura necesaria para hacer que la coreografía de Darío Racconto sea potente y nos de ganas de salir de las butacas para imitar sus movimientos.

Amapola, es una comedia musical que revela los problemas de las personas comunes, y que sin embargo, demuestra que vale la pena el esfuerzo que ponen esas cuatro mujeres por persistir en el escenario para que la vida se haga más llevadera, más agradable, al menos durante los minutos que dura un show, un número de baile. Entre secretos, mentiras, traiciones, y el sentimiento de la soledad, las protagonistas se van revelando, para luego bailar y olvidarse por un momento del tedio y las asperezas que produce la vida

Ficha técnico artística

Dramaturgia: Ricardo Racconto
Actuan: Sabrina Lara, Carolina Pofcher, Gimena Racconto, Vanina Ramirez
Realización de vestuario: Ricardo Racconto
Banda de sonido: Leo Gaspari
Fotografía: Claudia Ayora
Diseño gráfico: Sabrina Lara
Asistencia de dirección: Sandy Echeverria
Prensa: Tehagolaprensa
Coreografía: Darío Lombardo
Dirección: Ricardo Racconto

Web: http://www.amapolateatro.blogspot.com

CASONA DEL ARTE FORO GANDHI
Av. Corrientes 1743 (mapa)
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Teléfonos: 4371-8373
Web: http://www.casonadelarte.com.ar
Entrada: $ 30,00 - Sábado - 21:15 hs - Hasta el 31/10/2009







El Nóbel del Amor de Mariana Rodrigo.

Por: Gisela Ayram


Si existiera un premio Nóbel al amor, ¿Habría alguien totalmente digno de recibirlo? Y si lo hubiera, ¿Qué requisitos debería cumplir esa persona? ¿Cuál es el tipo de amor que se premiaría? ¿Podrían ganarlo quienes son capaces de dar amor a pesar de si mismos? Entonces emerge la pregunta: ¿Qué clase de amor es el que se brinda en las manos de alguien famélico de él?

En un mundo de documentos, archivos y carpetas la Licenciada González se encargará de entregar niños huérfanos a familias adoptivas. En un escritorio lleno de papeles amarillos, de recuerdos, ella se debate con su propia historia. Una mujer que intenta no involucrarse sentimentalmente, y se esconde en un sótano lleno de papeles que conforma su lugar de trabajo y su mundo también.

La obra de Mariana Rodrigo intenta cuestionar los distintos lugares en los que se puede encontrar amor.
El Nóbel del amor construye el retrato digno de un personaje que tolera, soporta, resiste y sufre.

La actuación de Pilar Lourenco es muy buena y está acompañada por sutiles juegos de luces y sombras. El pequeño personaje, impulsado por el texto se vuelve grande, inmenso entre las sombras, pues va detrás de un verdadero acto de amor.

Ficha técnico artística

Autoría: Mariana Rodrigo
Actriz: Pilar Lourenco
Diseño de luces: Santiago Comeron
Diseño sonoro: Santiago Comeron
Edición de video: Mariella Falatycki
Audiovisuales: Tatiana Perez Veiga
Producción ejecutiva: DobleD Producciones
Dirección: Alejandro Pol

Web: http://www.elnobeldelamor.com.ar

En: Teatro EL BARDO
Cochabamba 743
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina



SOCORRO…ME CASO
Por Marilyn Botta

El altar se ilumina y crece la expectativa de los presentes. Estamos sentados del lado de la novia en un teatro ambientado como una ceremonia de bodas. Bajo una lluvia de pétalos de rosa aparece la novia, que camina entre la gente por el pasillo central hasta llegar al altar. Esta escena de felicidad podría ser el final perfecto de cualquier historia pero no, en este caso el “sí” de la novia es sólo el comienzo.
Este unipersonal, con una destacable actuación de Nadia Bagdadi como “la novia”, cuenta las diversas peripecias que Juana, la recién casada pasa en su fiesta de bodas: el choque entre las suegras, los levantes en medio de la fiesta, la cuñada solterona que hará lo imposible por conseguir el ramo de la novia, las amigas que nunca van a aceptar del todo al novio y la ilusión de la recién casada por este nuevo comienzo. La música acompaña la ocasión con mucho carnaval carioca.
Socorro… me caso, dirigida por Liliana Pécora y escrita por Christian Vivas y Hernán Traverso, logra reflejar la mirada femenina de un momento tan especial para muchas mujeres como es el día de su casamiento.
Un final que emociona, una novia feliz y la esperanza del amor verdadero.
Ficha Técnica: Dramaturgos: Christian Vivas y Hernán Traverso; Interprete: Nadia Bagdadi; Producción: Nadia Bagdadi; Asistente de Producción: Andrea Widerker; Operación de Sonido: Alejandro Díaz; Escenografía: Soledad Arabito; Coreógrafa: Laura Tilve; Diseño Gráfico: Marina Canes Solanas y Mariano Dionisi; Voz en off: Verónica Díaz Benavente y Francisco Pesqueira; Dirección General: Liliana Pécora Prensa: Silvina Pizarro.
Funciones: Domingos 20:00
Localidades: $ 40.-TEATRO LA COMEDIA - Rodríguez Peña 1062 / 4815-5665

martes 22 de septiembre de 2009

Escoria -el lado B de la fama-, de José María Muscari.

En primera persona

Por Perez Artaso Ariana.

"ESCORIA somos un poco todos.
Miralos, mirame, mirate".

