QUIENQUIERA QUE HUBIERA DORMIDO EN ESTA CAMA de MARTIN FLORES CARDENAS

La historia de un vendedor de objetos con alma y dos compradores de
sueños

por Vivian García Hermosi




El animismo no es sólo una práctica de los griegos antiguos. De hecho, cotidianamente, le adjudicamos a los objetos que nos rodean millones de características humanas. Cuando la computadora se tilda la maldecimos como si tuviera algo en contra de nosotros. Si una puerta nos agarra el dedo le cantamos las cuarenta a la puerta. Y así, podría darles millones de ejemplos ordinarios. De todo esto se acuerda el director de Quienquiera que hubiera dormido en esta cama: del animismo implícito de nuestra vida cotidiana. Del alma que le adjudicamos a los objetos que nos habitan al mismo tiempo que nos permiten habitar: la mesa, las sillas, los cigarrillos, nuestro televisor, y, sin lugar a dudas, también la cama, que por supuesto, nos damos cuenta desde el título mismo, se roba el protagónico en esta obra de teatro escrita sobre los textos de Raymond Carver.


La cama aparece en escena como objeto emblemático que nos remite al reposo, a la reproducción, pero también al amor. Pero no es cualquier cama. Es una cama usada. Y es por eso mismo que asistimos al evento de cuando una pareja, una pareja que tuvo otras parejas, busca muebles para su nueva vida con todas las dificultades que implica, emocional y económicamente, volver a empezar. Porque asistimos también a la inauguración de un discurso de reconstrucción: muebles usados para consolidar un compromiso que tratarán de hacer para siempre, aunque, hagamos la sana salvedad de que decir para siempre, en temas del amor, es siempre mucho tiempo.

Y entonces vemos cómo los enamorados indagan en la vida y la muerte de los que habitaron antes los objetos que ahora serán sus objetos. Muebles traicioneros que comienzan a tener otro valor a través de la historia que se teje entre un vendedor de objetos con alma y dos compradores de sueños.

Rescatar un objeto usado del olvido es volver a habitarlo, y volver a habitar es, después de todo, un acto de fé. Algo que nunca se debe subestimar. Un acto de fé tan parecido como el acto de volver a amar.



Sobre textos de: Raymond Carver

Dramaturgia: Martín Flores Cárdenas

Actuan: Osvaldo Djeredjian, Gabriela Licht, Germán Rodríguez

Diseño de vestuario: Merlina Molina Castaño

Diseño de escenografía: Carlos Di Pasquo

Diseño de luces: Marco Pastorino

Realización de vestuario: Merlina Molina Castaño

Fotografía: Maximiliano de la Puente, Francisco Ortiz Amaya

Asistencia de dirección: Merlina Molina Castaño

Prensa: Carolina Alfonso
Producción ejecutiva: Berta Silberman
Dirección: Martín Flores Cárdenas


ABASTO SOCIAL CLUB
Humahuaca 3649 - Capital Federal
Teléfonos: 4862-7205
Web: http://www.abastosocialclub.com.ar/
Entrada: $ 30,00 y $ 20,00 -
Viernes - 21:30 hs




La Pecadora, de Adriana Genta.
La vida como poesía

Por Perez Artaso Ariana

El Sábado 25 de abril se estrenó en el Teatro del Pueblo “La Pecadora”, obra escrita por Adriana Genta, dirigida por Lorenzo Quinteros y encarnada por talentosos actores que cuentan con pasión y gracia la trágica historia de la poetiza uruguaya Delmira Agustini.


