LAS PASIONES: DE DESCARTES A SPINOZA

Por: Clarisa Anabel Pozzi

Durante largos períodos históricos, las pasiones fueron condenadas por dominar y distorsionar la “clara visión” del ser humano. Razón y Pasión eran términos dicotómicos; el “hombre de bien” debía estar libre de “los demonios de las pasiones” a través de la disciplina y el autocontrol.
Es en el Renacimiento cuando comienza a cuestionarse este pensamiento teológico-político medieval, al destacarse la distancia que había entre esos modelos ideales religiosos y la realidad.
La idea de que las pasiones son positivas las podemos ubicar en la modernidad. Se descubre lo inadecuado de entender a las pasiones como un simple enceguecimiento de la razón. Este pensamiento se lo debemos a Descartes y Spinoza.
Considero entonces necesario dejar en claro que si bien ambos filósofos analizan las pasiones desde una visión más “moderna”, Descartes intenta controlar las pasiones a través de una razón represiva mientras que Spinoza se ocupa del desarrollo de las pasiones como potencias productoras de actos.
En este sentido Spinoza reconoce que las pasiones son un fenómeno de la naturaleza, tanto en sus aspectos negativos como positivos. Pero ello no lo conduce a plantear cómo suprimirlas o dominarlas sino, por el contrario, cómo comprenderlas para tomar mayor conciencia de ellas y utilizarlas en el desarrollo de la potencia de ser.
Prima en Descartes la idea de un “dominio de las pasiones”, de moderar los impulsos más humanos, en Spinoza es el “deseo” el que motoriza el actuar, el que potencia.
En el filósofo materialista ya la pasión no es pecado ni vicio de una recta razón, las pasiones son constitutivas de la naturaleza humana y tan naturales como las acciones. Sólo en el reconocimiento de este carácter pasional en todo hombre es que se va a poder acceder al conocimiento.
Todos los cuerpos particulares se encuentran en interconexión, según Spinoza, cada cuerpo es una entidad casi autónoma, es un cuerpo animado por un “conatus” entendiendo por “conatus” ese “deseo”: “cada cosa en cuanto está a su alcance se esfuerza por permanecer en el ser”, es aquello que nos lleva a permanecer en la existencia, es decir, cada cosa en la medida en que dependa de sí misma quiere seguir siendo, en la medida que no haya circunstancias exteriores que le impidan ser, cada cosa persevera en su ser.
Pero este deseo puede tener aspectos distorsionados o destructivos, que nacen de las pasiones tristes que producen un pasaje a una menor perfección o, por el contrario, pueden permitir desarrollar la potencia por medio de las pasiones alegres que conducen a una mayor perfección.
Ese “deseo” puede ser bueno o malo según Descartes: “Es evidente que cuando procede de un verdadero conocimiento no puede ser malo, con tal de que no sea excesivo y de que este conocimiento lo regule”, para Spinoza ese deseo es esencia: “nosotros no apetecemos algo porque lo juzgamos bueno sino que juzgamos que algo es bueno porque lo deseamos”, acá hace primar su ética por encima de cualquier moral.
Según el filósofo de Amsterdam la filosofía anterior plantea un tipo de hombre que busca trastocar el orden de la naturaleza, en cambio él propone un tipo de ser que “sigue el orden natural, tiene una absoluta potencia sobre sus acciones y que sólo es determinado por sí mismo”.
El individuo que propone Spinoza no es sólo un “ser que piensa” es un individuo, cuya complejidad de cuerpo y alma forman un todo complejo articulado en interacción y dinámica permanente en su interior y en su relación con otros cuerpos.
La filosofía de Spinoza es una filosofía de la acción. La pasión es entendida como una deficiencia con relación a la acción y al conocimiento. La pasión, en tanto padecer, implica una barrera y una adecuación. Por ello, el esfuerzo ético consiste en transformar las pasiones tristes en pasiones alegres y éstas en acciones.
Spinoza propone la cautela de una razón apasionada, porque el hombre no es un “sujeto de orden” sino que prima la libertad por sobre el orden, por eso intenta resolver los problemas de la esperanza y el miedo que aparecen como afectos inestables e imprevisibles.
Si se está pendiente de la esperanza se teme que algo no se realice, si se tiene miedo, con el que se teme perder la existencia, se cae en la resignación o en la parálisis, si estos afectos dominan el cuerpo llevan al hombre a la pasividad.
Acá Spinoza discute con la religión y con el Estado que actúa como promesa de seguridad ya la vez de dominación política; la organización que propone Spinoza implica la superación del miedo y la esperanza como ideal ético.
Incrementar la potencia individual y colectiva a través de la orientación de las pasiones convierte a los hombres es más autónomos y libres. De esta manera, en la filosofía de Spinoza la condición política está también en la potencia de las multitudes que activa el derecho a la rebelión, tanto en el plano del sujeto, como en el colectivo.
Las ideas de Descartes se quedan en el pensamiento, las de Spinoza nos movilizan a actuar, no falta en él la reflexión, pero es una reflexión que inquieta. Pone al hombre en el lugar central y le da poder, ahuyentando todo tipo de temor que lo inmovilice, lo hace participativo; no es ya el ser solitario del cartesianismo sino el hombre que se completa junto a otro hombre, que necesita de la presencia de los demás para ser y que cuenta con sus pasiones para potenciarlas en su beneficio y poder así ser un hombre más pleno.



Entrevista a Fernando Ferrer, director de Taranto
Por Jimena Repetto



¿Cómo fue el proceso de escritura de la obra?