José María Muscari


Busqué en el diccionario la palabra “bizarro”, porque creo que es un término que está de moda, y la moda hace que los sentidos se desvirtúen. Para mi sorpresa, la Real Academia Española lo define como “generoso, lucido, espléndido” o “esforzado, valiente”. Entonces sí, si esto quiere decir bizarro, puedo decir con soltura de palabra y convicción que Escoria –El lado B de la Fama-, la nueva propuesta de Muscari, es una obra completa y absolutamente bizarra.
Generosa porque da, sin escatimar en colores ni en gestos, sin vergüenza al ridículo, con la sinceridad que tienen aquellos a los que ya no les importa tanto lo que pueda pasar –lo que pasó, parece ser más terrible-.
Lucido y espléndido porque es una obra que está de fiesta. Y dentro de este festejo las imposturas se caen y los brillitos de las estrellas se destiñen, pero no por eso se vuelven opacos.
Esforzado y valiente porque nos habla de lo que pasa cuando hacer lo que te gusta se termina. Porque cuenta que detrás de los figurines de revistas, telenovelas o programas para chicos hay personas que se pintan y se peinan de forma que nos parecen eternos, divinos y diferentes, pero que resultan permeables al paso del tiempo, que arranca de un solo tirón a lo que deja de ser novedad.
Escoria es la historia de un grupo de actores y seres del espectáculo que alguna vez fueron maravillosos. Estos se reúnen para colgar banderines de colores y comer chicitos,celebrando el cumpleaños de un productor televisivo: el mismísimo Escoria, posible ángel salvador o puente de regreso del olvido.
Pero Escoria es solo una excusa. Lo que presenciamos es la fiesta de la catarsis, la danza de lo pasado musicalizada por una banda de fantasmas.
A Paola Papini la veía en Ricos y Famosos, y después la vi en otras novelas. Cuando fui a ver Escoria ella me sirvió un vasito de gaseosa con un rulero en el flequillo. Y creo que nunca la vi más linda.
Osvaldo Guidi ganó un Martín Fierro por un papel secundario en Celeste. ¡Osvaldo Guidi me regaló una foto suya! Y además, me dejó elegirla: tenía con pelo largo y corto. Yo elegí con pelo largo, por supuesto.
Julieta Magaña cantó su Batalla del Movimiento, pero también Yesterday, y me hizo llorar. Y daba gracia llorar en el medio de esa locura. Locura conmovedora; efectiva combinación.
Marikena Riera, además de ser actriz, resultó ser un pájaro. Gogó Rojo hizo numerito de revista y todo. Héctor Fernández Rubio volvió a ser Efraín y Cristina Tejedor a ser gitana.
Noemí Alan hizo su descargo e intentó exorcizarse de una gorra, Willy Ruano nos recordó que hubo una vez una Operación Jaja y una mejor Peluquería de Don Mateo. Finalmente, Liliana Bernard hizo justicia y barrió la escoria.
Y si me permití escribir esta reseña en primera persona, es porque creo que de eso va la obra. Cada personaje es lo que es –o aparenta serlo-, al unísono con la pantallita de televisión que, de fondo, nos señala que es ella la que manda en ciertos planos de la vida.
Por suerte existen otros, y en el Teatro del Pueblo se los puede ver a ellos: actores frágiles y sensibles, en ese cambalache al que llamaron Escoria.



Dónde. Teatro del Pueblo. Av. Roque Sáenz Peña 943
Cuándo: Sábado - 21:00 hs y 23:00 hs - Hasta el 15/12/2009
Cuánto: $ 30,00 y $ 20,00

Ficha Técnica

Dramaturgia y Dirección: José María Muscari
Actuan: Noemí Alan, Liliana Benard, Héctor Fernández Rubio, Osvaldo Guidi, Julieta Magaña, Paola Papini, Marikena Riera, Gogó Rojo, Willy Ruano, Cristina Tejedor
Vestuario: Vessna Bebek
Fotografía: Juan Borraspardo
Asistente de producción: Emiliano Figueredo
Asistencia de dirección: Carlos Tkizian
Producción: Juan Borraspardo
Diseño Gráfico: Ezequiel Matzkin.




Quitame la Pena, de Quitame la Pena Producciones.

Capítulo Dos: Elige tu propia aventura.
Por Perez Artaso Ariana.

Quítame la Pena, para no morir de amor abrió el incorpóreo telón de su segundo capítulo. Éste siguió la línea que su público eligió votando en su blog. Habla con Revista Siamesa Sebastián Pascual, creador intelectual de esta historia que va dibujando su camino de la mano de quien la mire.

¿Cómo se formó el grupo Quítame la Pena?
Empezó de un proyecto anterior que quedó trunco, una obra que no tenía que ser, pero del que quedaron artistas, actores, técnicos, videastas (no se si existe el término pero es lindo) con muchas ganas. Entonces nos reunimos y apareció la idea de Seba –por Sebastián Pascual- de hacer una sitcom teatral, generada por votos de la gente, al estilo “Elige tu propia aventura”, pero actuada en vivo y con posibilidad de seguirla por la web.
La idea estaba, la parte técnica era posible y entre octubre y noviembre hicimos un casting del cual quedaron actores como Adela Sanchez, Valeria Baranchuk, Dario Luchetta, Cynthia Taverna y “el viejo” Leo Leiderman con el cual nos enamoramos mutuamente.
Lo que teníamos era todo lo que se necesitaba, de ahí en adelante todo se fue acomodando. Luego ingresaron José Arrue, Lorena Robazza y nuestra reciente incorporación Jorge “el Pety” Castillo, nuestro querido enano.
Y así apareció el código de grupo bizarro, una gran familia al estilo “los Schoklender” para desarrollar esta especie de circo urbano que tanto queremos.

¿Cuál fue el proceso de escritura de la obra?
Estaba la Idea de una historia de amor que nacía entre dos amigos de toda la vida: Malena Miglioranza (Alejandra D´agostino) y Tobías Silverman (Sebastián Pascual) Luego, se armó una sinopsis de todo el argumento y después se fue desarrollando capítulo por capítulo, en lo que denominamos “guión de acciones”. En él se planteaba qué era lo que debía suceder y se daba una breve descripción de las circunstancias. Ahí apareció en el proyecto Rocío Azuaga (la escritora de “Luisa”, que para ese entonces se estrenaba en los cines), en dos minutos encontró soluciones a un montón de interrogantes que teníamos y nos obligó a hacer los guiones incluyendo audio, video, iluminación, texto, banda musical.
A pesar de todo el trabajo que nos llevó, pensarlo así abrió mucho el panorama y las posibilidades creativas.

¿Por qué eligieron un formato folletinesco?