De Delmira a Ugarte.
"Manos enjoyadas del rubí de mi deseo,
la perla de mi tristeza y el diamante de
mi beso: llevad a la fosa misma un pétalo
de mi cuerpo, manos que sois la Vida,
manos que sois Ensueño".
De Delmira a Enrique.
"Enrique mío: Quiéreme siempre,
siempre, así como me dices.
¡Es tan divino quererse mucho, mucho
y por toda la vida! Me parece que es toda
la felicidad de la tierra. Puede ser."
De Ugarte a Delmira
“Será vanidad o misterioso presentimiento pero
siempre he pensado que la serpiente ondularía
mejor si yo la acariciara. No sea orgullosa y
estrechémonos otra vez las manos fuertemente;
y déjeme que me acerque a usted, que la haga crujir
apretándola contra mi cuerpo y que ponga al fin en
su boca, largo, culpable, inextinguible, el primer
beso que siempre nos hemos ofrecido.
Enrique no escribía.



La Pecadora”, obra escrita por Adriana Genta, y dirigida por Lorenzo Quinteros, narra los últimos años de la vida de Delmira Agustini (1886-1914), una de las más destacadas poetizas del modernismo y una de las iniciadoras de la poesía femenina hispanoamericana, única –según Rubén Darío- desde Santa Teresa, en expresarse, en ese entonces, como mujer.
Acunada dentro de la burguesía de Montevideo, Delmira Agustini, suave y bellamente interpretada por Romina Moretto, nace y muere dentro de un recorrido que le lleva apenas 27 años. En el medio, esta “niña bien” se desarrolla y crece a la luz del arte y a la sombra de una madre dominante y absorbente, emplazada en una impecable Lina De Simona.
“La Nena”, como la conocieron sus afectos, comenzó la escritura de sus primeros poemas a la temprana edad de 10 años. Desde entonces, múltiples y candentes personalidades, o tal vez, nocturnas fuerzas sobrehumanas, la raptan para transformarla en su escribiente. Presa de estos poéticos impulsos, Delmira se anima a hablar del amor, que podía en sus letras ser carnal, pasional y febril. Y fue esto lo que incomodó y encantó a los de su época. Dentro de estos últimos se encontraba el escritor y político argentino Manuel Ugarte, quien se convertiría en el amor y tormento de la poetiza.
Pisando el barro y enamorada de Ugarte, Delmira se casa con su novio Enrique Reyes, un importante comerciante uruguayo, locamente prendido a ella. Como un preludio a su desgracia, Delmira pide a Ugarte que la apadrine en el rito que la convertiría en esposa de Reyes.
Así, Delmira es movida por los hilos de sus deseos, impulso que arrastra y enreda a los hombres de su vida. Viéndolo, olvidamos que estamos en un teatro en pleno centro porteño. Con artilugios técnicos, se nos permite escuchar la voz y la mente -¿o será el corazón?- de Delmira recitando sus versos. No importa que el escenario sea pequeño y la escenografía escasa, el mundo de Delmira se despliega ante nosotros sensual, apasionado y trágico.
Tras 21 días como “esposa de”, Delmira abandona el lecho conyugal para volver a la casa paterna y esconderse debajo de su satisfecha madre. Allí, seguirá recibiendo cartas de un ausente y lejano Ugarte que se excusa por no volver.
A esta cerebral y espiritual mujer, el título de esposa y la vulgaridad de la rutina le pesban; y de esto se deshizo en un Uruguay que aceptaba el divorcio.
Sin embargo, no dejará de ver –hasta el día de su muerte- a Enrique, ex esposo y amante, víctima permeable al temor de perderla para siempre.
El trágico final de Delmira y Enrique es imaginado por la autora de “La Pecadora”, como un acto suave tras la locura de un amor tenso, esquivo y pasional. Rozando la dulzura, la muerte se transforma en un acto de a dos.