La primer escena fue una imagen que tuve y no supe en ningún momento como sería desarrollada. Nunca tuve una idea preconcebida o un plan. Unos meses después de escribir esa primera escena, me dediqué a continuar la escritura de la totalidad de la obra, en el marco de un grupo de dramaturgos que coordina Javier Daulte. En la instancia de los ensayos el texto se modificó. No hubo cirugía mayor, pero sí muchos pequeños cambios que se dieron en la dinámica de trabajo –muy rica por cierto- con los actores.

¿Cuáles son los desafíos que te trajo como director la puesta de un texto tan complejo?

Realmente estaba bastante claro el mapa del texto, quizás a nivel de producción aparecían las mayores complejidades, ya que es una obra del off pero en el texto aparecían requisitos de una obra del circuito más comercial. En ese sentido, el equipo de preproducción y producción fue vital. Es un lujo haber trabajado con un equipo comandado por José Miguel Onaindia que se encargó de de que todo lo necesario fuera apareciendo. Además, el equipo artístico cuenta con dos talentos. Mariana Gabor en la escenografía y Fernando Dopazo en el diseño de iluminación. Fue un placer y un regalo poner el material con este equipo de trabajo. Todo pareció fácil y, sobre todo, no me canso de decirlo, con estos actores las cosas se hicieron muy posibles.

En el desarrollo de la historia quedan varias interrogantes sin resolver ¿Por qué decidiste omitir cierta información o bien dejarla dispersa para que el público la recolecte? ¿Cuáles fueron los criterios a la hora de seleccionar qué contar y por qué?

Tengo la sensación de que la obra es un recorte de una historia. Y, desde el inicio, el texto tuvo esa particularidad. Se dejan ver algunas cosas y muchas no, y esas cosas muchas veces ni yo las he conocido. Pero la idea de mostrar partes de un rompecabezas que se ha caído al suelo me parece divertida y de mucha verosimilitud. Ver a dos personajes que hacen algo y que no explican qué hacen ni de dónde vienen ni quiénes son es algo que me gusta muchísimo. Es como ver una escena en medio de la calle, de cualquier tono: un momento de cariño entre dos enamorados, un asalto con tiroteo, una pelea, cada una de estas situaciones son tremendamente atractivas y uno no necesita saber nada más que aquello que está viendo. Esta posibilidad fue un experimento y creo que en muchos momentos la trama se nos muestra esquiva, como si fuésemos testigos que espían ciertas situaciones del material. Esta "no historia" previa de los personajes quizás fue lo mas complejo a la hora de que cada uno de los actores armara su trabajo. Es normal que un actor busque cierta lógica y, en muchos momentos, ciertas preguntas de trama no tenían respuestas preexistentes. Los actores terminan siendo dramaturgos y lo que se modificó mucho tuvo que ver con la necesidad de los ellos y fundamentalmente sus propuestas. Uno escribe solo y cuando pone el material a dialogar con la acción, cuando el texto se pone de pie en las piernas de los actores, éstos le dan una sabiduría particular y, en cierto sentido, conocen mucho mejor acerca de lo que uno ha escrito. Ahora ya haciendo funciones cada espectador encuentra lógicas nuevas que nosotros no habíamos pensado y se constituye el último dramaturgo. Eso está muy bueno.

El montaje de las escenas tiene un aire a cine negro, sobre todo por la elección de la música, ¿cómo trabajaron en la composición?

Es un lujo el músico que tenemos. Por su talento y generosidad. Hemos trabajado con el Maestro Edgar Ferrer con la idea de componer música para estas imágenes, siendo la música parte de los hilados de la dramaturgia. Ya sea para potenciar, acompañar, retener climas y demás posibilidades que la música tiene sobre todo en el cine. Trabajamos siempre con la idea de película, no de teatro. Ésa fue una intención desde muy iniciado el proceso. Incluso mucho antes del comienzo de los ensayos.

¿Cómo fue la elección del elenco? ¿Qué elementos consideraste en los actores, teniendo en cuenta que algunos hacen dos papeles y otros tienen estrategias de simulación que requieren interpretaciones muy disímiles entre la primera y la segunda parte de la obra?
La elección del elenco se fue dando por un lado después de ver mucho teatro, de andar de aquí para allá viendo gente. Por otro lado, llamé actores que ya conocía y que me parecía que podían andar muy bien en los roles a jugar y otros me los recomendaron. Traté de buscar compinches, cómplices, gente que quisiera lo que hace y que tuviera empatía con la obra. Y la verdad es que el casting es lo mas valioso que tengo. Son realmente muy talentosos, muy comprometidos, de un nivel de profesionalismo increíble, pero sobre todo de un amor por lo que hacen que me emociona cada vez que nos juntamos. Como bien decís en la pregunta, dadas las características de la obra, necesitamos estar muy flexibles en todo momento. Ésa es una de las características fundamentales que he buscado en las actuaciones. Es un enorme placer ver lo que uno soñó y buscó por mucho tiempo, tan bien hecho, incluso mejorado por la interpretación. Realmente recomiendo ver Taranto por la obra y por el placer de exponer el trabajo, pero sobre todo para que no se pierdan el elenco enorme que la hace.