Por varios motivos. El principal es que sabemos que por más prensa y difusión que tengamos, el público que tienen en general los espectáculos off (incluido el nuestro) se sostiene con los entornos de los participantes del proyecto.
Este formato nos brinda la posibilidad de que vuelvan a ver los distintos capítulos de la misma obra.
Otro de los aspectos que nos pareció interesante es el concepto de gran obra, que mes a mes genera intriga, hasta la resolución. En ese lapso se crea una obra de cuatro horas de duración real, con decisiones tomadas por el gusto del público.
Por último, el auge de series tipo Lost, Friends, Seinfeld, entre otras, nos alentó a realizar tamaña apuesta de realización.

¿Cómo es su experiencia con el uso de recursos externos al teatral como imágenes, publicidades y demás elementos que aparecen en la obra?
Es un mundo aparte. En el caso nuestro, los que trabajamos la parte audiovisual venimos -además del teatro-, de la música y del video, ya sea interpretando, componiendo o editando. Al incorporar fondos proyectados a la escenografía tradicional todo es posible. Estos se transforman frente al espectador, de repente cuentan, provocan un corte y simbolizan o denotan, como en el caso de las publicidades y nuestra idea de parodia televisiva.
Por otro lado, para los actores se transforma en un desafío, ya que muchas partes de la obra pasan a ser partituras de acción, debido a la interacción del tiempo real de la representación teatral y el video producido previamente. Es un campo fértil que espera ser usado desde muchos lados diferentes.

¿Por qué eligieron que los espectadores pudieran votar cómo sigue la obra?

L a palabra clave es “Pertenencia”. Además de identificación con la historia y los personajes, buscamos que el espectador se apropie del proyecto, que decida al mejor estilo Romay o Suar: esto sí, esto no, o que en este momento se diga esto. Obviamente generado por propuestas creadas por nosotros, pero que plantean cambios en el desarrollo real de la trama.
Ahora nuestro lema en el blog es “somos tu tamagotchi”: eleginos, decidí por nosotros qué hacer, modificanos, pero sobre todo cuidanos, porque si no votás, si no venís a ver la obra, si no lo ves y comentás por youtube el proyecto se muere.
Entonces el espectador ya no es espectador, es un participante, es importante, tiene derechos, pero también obligaciones, porque somos su “pertenencia”, su “tamagotchi”, necesitamos atención, pero estamos dispuestos a todo.
Entonces “Quítame la Pena” es realmente una serie hecha a tu medida, porque vos decidís como sigue…

Para votar cómo sigue la historia podés entrar a www.quitamelapenatecnica.blogspot.com

Segundo Capítulo: 28 de agosto, 4-11 y 18 de septiembre.

Tercer Capítulo: 25 de septiembre, 2-9 y 16 de octubre.

Cuándo: Viernes, 23hs.
Dónde:Federico Lacroze 4181, 1ºPiso.
Cuánto:15$.

Ficha tácnica

Dirección General: "Quitame la Pena" producciones.
Idea Original: Sebastián Pascual.
Actúan: Leo Leiderman, Adela Sanchez, Dario Luchetta, Alejandra D´agostino, Sebastián Pascual, Lorena Robazza, Valeria Baranchuk, Cynthia Taverna, Diego Vazquez, Joel Drut, José Arrue, Gonzalo D´agostino, Ayelén "Burbujita".
Supervisión de Guión: Rocío Azuaga y Darío Luchetta.
Jefe de Técnica y Multimedia: Leandro Sabino.
Coordinador de Producción: Sebastián Pascual.
Asesora Artística: Alejandra Dágostino.
Escenografía: Natalia Rodrigez.
Construcción: Claudio Saavedra.
Música Original: Sebastián Pascual, Leandro Sabino, Pablo Nuñez, Choval.
Caracterización y Vestuario: Rocío Di Nucci.
Asistente y Camarógrafo: Matías Nuñez.
Asistentes y Utileros: Cristian Innocente y Mario Mora Cristaldo


lunes 21 de septiembre de 2009



EL NIETO DE TEVIE de Leonardo Liberman.
Por Marilyn Dietz.

Las tradiciones devienen de generación en generación, muchas veces resignificadas, pero tradiciones al fin, intentan hacer perdurar valores, costumbres, creencias que se consideran valiosas para un grupo o comunidad determinado. Cuando esta tradición es conservadora trata de mantener acríticamente su visión. Esto es lo que parece sucederle a Samuel cuando enfrenta la decisión de su nieto: celebrar su bar-mitzba en una iglesia católica.
Samuel se niega a asistir a la ceremonia a pesar del gran cariño que existe entre ambos. Desea revivir a cada momento las enseñanzas de su abuelo Tevie, tiene conversaciones imaginarias con él y cuenta a su familia y a todo el que quiera escucharlo como su vida está estructuralmente formada por las anécdotas y vivencias que tuvo con su abuelo. Sara, su mujer, tratará de persuadirlo para que esté presente en un día tan especial para su nieto Daniel.
Entre discusiones y estrategias, que invitan a reflexionar al espectador sobre la tolerancia y el intercambio entre los distintos credos, Samuel deberá decidir entre el gran amor que siente por su nieto y la devoción por los ritos del pueblo judío que le dejó su abuelo Tevie.

Ficha Técnica:
Personajes: Samuel (Juan Carlos Galván), Sara (Stella Maris Closas), María (Erika Wallner), Mónica / Aldeana (Mijal),Carla (Eliana Liberman), Aldeano (David Liberman). Director: Roberto Antier. Producción Artística: Hugo Zanón y Juan Carlos Cantafio. Producción Ejecutiva: IDEHADOS Art & Mkt Producciones. Coordinador de Producción: Diego Zeliz. Asistente de Producción y Vestuario: Mara Socolovsky. Dirección de Arte: Juan Carlos Cantafio. Animaciones y Diseño Audiovisual: Paulo Silvan. Escenografía y Realización Escenotécnica: Roxana Pozzoli. Vestuario: Rocio Peyró. Diseño de Peinados y Pelucas: Ricardo Escobar.Maquillaje: Laura Díaz Toledo.Sonido: Lavecchia Sonido. Grabación Musical: Pablo López Ruiz. Locución: Sebastián Schapiro. Letra y Música: Leonardo Liberman. Asesoramiento Literario y Artístico: Nilo Checchi. Obra Pictórica: Edith Raskin. Fotografía Elenco: Mario Ruggero. Fotografía Escenas: Julieta Saavedra. Videos de Ensayo: Roberto Antier. Archivo de Imágenes: Alberto Freinkel. Diseño Gráfico: Wally Rodríguez. Asistente Ensayos: Belén Caccia. Prensa: Duche & Zárate