Cuándo: Sábados 20.30 hs.
Dónde: TEATRO DEL PUEBLO, Av. Roque Sáenz Peña 943Cuánto: gral. $ 30 / estudiantes y jubilados $20


Ficha técnica
Escrita por: Adriana Genta.
Dirige: Lorenzo Quinteros
Actúan: Romina Moretto, Lina De Simona, Ezequiel Campa, Alejandro Sanchez Olea.Escenografía y vestuario: Gabriela A. FernandezMúsica: Rick Anna.Entrenamiento corporal: Melanie AlfieAsistencia de dirección: Mariana Gianella

EL LEVANTADOR DE PESAS AND OTHER POEMS de Alberto Muñoz
Por Soledad Manes

No tengo el gusto de conocer en persona a Alberto Muñoz escritor en este caso del libro que amerita mi escritura y mi sonrisa. Porque leyendo sus poemas lo imagino un hombre alto y robusto, morocho y atlético, capaz de dar un fuerte apretón de manos. Un hombre capaz de hacerle frente a cualquier disciplina deportiva y salir airoso en todas las ocasiones; aunque también aquél que disfruta de ver a los competidores en acción y que puede ver más allá de la acción física deportiva: los desamores del púgil, las desventuras de la atleta. Así lo demuestra en El levantador de pesas and other poems que combina deliciosamente los pormenores de la vida real con las proezas de lo deportivo.

Mientras Pindaro en sus cantos elogiaba al vencedor o valoraba los meritos deportivos, Alberto Muñoz se detiene en aquellos detalles del jugador, en sus meritos, pero también en lo que constituye la singularidad de los seres humanos: el amor y los desamores, la sexualidad, el dolor físico, la competencia, el deseo y mucho más porque es prácticamente imposible mencionar la cantidad de imágenes concretas que Alberto Muñoz transforma en imágenes poéticas; a modo de ejemplo un caballo puede fantasear con “poner a su jinete en cuatro patas y montarlo”, o cuando inicia su poema El corredor asustado con “Detrás de un ganador hay una familia de quien huir”. Y es capaz de tratar al golf como ése deporte cercano a la vejez, y de tan cercano muy próximo a la imágenes de muerte, homologando el campo de golf con el campo santo.

E imagino a este hombre porque Alberto Muñoz no parece un señor sentado a su computadora sino un hombre que habita esos espacios sobre los que escribe. Que escribe desde dentro, que escribe en manuscrito en hojas arrugadas por la humedad de la pileta o del mar, con verdín de campo de juego.

Además este libro contiene Desayuno con cangrejo (Una conversación entre amigos) un precioso poema de sentencias que sería un placer para mí transcribir aquí, para no verme obligada a comentarles lo que contiene, por eso los invito a que se acerquen a la poesía de Alberto Muñoz a quien espero conocer para narrar con más exactitud su imagen.


Titulo: El levantador de pesas and other poems
Autor: Alberto Muñoz
Editorial: Ediciones en danza
Año: 2008