Autor
Fernando Ferrer

Actúan
Paula Marull Carmen
William Prociuk Maurico / ustiberea
Mauricio Morando dr.Fabiolo / torres
Melisa Freund Lotta
Rubén Enriquez taranto / dr. fantino
Marina Quesada Greta
Fernando Ferrer Voz en off Jefe

Diseño y realización de vestuario
www.juanitacardenas.com
Diseño de escenografía
www.marianagabor.com.ar
Diseño de iluminación:
Fernando Dopazo
Grafica
www.felizestudio.com
FX
Juan Olmedo
Video / Teaser
Julián Castro
Música Original y Diseño de Sonido
Edgar Ferrer
Técnico de sonido
Marcelo Cavalli
Asistencia de Dirección
Gastón Maziéres
Prensa
Paula Simkin & Daniel Franco
Pre Producción y Gestión
Fernando Madedo - Pablo Wittner - Lucile De Calan
Ayudante de Producción
Mariana Ferrer
Producción Ejecutiva
Fernando Ferrer
Producción Artística
José Miguel Onaindia
Dramaturgia, Dirección y Puesta en Escena
Fernando Ferrer


Funciones:
Viernes 21 hs.
Localidades $30.
Est./Jub.$20
Duración 80 min.

Patio de Actores
Lerma 568.
Tel: 4-772-9732
patiodeactores@sinectis.com.ar





Opus 4 Pelícano, de August Strindberg
La sagrada familia

Por Juan Di Loreto



La luminosidad gris del cielo de La Boca se confunde con el ambiente del patio de la entrada del espacio cultural Querida Elena. Esperamos, entre fascinados y curiosos por el lugar, para ver “Opus 4 Pelícano”, de August Strindberg. Hay cuadros y esculturas y anotamos en el cuaderno que está sobre una mesa lo maravilloso que nos parece el lugar. La gente charla entre sí, hasta nos que invitan a pasar. Recorremos un largo pasillo, lleno de plantas, luces, habitaciones. En el último cuarto se desarrolla la obra. Entramos.
El drama, porque “Opus 4…” es un gran drama, comienza cuando ingresa en escena el Hijo (Gerardo Grillea): le da un puntapié al muro de leña que separa a los actores de los espectadores. En ese momento, el viaje hacia el inesperado desenlace da inicio. Vemos el sufrimiento y el hambre y como el hijo recorre los contornos de la locura. Luego, conocemos a la Madre (Silvia Oleksikiw) y a la Criada (Marta Cosentino). La Madre es una ¿pobre? viuda que se queja y sufre por la situación en que los ha dejado su difunto marido. Es abnegada y doliente y parece cargar con todas las desgracias del mundo. Administra la leña, verdadera metáfora de esta estupenda obra, y quiere controlarlo todo en esa casa siempre al borde del estallido.
Todas las máscaras no tardarán en caer. Llegan la Hija (Marina Munillo) y el Yerno (Federico Schneider) de la corta luna de miel y los conflictos se disparan. Todos tienen algo que esconder en esa casa, todos poseen un motor secreto que los lleva a los confines oscuros del ser humano. Amores inconfesables, ansias de venganzas, buscar la salvación a pesar de los pesares. La tensión se extrema con las revelaciones y con el fantasma del padre, nunca más presente que con su muerte. En este punto, cuando todas las cartas están sobre la mesa, este gran drama dirigido por Mónica Benavidez se transforma en tragedia…


Ficha Técnica: “Opus 4 Pelícano”
Dirección Mónica Benavidez
Eduardo Spindola - Diseño de escenografía
Natalia Fernández Acquier - Asistencia de dirección
Nora Cervantes / Roxana Albamonte - Diseño de vestuario
Osvaldo Ponce - Diseño de luces
Karina Rufino - Diseño de maquillaje y peinado
Mauricio Motille / Gerard Clèment - Música original y Diseño sonoro
Mónica Benavidez - Versión
Laura Silva - Supervisión de dramaturgia
María Mensi - Asesoramiento integral
Daniel Salaverria - Acuarela (fragmento)
Luis Alberto Rego - Asistencia de producción
grupo mirando al sur - Producción general
Querida Elena sencillas artes
Pi y Margall 1124 - La Boca Dulce
Domingos 19 hs. (sólo con reservas)
Entradas: $25 Jub. y Est.: $15
Reservas: 4361-5040















Masked, de Ilan Hatsor .
Tiempos Violentos

Por Perez Artaso Ariana

El ocho de diciembre de 1987, un coche del Ejército Israelí embistió a una camioneta cargada con obreros palestinos en Gaza. La muerte de cuatro de esos obreros tras el choque, fue el disparador que hizo estallar el levantamiento que se conoció en el mundo entero como la primer Intifada (1987-1993)
Los habitantes de la franja de Gaza y Cisjordania tomaron entonces las calles en señal de rabiosa protesta contra los israelíes. A su paso se desató la “Rebelión de las piedras”, en la que adultos y chicos participaron con la misma intensidad contra las Fuerzas de Defensa de Israel. Además, se llamó a la huelga, a la desobediencia civil y a la búsqueda de un nuevo proyecto político que trazó sus caminos por todo el territorio invadido por Israel.
Es dentro de este contexto en el que se desarrolla Masked, obra escrita por el israelí Ilan Hatsor en 1990, tres años después del comienzo de la Intifada, aquella que, según este autor “destrozó la vida de palestinos e israelíes” por igual.
Fue la necesidad de mostrar cómo este cruento suceso estaba afectando al mundo que lo rodeaba lo que llevó a Hatsor a escribir este drama a la temprana edad de 18 años. Para poder detallarlo, el autor eligió inicialmente contar esta historia al público israelí desde el punto de vista de tres hermanos palestinos “no como monstruos sin rostro, sino como seres humanos forzados a enfrentarse con conflictos verdaderamente insoportables”.
Esta obra, representada en más de 100 ciudades del mundo, podría haberse recreado dentro de cualquier otro conflicto en el que el avasallamiento y la violencia fuesen los protagonistas. Y es que pareciera ser que es en tiempos violentos cuando el hombre se vuelve contra el hombre, sin importar qué se defiende, sin importar bajo qué bandera.
Dirigida por Lorenzo Quinteros e interpretada por Andrés Irusta, Héctor Segura y el estadounidense Alok Tewari, Masked no se detiene en los conflictos nacionalistas o políticos -si bien los roza y en ellos late-, sino que mira al individuo golpeado por ellos: hombres que bajo la confusión del oprimido y violentado se vuelven contra sus propios hermanos, intentando sobrevivir, reacomodándose y manoteando los principios e ideas que alguna vez fueron suyas. Buscando, después de todo, una excusa para poder confiar tras la bruma de lo que fue un hogar y se ha tornado un campo de batalla.