Promoción Teatral: Idehados Art & Mkt Producciones

Funciones: Jueves a las 21. Viernes y sábados a las 22:30. Domingos a las 21:30
Localidades: $ 70.-TEATRO LA COMEDIA - Rodríguez Peña 1062 / 4815-5665
Exactamente bajo el sol


Por Ileana Kleinman

Competencia, celos, envidia, enojos, discusiones. Todos estos son elementos presentes en toda relación entre madre e hija, me atrevo a decir. Me atrevo a agregar, también, que esos elementos pueden ser aun más notorios en el vínculo de dos mujeres que se tienen solamente la una a la otra. Y que se acostumbraron a eso. Y que viven de ese modo desde hace mucho.
Pero ahora, me pregunto: ¿qué puede llegar a pasar si le agregamos un ingrediente más a este conjunto? Y continuo: ¿qué puede llegar a pasar si ese ingrediente extra está constituido por la llegada de un hombre a la casa? Y de un hombre joven. Y atractivo.
En exactamente bajo el sol, este acontecimiento inusual va a generar el movimiento a partir del cual la obra sucede. Este hombre joven, a la vez primo y sobrino va a despertar un interés nuevo tanto en la madre como en la hija. Este hombre joven, a la vez primo y sobrino, va a despertarlas. Con su música, con sus acercamientos peligrosos, con su extremo parecido a ese cantante francés que hacía suspirar a tantas mujeres en su época. A tantas mujeres como la madre. Y como la hija.
El escenario es amplio y está despojado, lo que realmente interesa es ver a estos tres personajes y a las interacciones que van generando entre sí, de a dos y de a tres. La madre y la hija, el primo con la prima, la tía con el sobrino. Y es a partir de esas interacciones que se desarrolla toda la acción de la obra y de donde surge la pregunta crucial, que se formula no sólo en las cabezas de los roles femeninos, sino también en las nuestras mientras miramos la escena: ¿Qué es lo que quiere ese hombre joven? O, más específicamente, ¿a quién es que quiere? La respuesta no llegará nunca, porque este hombre joven, este primo y sobrino, mientras evoca recuerdos de su infancia, su familia de origen y los vínculos antiguos con la familia que visita, simplemente oscilará, coqueteará, se acercará a estas mujeres para únicamente alejarse una vez que sus propios efectos sobre madre e hija sean comprobados. Y, cuando esto finalmente queda completamente claro, este hombre joven dará por terminada su visita, volverá a su país, con su guitarra, con sus canciones, dejando a la madre y a la hija, tras ese momento emocionante en sus vidas, nuevamente, teniéndose solamente la una a la otra.

Ficha técnica
Dirección: Martín Flores Cárdenas
Actúan: Alicia Palmes, Flavia Sinsky y Francisco García Faure
Iluminación: Marco Pastorino
Realización de escenografía: José Andrukowicz
Vestuario: Merlina Molina Castaño
Asistente de dirección: Berta Silberman
Fotografía: Noelia Otero
ABASTO SOCIAL CLUB
Humahuaca 3649 – Reservas al 4862-7205
Funciones: jueves a las 21 hs. Duración: 50 minutos
Entradas: $ 30/$20
http://ebajoelsol.blogspot.com/
















domingo 20 de septiembre de 2009

Nada de Dios: una experiencia poética teatral con Idea Vilariño






Por Nico Pose


En toda la poesía de Idea Vilariño siempre están presentes tanto el amor como la muerte. Los poemas transmiten una sensación existencial, donde todo se deshace, donde la fragilidad puede romper todo si no se busca el amor, porque la sensación de muerte aparece siempre que la soledad no es para tranquilizarse, sino que es de esas soledades que se sufren, que deshace el cuerpo, que dejan al desnudo a todo el ser sufriente. Para ser, se necesita ese amor que nos da la sustancia para vivir, para escaparle al vacío de la soledad, a los gemidos desgarradores de la sensibilidad incomprendida.

En esta puesta experimental se busca transmitir esas sensaciones que despiertan los poemas de Vilariño. Los cuerpos están ahí, desnudos, alejados, para luego abrazarse, completarse, y luego para nuevamente separarse. Es el movimiento de los cuerpos lo que seguimos con nuestra mirada. El despliegue de los cuerpos en escena mientras recitan los poemas, y así, vamos asistiendo a la corporización de lo que nos hablan los poemas de Vilariño. Con movimientos imprecisos, sufrientes, otras veces eróticos, los cuerpos van ilustrando las palabras de los poemas de Vilariño. Representan los caminos de la agonía amorosa. Se percibe el vacío cuando los cuerpos se separan, y también el amor, cuando se encuentran y se tocan redescubriéndose como si fuera por primera vez. De este modo, durante casi una hora de duración, nosotros como espectadores debemos seguir los poemas para luego concentrarnos en la representación. Porque esta obra experimental, original, no es para cualquier clase de espectador, hay que adentrarse de a poco en el mundo sensible de la poesía de Vilariño para poder comprender qué hacen esos cuerpos en escena.

Nada de Dios, también posee la particularidad de parecer un ensayo, una improvisación de lo que los poemas sugieren a medida que van siendo recitados. Es todo tan imprevisible, que el espectador puede salir encantando con la obra, como también no entender el fin de la puesta. Por eso, es fundamental afinar el oído y seguir los poemas, como si éstos fueran la música que acompaña el movimiento y la gestualidad de los cuerpos.

Más en sintonía con una larga performance-por tener ese aire de primera vez, por carecer de un guión preestablecido, por fluir libremente al compás de la poesía de Vilariño- que con el teatro, la obra nos remite a los orígenes del teatro, donde la voz y el movimiento del cuerpo bastan para representar y transmitir la fragilidad, el sacrificio y la desnudez que acompañan al amor y la soledad.