El amor de la estanciera, en la nueva versión de Fadel, Di Croce y López Olivera




Por Nicolás Pose


El amor de la estanciera, supuestamente escrita en el año 1792, es una de las primeras obras del teatro argentino. Es una obra que pertenece al género gauchesco, y en este caso pertenecería exactamente a la gauchesca “primitiva”. La obra sufre la continuidad del teatro español, aunque diferentes investigadores sostienen que el autor ahondó en los modismos y costumbres gauchescas y desde allí intentó lo más fielmente posible escribir un sainete que reflejara la vida de campo. El autor es anónimo, pero parece que era un intelectual en la época de la colonia, cuando las pautas artísticas y sociales eran regidas por el modelo de La Ilustración. La historia original es muy sencilla: la estanciera, Chepa, tiene dos pretendientes: el portugués Manuel Figueira y el gaucho Juan Perucho. También está el padre de la estanciera, Cancho, y Pancha, la madre. El conflicto surge porque el padre quiere casar a la hija con el gaucho y la madre con el portugués. Aunque la chica prefiere al portugués, éste enloquece y se envilece, lo que refuerza su condición de extranjero extraño. La familia se une contra él y finalmente se convierte en el cocinero y sirviente del casamiento. En la historia original aparece claramente el tema de la confrontación entre identidades (criollos-extranjeros) como también se verá posteriormente en los sainetes de conventillo un siglo más tarde, en la época inmigratoria.
Ahora bien, lo interesante de la reescritura que llevó a cabo Valeria Fadel junto a Verónica López Olivera y Pablo Di Croce es que crea un nuevo personaje, la mudita, que es la que contextualiza la obra antes de que comience. Es en este sentido que la mudita en una suerte de preámbulo, habla nerviosa, al mismo tiempo que se encarga de que el público se entere del marco histórico-anecdótico-literario que rodea a la obra. La mudita también aclara que tres de los personajes de la pieza original se han perdido o han desaparecido. Es por eso que luego de que la Mudita sale de escena aparecen el portugués Figueira y Pancha, la madre de la estanciera, los dos protagonistas de la obra.
En esta nueva versión, que cuenta con un acto único, los dos personajes se aburren e intentan jugar entre ellos como niños para que transcurra el tiempo, como si estuvieran obligados a llevar adelante la historia pese a todo. De este modo, ellos están más provistos de mímica que de diálogo, y a través de reiteraciones, silencios, buscan encontrar su verdadero papel en esa historia donde nadie suple la ausencia de los otros tres personajes. Por ende, la reescritura muestra cómo los personajes se encuentran con la imposibilidad de continuar reiterando mecánicamente una obra (la original) que vienen representando ininterrumpidamente desde 1792. Así es cómo se comprenden las reiteraciones y la monotonía que van desarrollando los dos personajes, mientras van revelando la teatralidad de la obra y señalan en la obra el teatro dentro del teatro.
El mínimo espacio y la ausencia de los demás personajes, obligan a Pancha y Figueira a hacer lo que pueden dentro de la historia. Soportan el mandato de realizar la historia hasta dónde pueden. Es entonces cuando a partir del hallazgo de un grabador donde están las voces de los otros personajes, el portugués y Pancha descubren, se convencen, de que ellos están dentro de un espacio del cuál los otros ya han escapado. Finalmente, ellos también escapan de ese espacio, encontrando la libertad luego de cumplir su obligación dentro de una obra que iba desintegrándose lentamente.
La reescritura es inteligente, y moderniza a la obra al interesarse más por denunciar los efectos de la teatralidad antes que por los vericuetos de la historia que es demasiado sencilla. Inteligente, nostálgica, con ciertos toques de humor, la obra es experimental, aunque no pretenciosa. El amor de la estanciera es una buena apuesta que ahonda en los artificios del teatro y al mismo tiempo homenajea a uno de los primeros géneros del teatro argentino.



Autor: anónimo.
Dirección: Valeria Fadel.
Reescritura: Verónica López Olivera, Pablo Di Croce y Valeria Fadel.
Intérpretes: Gabriela Julis, Pablo Di Croce y Nela Fortunato.
Voces en off: Francisca Ure y Mariana Biscotti.
Escenografía: Fernando Morando y Matías Mikey.
Vestuario: Isabel Cardozo.
Montaje sonoro: Matías Berneman.
Asistencia de dirección: Daniela Schiaffino.
En Puerta Roja, Lavalle 3636. Viernes a las 21. Duración: 50 minutos.















LUISA SE ESTRELLA CONTRA SU CASA, de Ariel Farace.