Agradecemos las fotos de Alejandra Coronel.

Dónde: Teatro del Nudo. Av.Corrientes 1551.
Cuándo: Sábados y Domingos a las 20.30hs.
Cuánto: Entre 50$ y 25$.



Ficha Técnica

Autor: Ilan Hatsor.
Traducción: Roxana Cervini y Romina Moretto.
Dirección: Lorenzo Quinteros.
Actúan: Andrés Irusta (Khalid), Héctor Segura (Na´Im) y Alok Tewari (Daoud)
Escenografía y Vestuario: Gabriela A.Fernández.
Asistente de escenografía y vestuario: Julieta Camejo y Estefanía Bonessa.
Realización de escenografía: Gonzalo Dominguez.
Asistente de dirección: Alejandro Somoza y Paola Santaran.
Producción de sala: Lía Jelin y Miguel Rottemberg.
Programación: Sebastián Blutrach.
Jefa de sala: Rosana Del Rosso.
Iluminación: Adriana Antonutti.
Diseño de luces: Lorenzo Quinteros.
Diseño gráfico: Mueka Studio.
Fotografía: Alejandra Coronel .
Prensa: Castillo Arango Prensa.








LA VENUS DE LAS PIELES de Leopold Von Sacher-Masoch
Por Marilyn Dietz

Entender el amor en términos de sometimiento o dominación parece ser la única forma de comprender los lazos que unen a los seres humanos cuando el vínculo intenta ser más profundo. Si bien esta obra fue escrita en el siglo XIX es muy actual la temática que trata y hasta hoy día la palabra sadismo sigue teniendo vigencia en nuestros imaginarios.
Un hombre busca conquistar el amor de su amada dándole un rol trascendental al placer motivado a través del castigo físico y también psicológico. Claudio Quinteros recupera de la obra de Sacher-Masoch la dicotomía del rol femenino representado en la tirana-la esclava. Sin embargo en el transcurrir de la obra nos invita a pensar sino es esta división la consecuencia inevitable de la convivencia entre hombres y mujeres, en donde éstas, en su afán de complacer el deseo de su amado dan rienda libre a su naturaleza, guiadas por instintos viscerales que hasta ellas mismas podrían desconocer.
“Yunque o martillo”, “esclavo o amo” son las opciones por las cuales deberán luchar Wanda y Severino para dar vida a su amor.
Se destaca de forma sobresaliente la puesta en escena, pieles, una Venus proyectada en varios ángulos del teatro, látigos y golpes sueltos de forma contundente y verídica. Todo esto acompañado por una iluminación que rítmicamente marca las impresiones de los espectadores.

FICHA TECNICA: Intérpretes: Severino Kusiemski: Ramiro Aguayo. Wanda de Dunajew: Paz Rotoni. Leopoldo: Ignacio Lehmann. Haydé: Georgina Hirsch. Carlota/Griego: Noelia Antúnez. Escenografía: Equipo de Teatro EL BRIO. Vestuario: Mirta Liñeiro, Mariana Paz . Prensa: Carolina Alfonso. Diapositivas: Lucía Feijó. Dramaturgia: Claudio Quinteros. Asistencia de Producción: Noelia Antúnez y Alejandra Endler. Asistencia de Dirección: Jennifer Permuy. Dierección: Claudio Quinteros y Nayla Pose
Realización Integral: Equipo Teatral El Brío.
Funciones: Sábados 21.30 y 23.30 hs. EL BRÍO Espacio de investigación teatral
Guatemala 5092. Reservas 4771-7005.
Entradas: $ 25 y $ 15 (descuentos a estudiantes y jubilados)
Quitame la Pena, para no morir de amor, de Quitame la Pena Producciones.


Desconfío de los que leen a Cohello

Por Perez Artaso Ariana.