Nada de Dios, es una obra inclasificable que ensaya los movimientos de los sentimientos de Idea Vilariño, logrando del entrecruzamiento de la poesía y el teatro una obra profunda y arriesgada.


Ficha técnico artística

Dramaturgia: Silvio Lang
Texto: Idea Vilariño
Actuan: Laura Agorreca, Cecilia Cósero, Esteban Fuenzalida, Luis Moreno Zamorano, Rodolfo Opazo, Martín Ruiz
Vestuario: Mercedes Colombo
Iluminación: José Jerónimo
Fotografía: Juan Gasparini
Diseño de imagen: Valentina Morisoli
Entrenamiento corporal: Alina Folini
Asistencia técnica: Gabriel Bergonzi
Asistencia de dirección: Alina Folini
Prensa: Te hago laprensa
Producción: Leticia Hernando
Dirección: Silvio Lang

TEATRO DEL ARTEFACTO
Sarandi 760 (mapa)
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Teléfonos: 4308-3353
Web: http://www.teatrodelartefacto.com.ar/
Entrada: $ 25,00 - Viernes - 21:00 hs - Hasta el 18/12/2009

jueves 17 de septiembre de 2009

El pánico. Una comedia de terror, de Rafael Spregelburd



Por Juan Di Loreto

Al fin y al cabo, me digo, todas las historias son historias de fantasmas, de seres atrapados en un espacio y tiempo que no han elegido, de presencias que huyen hacia el olvido. De eso, quizás, trate la gran obra de Spregelburd, que tiene como responsable en la puesta a Ezequiel Lozano y se presenta todos los viernes en Espacio Urbano.

El pánico, segundo trabajo de Lozano, fue concebida originalmente como una residencia de los estudiantes de arte dramático y estrenada en el año 2003.

La obra cuenta la historia de una familia que va en busca desesperada de un secreto. En el camino de la búsqueda, la viuda y los dos hijos se cruzaran con toda una serie de nuevos desafíos y personajes: la ambigüedad sexual, las ansias de fama y dinero, la vida enigmática de la hija, la médium desquiciada y el psicoanalista que levanta quiniela clandestinamente. Pero algo más no deja descansar a esta familia: el fantasma del padre que ronda la casa.

Con una gran puesta en escena y buenas actuaciones, donde se mezclan la comedia, unos atisbos de danza (en una obra dentro de la obra), los recursos audiovisuales (el excelente uso de pantalla gigante y la proyección de videos, sin mencionar la inquietante voz en off que nos transporta a otros mundos), El pánico se convierte en lo que es: una gran obra de teatro que no deja escapar ningún recurso, que nos deja con la pregunta acerca de los fantasmas que recorren nuestras vidas.



Ficha técnica

Autoría: Rafael Spregelburd
Actúan: Natalia Bavestrello, Belén Berecoechea, Julia Cuevas, Emiliano Donati, Juan Pablo Imbrogno, Hernán Márquez, Alejandro Mendía, Verónica Peskin, Serena Shuberoff
Escenografía: Magali Acha
Iluminación: Magali Acha
Video: Leandro Sanzhez Cozzi
Dirección: Ezequiel Lozano

ESPACIO CULTURAL URBANO
Acevedo 460 (mapa)
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Teléfonos: 4854-2257
Entrada: $ 20,00 - Viernes - 21:00 hs

miércoles 16 de septiembre de 2009

Robert Mckee en Buenos Aires
Después de exitoso paso por Chile, llega a Buenos Aire Robert Mckee

Robert McKee, el famoso profesor de guiones, visitará Argentina para dictar su famoso seminario “Story” del 1 al 4 de octubre, en el Auditorio Belgrano.

Todos recordamos la escena de Ladrón de Orquídeas donde Charlie Kauffman (Nicolas Cage) se dirige al seminario de Robert Mckee (Brian Cox), para poder terminar la idea de su guión. Ante el discurso quejoso de Charlie de que en el mundo no pasa nada, el profesor le contesta que todo el tiempo pasan cosas grandiosas y que si pensaba eso no podía ser escritor. Su consejo final, debajo del escenario es: “Tus personajes deben cambiar y desde sí mismos”.

Autor de “Story” (traducido como “El Guión”), es un libro que cualquier guionista debe tener a mano.


Auditorio BELGRANO
Virrey Loreto 2348 (Altura Cabildo 1300)
Tel: (54 11) 4783 1783 - 4785 1849.


www.mckeestoryargentina.com






lunes 14 de septiembre de 2009

Un poema de Susana Thénon
Un poema para destacar de Susana Thénon, una poeta que creció a la sombra de su contempóranea Alejandra Pizarnik. Sin embargo, se destaca por la utilización de la ironía, los juegos de palabras y una prosa original, menos agónica.


La antología


¿Tú eres
la gran poietisa
Susana Etcétera?
mucho gusto
me llamo Petrona Smith-Jones
soy profesora adjunta
de la Universidad de Poughkeepsie
que queda un poquipsi al sur de Vancouver
y estoy en la Argentina becada
por la Putifar Comissión
para hacer una antología
de escritoras en vías de desarrollo
desarrolladas y también menopáusicas
aunque es cosa sabida que sea como fuere
todas las que escribieron y escribirán en Argentina
ya pertenecen a la generación del 60
incluso las que están en guardería
e inclusísimamente las que están en geriátrico
pero lo que importa profundamente
de tu poesía y alrededores
es esa profesión –aaah ¿cómo se dice?–
profusión de íconos e índices
¿tú qué opinas del ícono?
¿lo usan todas las mujeres
o es también cosa del machismo?
porque tú sabes que en realidad
lo que a mí me interesa
es no sólo que escriban
sino que sean feministas
y si es posible alcohólicas
y si es posible anoréxicas
y si es posible violadas
y si es posible lesbianas
y si es posible muy muy desdichadas

es una antología democrática
pero por favor no me traigas

ni sanas ni independientes

miércoles 9 de septiembre de 2009

El ojo del Panóptico. Cronología de un desborde, de Maximiliano García y Ernesto Pombo.
La suerte que llueve en la última jugada.
Por Perez Artaso Ariana.