Por Ignacio Santillana

Se suele decir que si un texto es bueno, gran parte de los problemas que puede llegar a tener una obra están resueltos. Si a esto le sumamos actuaciones a su altura y una puesta que hace que todo suene entonado como la guitarra hipnótica que se rasguea de fondo, estamos hablando de una gran obra.
“Luisa se estrella contra su casa” se vale de los grandes temas: la muerte o la soledad, para ser una obra en la que lo real y lo fantástico se cruzan todo el tiempo y en dónde la vigilia y el sueño dan el ritmo preciso que necesita para desarrollarse. Es mediante este procedimiento que lo fantástico aparece, y nos es perfectamente reconocible y verosímil. Y esto último es tal vez lo más importante en una obra melancólica que, lejos de acomodarse dentro de ese registro, nos sorprende con elementos que la intervienen y agrandan.
“Luisa se estrella contra su casa” puede leerse como un extenso monólogo atravesado por situaciones en las que la protagonista hace hablar a lo que normalmente no habla, y estos parlamentos la ayudan a construir lo que va siendo su discurso. Esto, al ser puesto en escena, se hace tan real como la frenada de un colectivo. Y es que ahí radica lo mejor de la obra, el manejo escénico e interpretativo que nos da la sensación de que todo lo que sucede es perfectamente posible, y no sólo eso, sino que también es un hecho.
La casa de Luisa se arma y desarma como su propia vida, según aparezca o no Pedro. Desde su muerte ha intentado ocupar su lugar con diversos elementos como ser una radio o un polvo limpiador, y no puede soportar la tristeza del vecino que toca la guitarra (porque eso sería asumirse triste y ella no quiere estarlo). Ella quiere estar acompañada por alguien o algo que no la haga sentir tristeza, por eso acude tanto al supermercado: lugar bien iluminado en donde alguien puede pasarse horas sin que nadie lo note y en donde todo está preparado para el confort consumista.
En un momento le preguntan a Luisa por su círculo íntimo. Si nos hicieran esa pregunta a nosotros tendríamos, básicamente, dos opciones: enumerar familia, amigos, compañeros de trabajo, de estudio, etc.; o bien atenernos filosóficamente al pie de la letra de eso que significa “círculo íntimo” y terminar respondiendo dos o tres nombres. Bueno, Luisa no puede elegir, ella contesta rápidamente y sin dudar, sencillamente porque no tiene mucho que pensar y le sobran los dedos de una mano para contarlos. Su universo es realmente chico.
Finalmente, el suspiro con que Luisa nos dice que todo terminó, nos hace entenderla profundamente y nos deja una pregunta: ¿por qué hay tanta gente sola?


Ficha Técnica:

Intérpretes: LUCIANA MASTROMAURO, MATÍAS VÉRTIZ, JUAN MANUEL WOLCOFF, GUIDO RONCONI
Colaboración en realización: ANDRES RASDOLSKY, ARIEL VACCARO
Diseño gráfico: GONZALO MARTINEZ
Fotos: NADIA MASTROMAURO
Música: GUIDO RONCONI
Espacio: ARIEL FARACE, CECILIA ZUVIALDE
Luces: MATÍAS SENDON, RICARDO SICA
Dramaturgia, dirección: ARIEL FARACE

Una producción del Festival Internacional de Buenos Aires y la Compañía Vilma Diamantecon el apoyo del Fondo Nacional de las Artes, Centro Cultural San Martín y cheLA