Cuando uno va al cine, ve una exposición, baila en un recital o se sienta en la butaca de un teatro, tiene ante sí un juego; en los primeros minutos del desarrollo de lo que se nos presenta se dan las reglas; muchas veces las aceptamos y disfrutamos, otras no y nos quedamos afuera de la fiesta, enojados por una escena muy larga, por un diálogo poco fluido o por un color que nos resulta poco sincero.
Quitame la Pena, para no morir de amor explica sus reglas en la primera escena, sin dar más vueltas. Cuesta, pero de a poco su mundo de extraños y extremos personajes nos convence; aceptás y jugás, estás adentro con bonete y matraca.
Quitame la pena es una obra con aires –explícitamente paródicos- de telenovela. Con los clásicos elementos del melodrama, la obra le da una vuelta de tuerca por el lado del humor, y eso siempre alivia.
Al mejor estilo folletinesco, esta obra se entrega en tres capítulos, pero lo mejor, o lo más novedoso, es que la trama se va tejiendo gracias a los clicks de los espectadores. Quitame la Pena tiene un blog - http://quitamelapena.blogspot.com/- en el que todos estamos invitados a votar cómo sigue la historia: ¡Elige tu propia aventura!
Y así, entre fóbicos y frikis, entre amores, desamores y extrañas familias la obra va – casi en caravana-, desplegándose dentro de un entorno multimedia que combina imágenes y música, actores y humo, animación y tandas publicitarias que lo mantienen a uno ocupado entre tanta alegre mezcla.
Imperdible la versión libre de Corega Tabs.
“Nena, desconfiá de los que leen a Cohello” le dice –palabras más, palabras menos- un abuelo -fumándose un porro- a su nieta que llora tras una ruptura amorosa. Este es el juego de la obra, tal vez los que más locos parecen, son los que más cuerdos están –o los que dicen las cosas más lógicas-.
Sin poder quedarse quieta, la obra puede ser escuchada en vivo por FM 93.3 y, al finalizar cada capítulo, se podrán ver en youtube.
Entonces sí, Quitame la pena es una obra generosa: son muchos los elementos que ofrece, invitándonos a participar en su lúdica puesta y disfrutar de la fiesta, que no por efímera deja de valer la pena.

Dónde: Sala Sentimiento. Federico Lacroze 4181, 2ºPiso.

Cuándo: Viernes, 23hs.

Primer Capítulo: 31 de julio, 7-14 y 21 de agosto.

Segundo Capítulo: 28 de agosto, 4-11 y 18 de septiembre.












Tercer Capítulo: 25 de septiembre, 2-9 y 16 de octubre.

Cuánto: 20$, con descuento para estudiantes y jubilados.

Ficha Técnica

Dirección General: "Quitame la Pena" producciones.
Idea Original: Sebastián Pascual.
Actúan: Leo Leiderman, Adela Sanchez, Dario Luchetta, Alejandra D´agostino, Sebastián Pascual, Lorena Robazza, Valeria Baranchuk, Cynthia Taverna, Diego Vazquez, Joel Drut, José Arrue, Gonzalo D´agostino, Ayelén "Burbujita".
Supervisión de Guión: Rocío Azuaga y Darío Luchetta.
Jefe de Técnica y Multimedia: Leandro Sabino.
Coordinador de Producción: Sebastián Pascual.
Asesora Artística: Alejandra Dágostino.
Escenografía: Natalia Rodrigez.
Construcción: Claudio Saavedra.
Música Original: Sebastián Pascual, Leandro Sabino, Pablo Nuñez, Choval.
Caracterización y Vestuario: Rocío Di Nucci.
Asistente y Camarógrafo: Matías Nuñez.
Asistentes y Utileros: Cristian Innocente y Mario Mora Cristaldo


Entrevista a Esteban Coletti, actor de Sauna de Ezequiel Tronconi






Por Jimena Repetto




¿Porque decidiste actuar? ¿Cómo te formaste?

Para no enloquecer. En realidad eso lo veo ahora, enfocando el espejo retrovisor. Siempre tuve una energía un tanto desbordante, y la actuación me resultó una forma de darle un cauce creativo a la verborragia y a las emociones intensas que, puestas a rodar así porque sí en la vida cotidiana, pueden ser un tanto peligrosas. Empecé con unos talleres en el San Martín cuando tenía quince y también con María Esther Fernández. En el 2002, arranqué con Sebastián Blanco Leis primero y con Carlos Gandolfo después; fueron los últimos cursos que dictó Carlos. Él me enseñó a no hacerme el boludo cuando algo no pasa en escena, a hacerme cargo, y a volver a empezar. En tal sentido, esa enseñanza funciona como una alarma que se enciende cada vez que en una escena lo único que pasa es el tiempo.

¿Cuál fue tu primera experiencia en teatro?

La Soga de Patrick Hamilton, obra en la que se basó la película de Hitchcock, Rope. Suspenso clásico con un muerto en el baúl; esa trama macabra que Sir Alfred adoraba, nosotros nos mandamos a hacerla en castellano…¡Hollywood en castellano! Tuve una pequeña audición y empezamos a trabajar. Estaba nervioso y emocionado. Lo viví como un arranque, como algo que por fin estaba empezando a suceder, a concretarse.

Hiciste bastante televisión ¿Qué encontrás en el teatro independiente como actor?

Lo primero que me viene es libertad y juego. Pero para ser justo y, salvo algunas excepciones, también encuentro eso cuando hago televisión. Lo que pasa es que en tele esas características aparecen entre la “acción” y el “corten”, ahí está la verdadera libertad. Más allá de eso, hay una maquinaria que te excede y en la cual no tengo incidencia.
En el teatro independiente encuentro un proceso que es bastante parecido a una aventura, que incluye el conocimiento del grupo con el que trabajás, aunque a otro nivel. Hay más obstáculos y menos plata pero si lográs campear esas condiciones terminan transformándose en tus aliadas. Es raro pero, por ejemplo, terminar un ensayo a medianoche, con frío, con un cardumen de bagres cosquilleando el estómago y con el día de cada uno encima, habiendo descubierto algo nuevo, por mínimo que sea, que suma y enriquece la obra, produce un placer de verdad único. Ahí es cuando el juego y la libertad se unen y hacen del teatro independiente algo tan místico y entrañable.