Aviso: antes de entrar a la sala de la inmensa Ciudad Cultural Konex, el espectador será despojado de su pereza.


El simple hecho de ir al Konex es una situación que, por lo menos, es prometedora. Entrar a una sala que en breves minutos se torna completamente oscura, lo es aún más.
El Ojo del Panóptico, cronología de un desborde destella allí, rompiendo con inclemencia la incómoda oscuridad para advertirnos,
en metálica y casi futurista voz, que fue el filósofo Jeremy Bentham el padre del panóptico, “un edificio circular con una torre central de vigilancia” con celdas en su circunferencia. Lo escalofriantemente genial de la prisión panóptica, es que las personas ubicadas en cada celda –es decir, los prisioneros-, nunca sabrán a ciencia cierta si están siendo vigilados. De esta manera, la sensación de ser vistos por una fuerza externa se torna constante, se la interioriza y se vuelve propia: cautivos del autocontrol, nuestra sociedad moderna – ¿o post?- se mantiene firme dentro de su racional sistema, llena de panópticos y dispositivos de control.
Advertencia hecha, las imágenes se suceden y el hombre –yo, vos, él- se nos vuelve una cebolla: capas consecutivas de conductas adquiridas, de conceptos asimilados, de la “normalidad” dentro de un cuerpo que se revela y se retuerce bajo el gran hermano que todo lo observa.
Gota a gota el hombre absorbe y aprende a qué le debe temer, qué es lo que debe desear, hasta dónde puede llegar. Y todo junto a una omnipresente protagonista en escena: la música. Ésta va mutando en diversos estilos como el electrónico, el clásico o el ambient e, incluso, incursiona en formas de la etnia africana y asiática.
El hombre se nos presenta como Mamushka o como caja de Pandora. Cada manto, cada intersticio descubre un capítulo en el que fuimos ejercitados a rajatabla: el miedo, la culpa y el dolor. En el medio, los engranajes del hombre movidos por una energía que bien podría ser la del Cristianismo, la del Judaísmo o la del Budismo. Lo mismo da, la máquina humana sigue.
Con una propuesta audiovisual atrapante, extraordinariamente movilizante y, en cierto punto escalofriante, el Ojo del Panóptico se despliega como un espectáculo multimedia que nos enseña que para comunicar una idea, un sentimiento o un concepto, no hacen falta las palabras, pero sí actores capaces de conmovernos. Y en esta cronología son seis actores los que lo logran, inmersos en esto que se denomina “teatro imagen” o “teatro en acción”.
Sin miedo a la desnudez de cuerpo y alma, esta puesta nos muestra que el hombre y sus creencias, la humanidad y sus conductas, son obras propias. Cada uno tiene la llave que podría, en algún momento, abrir la celda que nos aprisiona. Será en ese instante cuando podremos expeler los clavos que nos pesan y lastiman por dentro. Nos libraremos de la carga que nos ata una vez que seamos lo suficientemente fuertes como para alzarla sobre los hombros y decidir si realmente queremos soltarla. La diferencia –estimo- radica en la posibilidad de elección.
Entonces quizás, el hombre juegue sus últimas cartas -ojalá ganadoras- y se deje flotar liviano, mientras el gran ojo se cierra, para volver a nacer y ver, finalmente y sin temor, lo que verdaderamente somos –si es que esto es posible-.

Para ver más entrara a www.elojodelpanoptico.com.ar

Dónde: Ciudad Cultural Konex. Sarmiento 3131.
Cuándo: Viernes 21hs.
Cuánto: 30$.

Ficha Técnica

Dirección General: Maximiliano García y Ernesto Pombo.
Dirección Actoral: Maximiliano García.
Dramaturgia: Ernesto Pombo.
Actores: Maximiliano García, Mariana Fernández Semhan, Rodrigo Matínez, Luciana Bisi, Jazmín Terclavers y Santiago Dragani.
Videos: Ernesto Pombo, excepto “Culpa”: creación y desarrollo 3D de Ricardo Moriello. Idea y edición de Ernesto Pombo.
Música Original: Leandro Barrales excepto “Culpa” y “Previo al Desborde” de Ernesto Pombo.
Producción General: Ernesto Pombo, Maximiliano García y grupo Panóptico.
Asistencia de Dirección Actoral: Luciana Bisi.
Asistencia de Producción: Maximiliano Pouchan.
Operación de Audio y Video: Ernesto Pombo.
Operación de Luces: Maximiliano Pouchan.
Diseño Gráfico y Web: Ernesto Pombo.