Sábados 21 horas Espacio Callejón, Humahuaca 3759, Abasto Reservas: 4862-1167

AMOR A TIROS de Bernardo Cappa




Por Jimena Repetto



Dicen que hay amores que matan y, si bien es extraño que se llegue a tanta tragedia, al menos es cierto que pasar…pasa. Amor a tiros de Bernardo Cappa es una obra inteligente. Y la inteligencia, si bien hay mucha y en distintos órdenes, aquí se basa en presentar una idea simple y desarrollarla en su máximo potencial. Vamos a presenciar una obra un domingo…no es un detalle menor que la obra se dé un domingo. Tal vez, haciendo gala de un desparpajo crítico, se podría decir que una salida ideal para el domingo de cualquiera por su gracia y dinamismo.
Tres policías, en un depósito muy pequeño, hacinados para un operativo, se ven obligados, por fuerza mayor o menor, a verse cara a cara, cuerpo a cuerpo y, de este modo, revisar sus prontuarios sentimentales. La corrupción en la fuerza pública, los intereses cruzados y la ineptitud profesional son ejes tratados en cada detalle de la construcción de los personajes, interpretados por actores que se destacan hasta en el más mínimo gesto. Nos separan pocos centímetros del escenario y la iluminación destaca el más sutil movimiento de cejas. Las penas de amor de cada uno de ellos hace que se “vigilen” y botoneen, como si se pudieran controlar los sentimientos cual ordenanzas municipales.
Por momentos la obra parece una sátira tercermundista de las series de SONY en las que policías e investigadores dejan colar sus sentimientos en cada operativo. Por otros, se dejan entrever los condimentos saturados de las novelas de la tarde. En todo caso, la combinación es perfecta y vale la pena recluirse frente al escenario mientras la sargento Valentini, el cabo Ordóñez y la agente Gallo se aman y se odian en iguales proporciones.


Dramaturgista: Laura Nevole

Asistencia: Maia Lancioni

Dirección: Bernardo Cappa

Escenografía: Norberto Laino

Vestuario: Paola DelgadoLuces: Claudio Del Bianco
Producción ejecutiva: Yanina Leandra
Producción general: Roberto Malkassian
Funciones: Sábados a las 21 / Domingos a las 19
Localidades: $ 30.-
El Camarín de las Musas – Mario Bravo 960 – 4862-0655
Prensa: Walter Duche – Alejandro Zárate – 4522-2562 / 15-5808-1039
http://ar.mc521.mail.yahoo.com/mc/compose?to=prensa@duchezarate.com.ar / http://www.duchezarate.com.ar/




Nocturna, Circo Vaivén.

Entre el tango y el circo; el amor, sólo volando.

Por Perez Artaso Ariana.

“¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos? ¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo y sus miradas de pronóstico reservado?”
Es cierto, nada pareciera importar ante estos ágiles, livianos, sutiles Nocturnos; fuertes arrabaleros que suben y bajan, saltan y caminan por la cuerda floja sin titubeo, sin ¡que miedo!, y con el ¡yo puedo! en cada dedo.

“¡María Luisa era una verdadera pluma!”
María Luisa es una de ellos. Con mortaja es llevada ante nuestros ojos para que la veamos renacer y volar, ya en otro lugar, dentro de otro plano distinto al nuestro; los terrestres no podemos hacer lo que ella hace. Los terrestres ante ella no podemos –nunca podríamos- hacer tantas cosas.

Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, volaba del comedor a la despensa. Volando me preparaba el baño, la camisa. Volando realizaba sus compras, sus quehaceres”
Pero de jueves a domingos, María Luisa llega, caminando -para no despertar sospechas-, a la terraza del Centro Cultural Recoleta, donde otros como ella esperan para iniciar su danza de cuerpos alados que, acompañados de tango electrónico, le dan magia a eso que se resume como un espectáculo de acrobacia aérea y baile –aunque sabemos que es algo más que eso- al que llamaron Nocturna.


" ¡Con que impaciencia yo esperaba que volviese, volando, de algún paseo por los alrededores! Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado. "¡María Luisa! ¡María Luisa!"... y a los pocos segundos, ya me abrazaba con sus piernas de pluma, para llevarme, volando, a cualquier parte”
Cuatro noches por semana, María Luisa hace volar a quien quiera verla. Desde su trapecio, hamaca en la luna, la miramos mecerse en imposibles, bellísimas contorsiones que denuncian la desgracia de nuestro pesado cuerpo de oficinistas, demasiado terreno, muy humano.

”Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia que nos aproximaba al paraíso; durante horas enteras nos anidábamos en una nube, como dos ángeles, y de repente, en tirabuzón, en hoja muerta, el aterrizaje forzoso de un espasmo”
Y es que, por suerte, los nocturnos son generosos; nos ayudan, nos dan sus manos y haciendo equilibrio nos elevan un poquito de nuestros atornillados asientos y nos dejan sentir por un rato lo que se siente cuando se flota. Y nos dejan ver el mundo desde arriba mientras nos balanceamos apretando el cuerpo, para que nada se nos caiga.


"¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera..., aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas! ¡Qué voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes... la de pasarse las noches de un solo vuelo!"
Un sólo vuelo de pródigas alas, varios saltos y mucha belleza. Nocturna es un espectáculo que sorprende, y eso ya es una sorpresa. Nos planta ante seres que, intuimos, no son como nosotros, y sólo la dadivosa hermosura de sus figuras nos salva de no morirnos de envidia por no poder ser como ellos.


“Después de conocer una mujer etérea, ¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre? ¿Verdad que no hay una diferencia sustancial entre vivir con una vaca o con una mujer que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?”
Si Benedetti exagera, es comprensible. Nocturna enamora con sus trapecios – donde los tríos están permitidos-, sus aros, su ramka en dúo, sus vuelos, sus equilibristas y levitantes acróbatas que se dejan mirar en la noche capitalina, mientras se seducen lento y suave, entre telas o sobre básculas. Mientras bailan tango como ninguno, y hacen – nos hacen- el amor desde el aire.

”Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando”.

Y es entendible.


Dónde: Centro Cultural Recoleta, Junín 1930.
Cuándo: de jueves a domingos, 20 hs.
Cuánto: desde 20 $.

Ficha técnica.

Dirige el vuelo: Gustavo “Mono” Silva.
Ellos vuelan: Compañía de Circo Vaivén.
Alejandro Aquino, Carola Aramburu, Josefina Castro Pereyra, Cynthia Fattori, Sebastián Gutiérrez, Rodrigo López, Juan Maiocco Picasso, Ileana Pastorino, Manuel Quesada, Jimena SalzmanMané y StancatoErnesto Ferry.
Entrenamiento:Lucía Mazer. Diseño de Vestuario: Mariana Seropian. Coreografía: Gustavo. Coreografía: Lucía Mazer. Coreografía: Gabriela Gobbi. Asesoramiento: Julio. Diseño de Sonido: Quality. Diseño de Iluminación: Gerardo Hochman. Diseño Gráfico: Sofía Guardone. Producción General: Cristián Furlong.






EGO
(Cuatro Actores Juegan o Swimming-Pool)


Por Marilyn Dietz.

Esta obra de Candelaria Sabagh surgida en el marco de un Proyecto de la Licenciatura en Dirección Escénica del Departamento de Artes Dramáticas del IUNA propone al público, desde el inicio, una atención especial. Mientras los espectadores que llegan se acomodan en sus asientos cuatro amigos están sobre el escenario esperando iniciar un juego de pool.
La primera escena comienza, muchos deja-vus y un cíclico y recurrente comenzar “de nuevo” pero con matices diferentes e información que van construyendo la historia. Una tesis, una enigmática caja, una mujer.
La propuesta de Sabagh es muy interesante dado que busca alterar el ambiente clásico de la narrativa teatral. Tal vez esta intención sea inocente, explícitamente su título nos informa que cuatro actores juegan. Las actuaciones son buenas, en especial la de Luciana Di Tella, una refrescante entrada en escena cuando ya la conversación de estos cuatro amigos transita lugares comunes del imaginario masculino.
Ego es una obra que invita a recorrer otros caminos al espectador y lo saca a “bailar” al finalizar la obra.







Ficha Técnica: Actores: Armando Lazarte, Santiago Ferrería, Hernán Oviedo, Francisco Vocos, Luciana Di Tella. Entrenamiento Corporal: Natividad Insúa. Diseño de Escenografía: Andrés Rogers. Diseño de Vestuario: Amarillo en Escena Trajo Mala Suerte. Diseño de Iluminación: Mantías Sendón. Fotografía: Cristo Donoso. Prensa: Carolina Alfonso. Operador Técnico: Juan Manuel Noir. Relaciones Públicas: Matías Brusa. Asistente de Dirección: Martín Brunetti. Dramaturgía y Dirección: Candelaria Sabagh.
Teatro del Pueblo, Av. Roque Sáenz Peña 943. Tel: 4326-3606


El Jaspeadito, de Gabriela Romeo


Por Perez Artaso Ariana.