¿Cuáles son tus objetivos como actor?

Aspiro a que la comprensión de aquello a interpretar sea cada vez más depurada con el paso del tiempo; que la conexión con mi cuerpo esté cada vez más despierta. Quiero trabajar para desarrollar un tipo de atención que me permita hacerle lugar a eso que nace desde un lugar auténtico. Y también tengo como objetivo seguir rodeándome de gente con quien tener la posibilidad de complementarme en el escenario. No es tan fácil pero, cuando ocurre, puedo decir sin ponerme colorado que en el teatro hay magia de la buena.

¿Cómo es la relación entre los miembros de este elenco considerando que algunos ya vienen trabajando juntos y hubo varias incorporaciones nuevas?

Ezequiel Tronconi arma buenos equipos de laburo, sabe agarrar el timón del barco y eso es algo que aprendí a admirar de él. En consecuencia, parte del camino está allanado para que las relaciones entre nosotros ganen en confianza y en entendimiento. Nos divertimos mucho trabajando.



¿Cómo fue cambiando tu personaje a lo largo de la trilogía?


Creo que Aníbal cambia en tanto los tonos de las tres obras, si bien tienen puntos de enganche, son bien distintos. En Pelota paleta aparentaba ser un ganador pero si le sacabas el celular y lo hacías transpirar un poco en la bici fija se le soltaba el piñón y recordaba desconsolado a ese poderoso primer amor de la preadolescencia que evidentemente nunca había podido empatar con sus conquistas diarias. En Segundo Set derrapa y, en consonancia con el delirio que guió esa segunda parte, expresa su agotamiento frente a los desengaños amorosos teniendo un affaire con…¡Alf! En Sauna ya está en la lona del amor. Siento que el estado que transita es de una verdad demoledora. Está más grande y más cansado. Y descubre cosas de él que nunca se había atrevido a preguntarse.


En Pelota Paleta y Segundo Set interpretabas a una especie de yuppie un poco cobarde fanático del celular y las chicas ¿Qué nos espera en Sauna?


Bueno, completando lo anterior, puedo decir que lo que pueden esperar de Sauna tiene que ver con una especie de vuelta hacia lo reflexivo. No sólo en Aníbal, en todos los personajes. Llegó el tiempo de hacer los primeros balances. Lo que ocurre es que los personajes siguen siendo un poco torpes para eso…o se cagan en las patas. Es lo que hace que Sauna sea, para mí, la más agridulce de las tres. Pelota, mirando el pasado, estaba cargada de futuro. Segundo Set era una licencia lisérgica, podríamos decir. Acá el futuro llegó y los encuentra literalmente en pelotas.

Si pudieras elegir con quien encerrarte en un sauna, ¿con quien sería?

Con alguien que no tenga al ajo en su dieta de todos los días. Ya saben, en el sauna explotan los olores.




FICHA TÉCNICA DE SAUNA


Elenco:
Sebastián "Berta" Muñiz (Michael)
Salomé Boustani (Agostina)
Ezequiel Cipols (Charly)
Esteban Coletti (Aníbal)
Juan West (Brian)

Escenografía: Pablo Calmet
Diseño de iluminación: Sergio Costessich
Vestuario: Paula Carruega
Música: Onda Vaga
Efectos Sonoros: Sabrina Genzano

Foto: Braulio Pérez Marti.
Diseño Gráfico: Roxana Wechsler
Prensa: Duche & Zárate.

Asistente de dirección: Maite Mosquera
Asistente de escenografía: Dai Gonzalez Maied

Supervisión dramatúrgica: Marcelo Bertuccio.
Supervisión en dirección: Adrián Canale.

Producción general: Fernando Madedo

Dramaturgia y dirección: Ezequiel Tronconi


SABADOS 20:30HS.
TEATRO PUERTA ROJA
LAVALLE 3636
TE: 4 867 4689






Fuera de Juego, de Gustavo Reverdito.

El hincha como emblema o la transformación pasional.


Por Perez Artaso Ariana.

Alguna vez fui a la cancha. Soy de Racing y los pude ver. Es verdad, Fuera de Juego tiene razón, ellos existen; hombres que desde el minuto 0 hacen un despliegue voraz de los improperios más originales y sinceros que pude oír jamás. Madres, tías, loras, jueces de línea, árbitros, la hinchada opuesta (y sus esposas), jugadores y el mundo entero con sus sufrimientos e injusticias mezclados dentro del mismo discurso ritmado con alguna canción popular, escupido por miles de voces a la vez.
No lo niego, en la cancha todo ello resulta colorido, pintoresco, incluso culturalmente sorprendente e interesante, pero en el teatro nos deja a mitad de camino.
Marcelo Saltal personifica la pasión futbolera. Él solo se mueve en un mundo imaginario de tribuna llena, de camiseta gastada, de sueños e ilusiones proyectadas sobre el juego ajeno, sobre las victorias y derrotas de otros.
Director técnico, trabajador agotado, padre trunco, asesino; el hincha canta, grita, escupe, llora. Muestra su cuerpo, una corporalidad distinta a la que vemos en las publicidades o revistas. El cuerpo del hincha está orgulloso de lo que es y de lo que consume. El cuerpo del hincha se mueve sin límites dentro de su reino; la cancha y su tribuna.
Así, Saltal se llena la boca de palabras, explayándolas impecablemente y sin tropiezo durante toda la obra. Como el mejor ejemplo del aguante futbolístico, levanta Fuera de Juego sobre sus rabiosos hombros de hincha en pleno trance, jugando a representar el emblema de los olvidados que se transforma detrás del alambrado, que nos cuenta sobre él mismo a cuenta gotas, entrando en un mundo nebuloso de gambetas y recuerdos, de dolores e identificaciones.