lunes 7 de septiembre de 2009

INVITADOS AL JUEGO DEL ARTE

Por: Clarisa Anabel Pozzi

“La función del arte consiste siempre – explica Ernst Fischer – en incitar al hombre total, en permitir al ‘yo’ identificarse con la vida de otro y apropiarse de lo que no es pero que puede llegar a ser”.
El entramado juego del arte nos invita siempre a participar, a formar parte de un plan prefijado, de un tablero que indica comenzar, con una y mil maneras de llegar a la meta para luego volver al inicio.
Como un cubilete de dados con un sinfín de posibilidades, de hábiles combinaciones, de escaleras ascendentes y descendentes que pretenden llevarnos al número buscado en apariencia pero nunca alcanzado.
Como el mazo de naipes abierto en abanico, que deja entrever en consonancia los rojos y los negros entre cada cifra, las letras inquietantes con un as que manda para entonces barajar y dar de nuevo.
Gira la ruleta y los números desaparecen para reaparecer, el azar nos lleva por uno y mil caminos hasta detenerse, el misterioso guarismo indica el arribo, acaba la búsqueda, prosigue un silencio inquietante.
Las fichas de dominó numeran las calles, se enroscan, sucumben, laberintos impares en veredas pares, piezas gemelas que imantan un mismo destino, notas de color negro sobre el marfil.
Jaquean la dama desde la otra orilla, los peones protegen la fortaleza, un caballo dibuja una ele lánguida, diagonales obtusas se entretejen en cada cuadro, el rey está atento, la partida recién comienza.
El juego, definido como automovimiento característico del ser vivo y manifestado en el arte, no tiende a una meta final sino al movimiento en cuanto movimiento, le permite a Gadamer justificar la autonomía y el desinterés de lo estético preconizados por Kant.
Alcanzar el cielo de la rayuela desde los contornos garabateados de la tierra, la piedrita elige su ubicación, y allá vamos en busca de ese sueño presentido que se aproxima a la realidad pero que la supera.
Revoltijo de letras, apenas significantes, intentan ser palabra, es lenguaje. Dirá Benjamin: “el lenguaje comunica el ser lingüístico de las cosas, pero su manifestación más clara es el lenguaje mismo. La respuesta a la pregunta ‘¿qué comunica el lenguaje?’ es, por lo tanto: que éste se comunica a sí mismo”.
El lenguaje como el arte es expresión de la vida espiritual humana, y el nombre aparece como su esencia misma. Porque al haber identificación hay reflejo, como figuras espejadas y reconocidas, apenas duplicadas.
No se descifra la cifra del número infinito, un sinfín de posibilidades nos acercan a la ansiada cantidad, la obra inaugura significados, de allí su intraducibilidad, creemos apresar el instante pero el tiempo se nos desvanece entre los dedos.
“El arte tiene que ver con la liberación del espíritu del contenido y de las formas de la finitud”, dice Hegel, y esta tarea lúdica improvisa definiciones en su indefinición, procura conquistar certezas en un mar de dudas.
Y hacemos pie de nuevo cuando creemos captar todo el universo, pero una nueva visión que se entreteje con nuestros sentidos vislumbra otras realidades y el juego retorna a su origen.
“La desconcertante visión de este impotente acontecer – explica Jung – que desborda ampliamente el alcance del sentir y la comprensión humanos, exige otra cosa de la creación artística que la vivencia del primer plano”.
Es imposible desgarrar ese “telón cósmico” que la obra de arte presenta, jamás hace estallar los límites de lo humanamente posible.
Este volver a sumergirse en el estado primigenio de la “participación mística” es el secreto de la creación artística y sus efectos, en este nivel de vivencia, ya no es el individuo el que experimenta sino todo el pueblo.
Y es su carácter colectivo que lleva a “jugar con”, convirtiéndose en signo del espíritu de toda la comunidad; la obra es por lo tanto mensaje surgido del inconsciente colectivo que el creador da a luz, presagio inconmensurable de imborrable identidad.



domingo 6 de septiembre de 2009

Seis personajes en busca de autor, dirigida por Rubén Pires









Por Nico Pose

Si hay en escena un director y tres actores practicando la puesta de Hamlet, y de repente aparecen seis personajes, entonces ¿Cuál es la obra? El director escucha a estos personajes salidos de una obra desconocida, que se quejan, sufren, y cuentan su propia historia, el drama desde adentro. El director a medida que escucha, va tramando otra historia, la de los personajes, para que pueda ser actuada por sus actores. Quejas, y más quejas. ¿Por qué deben actuar los actores cuando están los verdaderos personajes? Esta es la pelea entre la realidad y la ficción. Como en la Rosa Púrpura del Cairo de Woody Allen, los personajes son endebles, y necesitan a un titiritero que los ayude a vivir. Nadie les cree, porque, claro, son personajes. Pero todo cambia cuando un disparo aturde las cabezas del director y los actores. Hay un muerto. Y la obra termina. La realidad se termina uniendo a la ficción a través de ese hecho trágico, trágico porque se torna real.

La obra de Pirandello funciona como un sistema de espejos y reflejos donde todos se ven unos a otros, se desdibujan, se borronean, y la identidad termina estando en juego. Nosotros como espectadores también nos sentimos parte de lo que allí se juega. Más cuando los actores nos sirven vino mientras el director está dialogando con los personajes fuera de escena. Es que el director, Rubén Pires, ha tenido una gran idea, ya que los espectadores están esparcidos a lo largo de la sala, no como en un teatro convencional, sino de forma original para que todos nos sintamos parte de esa mezcla de realidad y ficción. Cada uno de nosotros ve la obra como puede, como si la acción se desarrollara en un bar y nos viéramos forzados a levantar la mirada sobre otros para ver lo que realmente está sucediendo.

Todos necesitamos del otro para completarnos, así como los personajes necesitan de los actores indicados para existir realmente. En esta lucha entre los verdaderos personajes, sus intérpretes y el director, no sabemos a quién creerle, y la autoridad es cuestionada. El director cuestiona a los personajes, los personajes al director, la familia de personajes acusan al padre, y así, la verdad siempre es algo escurridizo y difícil de atrapar. Obra para nuestro tiempo, donde la palabra autoridad se ha vaciado de contenido, nos movemos a la deriva como los personajes que buscan y como el director que quiere crear pero duda.

En esta nueva puesta del clásico pirandelliano, sobresale la naturalidad de la puesta bajo la dirección de Rubén Pires, logrando que sus alumnos de taller de teatro nos entreguen una cálida y viva actuación.



Ficha técnico artística

Autoría: Luigi Pirandello
Versión: Rubén Pires
Actuan: Luciana Burak, Silvia Dabove, Esteban Godoy Vallejos, Rody Kohanoff, Carlos Menéndez, Mirta Moreta, Juan Moretti, Soledad Smith Estrada
Vestuario: Paula Jmelnitzky
Escenografía: Rubén Pires
Iluminación: Rubén Pires
Fotografía: Javier Flores
Asistencia de dirección: Silvina Marques
Prensa: Tehagolaprensa
Dirección general: Rubén Pires

LA CLAC
AV. de Mayo 1156 (mapa)
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Teléfonos: 4382-6529 / 4115-3510
Web: http://www.laclacmayo.com.ar
Entrada: $ 30,00 y $ 15,00 - Sábado - 22:45 hs
Sauna, de Ezequiel Tronconi