Cuándo: Sábados de agosto y septiembre, 20 hs.
Cuánto: $25. Estudiantes y jubilados $15.
Dónde: Teatro IFT. Boulogne Sur Mer 549.

Ficha Técnica

Actuación: Marcelo Saltal /Autor: Miguel Fanchovich /Escenografía y vestuario: Marcela Tazzioli.
Música original: Javier Castañeda /Diseño de puesta de luces: Guillermina Zanzottera.
Fotografía: Naudilio Márquez y Gustavo Reverdito.
Asistente de dirección: Facundo Cruz y Leila Milco.
Dirección general y puesta en escena: Gustavo Reverdito.
Para ver más podés entrar a: http://fueradejuegoteatro.blogspot.com



Un Payaso distinto



El payaso Chacovachi en el circo del aire


por Nico Pose


En la larga cola que hay para ver al payaso Chacovachi, se nota cierta ansiedad en los que esperan, entre ellos niños. Un hombre sale de entre la masa de personas que obstruyen la visión en ese largo zaguán repleto y cuelga en la pared, a metros de la entrada, un cartel luminoso que dice ¨Circo¨.

Adentro hay un clima más de partido de fútbol que de teatro. Distensión, pero sin silencio.

Primero aparece el presentador, bailando graciosamente música balcánica. Luego de hacer una serie de chistes, presenta a Maku. Lo novedoso de Maku, es que es una payasa. Yo nunca había visto una payasa, no profesional, claro. Maku se comunica con las personas a través de gruñidos, y levanta los puños en alto como para darse mayor confianza cada vez que realiza un número. Los números de Maku se centran en la destreza física, y en determinados malabarismos, como lo demuestra a la perfección el número de las bolitas de cristal girando entre sus manos. Maku no habla mucho, su comunicación con el público se da más a través de sus números, y de la mímica payasesca, todo lo contrario de lo que sucederá después con Chacovachi.

En el descanso, mientras la gente aprovecha para salir a fumar, comprar unas empanadas o tomar una gaseosa, el presentador mira atónito a un chico que está encantado con un globo. Ver la cara que éste pone fuera del espectáculo, da la pauta que el descanso también es propicio para hacer reír a quien lo mire en ese instante.

Finalmente, luego de que lo presentan aparece en escena el payaso más esperado. Chacovachi no es un payaso común, es un payaso que interactúa mucho con la gente, que odia a los niños, impolíticamente correcto, que reflexiona sobre su forma de hacer humor mientras actúa, introduciendo en su discurso su condición de payaso tercermundista. No hace muchas piruetas, es sobretodo discursivo, y se aprovecha de ciertos números para reflexionar acerca del poder, de Dios, parodiar a la religión y las sectas, y criticar al conformismo. Así, por ejemplo, reflexiona sobre el poder con una torta de crema entre sus manos, y se pasea entre la audiencia, jugando con el suspenso y el temor de las personas de que esa torta pueda terminar en su propia cara. Su originalidad radica en esa fusión entre su manera de hacer humor, agregar payasadas clásicas, y al mismo tiempo darle un matiz político al espectáculo que presenta. Es como si Chacovachi nos dijera que el humor no sólo es para reír, sino que si uno se lo propone, también puede hacer reflexionar, y hasta transmitir una visión política del mundo.

Luego de cinco años de ausencia en los escenarios porteños, Chacovachi está de vuelta.

Únicas 5 funciones en Buenos Aires
Sábados de agosto a las 21 horas
Circo del Aire: Perú 856 - San Telmo
Reservas e informes: ringoproducciones@gmail.com
Valor único de la entrada $20 (con derecho a los 2 espectáculos)
www.chacovachi.com / www.makujarrak.com.ar




Los novios de las estaciones de Natalia Lagarreta






El escritor y sus mundos


Por Juan Di Loreto



Afuera la noche es fría. Adentro, un piano y un bajo, iluminados por dos pequeñas velas, cifran los momentos anímicos de los personajes de “Los novios de las estaciones”, la obra que dirige Natalia Lagarreta y que se presenta en el Espacio Pata de Ganso en el barrio del Abasto.
Vemos, en un principio, las imágenes de la quietud y el ensimismamiento de un joven escritor (Maximiliano García): está derrumbado sobre su máquina de escribir en su habitación rudimentaria. Allí, en su soledad, ensaya palabras, arroja lo escrito, piensa, enmudece y, luego, se refugia en los ejercicios del cuerpo para alejarse un poco de su encierro metafísico. El joven escritor, con su ropaje de principios del siglo XX, vive entre espectros y fulguraciones. Está solo y, en su soledad, lucha contra los fantasmas de la escritura.
Pero ese aire poético (somnoliento y alejado de las noticias del mundo) en que trascurre la obra, se quiebra cuando llegan ellas. Amantes y compañeras, dulces y terribles, son las mujeres que rodean al escritor. Lo miman, lo seducen, le preparan una cena. Todos los vínculos se dan como en flashes. Con la rubia tímida y cálida (Ana Juarez), el azar los cruza en un balneario. Se miran y, quizás, se enamoran. Todo es candor, todo es platonismo. Pero con Martha Lynch (Sara Calla), no. Es una femme fatale, cuyas líneas del cuerpo marcan el campo de los deseos.
¿Quiénes son esas mujeres? ¿Quién es ese hombre? Los ciclos de la vida entre los vaivenes, inevitables, de las estaciones. Todo se torna metafórico, si ya no lo era. El escritor vive entre mundos (¿qué mundos?); discurre entre esas mujeres, reales, imaginarias, fantasmas del pasado.
El escritor se pierde, se lastima, sufre y, al fin, se encuentra en sus palabras, que ya son de ellas. Y vuelve (¿derrumbado?) a su soledad, a la máquina de escribir, al pequeño cuarto que es su mundo y el nuestro.

Ficha técnica: “Los novios de las estaciones”

Dirección y Libro: Natalia Legarreta
Actores: Sara Calla, Maximiliano Garcia y Ana Juarez
Composición musical: Hernán Esquivel y Alejandro Paz
Vestuario: Mercedes Espagnol
Escenografía: Isabel Forcato
Iluminación: Ernesto Baca
Diseño gráfico: Igor Garfias, Yair Magrino
Asistencia de dirección: Lucas Funes Oliveira, Denise Mora





LA NATURALEZA DEL ARTE

Por: Clarisa Anabel Pozzi

Uno de los personajes del film de Woody Allen “Manhattan” dice: “yo creo que la esencia del arte está en darle a la gente cierta capacidad de penetrar en las cosas, ¿sabes?, para experimentar sentimientos que, en realidad, tú ignorabas poseer”.
Porque a través del arte nos comunicamos con lo más íntimo de nosotros mismos y logramos desplegar todas nuestras potencialidades, nos entregamos como en el amor y nos dejamos llevar sin pensar en límites.
Es parte de lo inagotable que se muestra ante nosotros y logra inundar todo nuestro universo a través de distintas identificaciones que hacemos propias y del descubrimiento de un caudal infinito, perpetuo.
Y es que nos introducimos en lo absoluto y sentimos que formamos parte de algo, somos ese algo, parte de una substancia que se vuelve materia, encontramos trascendencia dentro de la inmanencia.
“Lo que es esencial en el arte – explica Nietzsche – es su perfeccionamiento de la existencia, su provocar, la perfección y la plenitud: el arte es esencialmente afirmación, la bendición, la divinización de la existencia”.
Un ser que transcurre su existir y que reafirma su vida en cada encuentro con la obra de arte, que contempla el lienzo y penetra en los recovecos de su alma para reencontrarse todo el tiempo consigo mismo y lograr así comunión con los demás.
Este hacer comunicativo se niega a caer en el pesimismo, ratifica su apuesta por permanecer en este mundo y aúna voluntades para ratificar su creencia en algo más que casi sentimos poseer pero que se nos escurre entre las manos en torno a su inmensidad.
Explica Heidegger: “la obra de arte se caracteriza precisamente, aún en la experiencia estética más común, por el hecho de imponerse como digna de atención en cuanto tal”, es que la obra no implica nada útil, es un placer desinteresado.
La obra inaugura significados, de ahí su intraducibilidad. Si la obra inaugura significados, es porque se muestra, porque no desaparece en el cumplimiento de su función. Su presencia resalta y no se gasta.
El hecho artístico ilumina, permite ver todo lo que existe. Siempre se refiere a nuevas interpretaciones, y suscita siempre nuevas lecturas, es decir, nuevos mundos posibles. Es un espacio abierto que acontece.
“Al tomar distancia con la técnica – puntualiza Heidegger – conservamos nuestra esencia, que es la de mantener despierto el pensar reflexivo y la apertura al misterio”. Ese secreto de la naturaleza que intentamos descifrar y se torna cada vez más críptico.
Asistimos a la ausencia de los dioses, “Dios ha muerto”, dirá Nietzsche. Esta es nuestra angustia. Pero el hombre no dejará de vivir poéticamente. La posibilidad de “salvación” del hombre, es precisamente, como precisa Hörderlin, “habitar poéticamente sobre la tierra”.
Y es el propio Adorno el que reflexiona: “a través del arte, la vida aspira a ser redimida; así las imágenes del arte son las vías que permiten rescatar los fragmentos de la vida mutilada. Si bien el arte de por sí no puede garantizar ninguna salvación, su anhelo de abrir el camino para una vida más plena sigue en pie”.
Está presente entonces la promesa de felicidad, que encuentra en la desesperación la esperanza más viva, que ve en la libertad no simplemente la libre determinación y realización de sí mismo sino más bien la determinación y realización de los fines propios para poner en valor la existencia, para protegerla.
Como un remedio al desamparo el arte está al abrigo, si no hubiera nada que interpretar se borraría la línea de demarcación del arte, las obras están esperando su interpretación, transmiten su contenido pero no lo agotan.
En esta época de incertidumbre el arte irrumpe con todo su potencial, ese otro que la obra de arte nos dice en tanto símbolo, también puede abrirse en una multiplicidad de significados posibles, para hacernos experimentar la totalidad del mundo experimentable en un determinado momento del devenir histórico.
La obra de arte es apertura a una visión profunda de lo que nos rodea, es concreción de un sueño, es agregar vida a la vida es, sobre todo, enorme caudal de luz que irradia y encandila la visión porque no podemos atrapar tanta plenitud que, si bien nos completa también nos sobrepasa, más allá de cualquier frontera, avasalla los caminos y a su vez los enmarca.
Es, en síntesis, la senda que seguimos para no perdernos en la incertidumbre de los tiempos, es presente inconmensurable que habitamos para persistir en lo que somos y para ser resistentes a lo que vendrá.