Hay un lugar al que van a parar las cosas que nos olvidamos de las personas que alguna vez quisimos. Los peores defectos y las mejores virtudes. Las complicidades.
Sauna de Ezequiel Tronconi es una obra que narra un reencuentro de esos tan simpáticos que ahora nos permite la tecnología. Pero además es una obra sobre la necesidad de los otros. Y sobre la capacidad, o no, de escuchar.
No es melosa ni cursi. No hay golpes bajos. Es simple y tal vez sea es lo que la vuelva tierna y cruel, y hasta soberanamente graciosa.
A quienes vieron Pelota Paleta y Segundo Set les va a sorprender cómo el estallido de las obras anteriores en ésta se condensa en imágenes precisas que hacen a los momentos en los que nada se dice o sobran las palabras. En este sentido, los actores hacen todo lo que tienen que hacer y la proximidad del escenario del público colabora a generar un clima de intimidad y calidez.
Se destaca el manejo del cambio de planos: de una habitación en un departamento en torre a un sauna, uno al lado del otro, jugando a la narración y ejecución al unísono. En la escenografía Skates, cds, toallas ridículas, cielos que fugan, cremas y el resabio de la adolescencia que aún se mantiene en los gestos de quienes vuelven.
De pronto, pareciera que ese lugar en el que coleccionamos sólo los recuerdos voluntarios se llenara de un pasado que cae como paracaidista desde un avión que sobrevuela el espacio. Y, entre la risa y la tristeza, queda el cariño de lo que fue.


Elenco:
Sebastián "Berta" Muñiz (Michael)
Salomé Boustani (Agostina)
Ezequiel Cipols (Charly)
Esteban Coletti (Aníbal)
Juan West (Brian)

Escenografía: Pablo Calmet
Diseño de iluminación: Sergio Costessich
Vestuario: Paula Carruega
Música: Onda Vaga
Efectos Sonoros: Sabrina Genzano

Foto: Braulio Pérez Marti.
Diseño Gráfico: Roxana Wechsler
Prensa: Duche & Zárate.

Asistente de dirección: Maite Mosquera
Asistente de escenografía: Dai Gonzalez Maied

Supervisión dramatúrgica: Marcelo Bertuccio.
Supervisión en dirección: Adrián Canale.

Producción general: Fernando Madedo

Dramaturgia y dirección: Ezequiel Tronconi


SABADOS 20:30HS.
TEATRO PUERTA ROJA
LAVALLE 3636
TE: 4 867 4689




martes 1 de septiembre de 2009

Socavón, de Luis Cano.
¿Qué? ¿Una foto? ¿De quién? ¿De Marita?
Bueno…es una de… es de Saenz Peña.
¿Saenz Peña?
De una esquina de Saenz Peña.
¿Por qué tiene una foto de Saenz Peña?
Yo viví ahí.
¿En qué calle?
No sé, la calle no tenía cartel.
Pero no hay nada en esta esquina.
No, está vacía.
Tome, es suya. Una última cosita ¿no va a contarme lo que pasó con su mujer?
No, todavía no.




Todavía no
Por Perez Artaso Ariana.

Socavón:
1. m. Cueva que se excava en la ladera de un cerro o monte y a veces se prolonga formando galería subterránea.
2. m. Hundimiento del suelo por haberse producido una oquedad subterránea.
Real Academia española.



Socavón pareciera ser una obra entre tinieblas. Nada es claro, ni para el espectador ni para el único personaje que se planta ante nosotros.
Algo pareciera ser cierto: Marita, la mujer del protagonista, está muerta. A modo de delirio o de mezquino recuerdo, podemos verla: una hermosa mujer acuchillada que repta, intermitente, por diferentes escenarios a modo de pantalla.
Y de ese dato brota otro: a la pixelada Marita se le terminó la vida por culpa de un cuchillo. Curiosamente, su esposo busca ESE cuchillo. Exige que éste sea el mismo, idéntico a aquel que diera inicio o visibilidad a lo confuso. Imposible: parecido podría llegar a ser, pero nunca el mismo. El mismo ya fue usado, se lo llevó Marita puesto y no se compra en ferreterías.
Y todo se vuelve más difícil –para él y para nosotros- dentro de esa entrecortada cápsula esquizofrénica o contagioso estado de shock. Vuelan los datos, demasiado alto, demasiado lejos. Y los ojos del ambiguo viudo los siguen: un aletear de pestañas, un actor que seduce y convence.
Nuestro hombre, perdido en otro plano diferente al estándar en el que nos pareciera vivir, habla desde sí y desde otros, para sí y para otros: policía, ferretero, mujer, suicida en potencia, ¿asesino? Un paranoico que perturba, que habla como un chico que no aprendió a usar el punto y aparte, los guiones ni las comillas. Queremos que se calle, pero también que nos explique.
Nada de esto sucede. Estimo que Cano nunca propone un espectador conformista.



Socavón, obra escrita por Luis Cano, sigue la línea que lo caracteriza: nos insta a mirar, deducir, sacar nuestras propias conclusiones. Agotador o placentero, el espectador tendrá que estar dispuesto a leer la historia a retazos, juntar miguitas y –con suerte- atar cabos.
Tal vez sólo se trate de ver inconexas imágenes sin esperar un colchón ni una respuesta concreta.
Dirigida por Pitu Petrucci e impecablemente interpretada por Carlos Sims, la obra reestrenada en este atípico agosto de 2009, se propone como un verdadero túnel en el cual perderse y encontrarse –aunque más no sea de a ratos-. Un hundimiento del suelo en el que la historia se tambalea y no se deja atrapar, simulando la libertad de lo incoherente.
Habrá que soportar entonces la inmersión dentro de este misterio sin resolver, con un todavía no, con un después te cuento.

Dónde: El Bardo. Cochabamba 743.
Cuándo: Jueves, 21 hs.
Cuánto: 30 $. Si sos estudiante o jubilado 20$.

Para ver más: www.socavon.com.ar

Ficha Técnica

Autor: Luis Cano.
Actúa: Carlos Sims.
Puesta en Escena: Carlos Sims
Dirección Actoral: Pitu Petrucci
Asistente de Dirección: Mariela Coien
Diseño Escenográfico: Manuel Elizondo Hourbeigt
Asistente: Vanina Morsellino
Fotografía: Gianni Mestichelli
Diseño Gráfico: Gianni Mestichelli
Maquillador: Rocío Furmento
Producción Ejecutiva: Mariela Coien & Carlos Sims
Producción General: Manuel Elizondo Hourbeigt
Agente de Prensa: Castillo Arango