Que las hadas nos ayuden

El domingo 19 de abril se estrenó en El Club del Bufón “El Jaspeadito”, obra escrita por Gabriela Romeo y dirigida por Ana Padilla.

Sorprende entrar a ese lugar, tan chico y casi escondido Club del Bufón, y figurarse que en su parte posterior hay una sala teatral de dimensiones para nada desdeñables. Sorprende mucho más enterarse que debajo mismo hay otra sala, más chica. Una multitud podría entrar en ese engañoso dedal. Las apariencias engañan, no hay nada que hacerle.
Dentro de esta sorpresa de sala en este camuflado Club del Bufón, se daría la puesta de “El Jaspeadito”, obra escrita por Gabriela Romeo y dirigida por Ana Padilla. Eso sí, antes de verla sería necesario atravesar una nube de incienso que al principio no se entendía bien por qué. Habiendo cantidad de sistemas menos nocivos y asfixiantes, la pregunta era por qué tanto sahumerio prendido –uno al costado de cada fila- que hacía difícil la –se supone- fácil y refleja tarea de respirar. Ya saben, asmáticos abstenerse.
Entre las cortinas de fino humo que daban la sensación de estar metidos dentro de una casa esotérica, se veía el escenario. La escenografía era atractiva. Algunos aparatos con muchos cables de colores, un ténder y un par de plantas. –“Hay un inventor”- me dice mi acompañante…
Por fin empieza la obra. Renato es el inventor que dedujo la persona a mi lado, ¡muy bien!, vive en el conurbano bonaerense en una casa pequeña y pobre. Su hijo, Bruno, se jugó hasta lo que no tenía, incluidas las tierras en las que vive su padre. Los mafiosos, apretando por la lúdica deuda, matan a Troilo, su perro de peluche –vemos su cadáver envuelto en una sábana-. Olfateando la oportunidad, aparece un estereotipado abogado queriendo sacar provecho de lo que sea. Mientras, Renato espera la llegada de una mujer que conoció en algún lugar, tal vez una milonga. Para que se mude con él le promete, además de su amor, una casa donde vivir –la suya-, y un salón donde poder dar sus clases -la mujer da clases de baile-. Con todo esto, nos noticiamos que Renato sufre del corazón, cada vez que se agita se lo toca.
Cuando la mujer llega, se encuentra con el desolador paisaje de una casa a medio destruir, y con un spa a medio construir. Deben dormir en carpa y ella dar sus clases al costado del río. A pesar de ser “justo lo que no necesitaba” Selva, ese es su nombre, se queda con Renato poniéndole buena cara al mal tiempo. Bruno la odia, le dice muchas veces que es una “puta” y nos aclara que nunca será como su madre –Bruno, aunque parezca mentira, es un hombre de unos 30 años-.
En determinado momento Renato demuestra sus artes como inventor; con cables puede hacer un asado y hasta crea una máquina sanadora, que no sana nada, pero da un poco de esperanza. También es devoto del Gauchito Gil. Siguiendo la línea de lo pagano, ella cree en las hadas, los gnomos y la fuerza de la naturaleza. Delirios heredados de una difunta abuela –la cual liga llanto y todo cuando las cosas se ponen difíciles-.
Se intentan hechizos, invocación de las fuerza de la naturaleza, rezos al gauchito Gil, etc. Pero el final anunciado se da nomás y no hay tu tía.
Entre chistes que por presencia dan algo de gracia, y partes que con Piazzolla sonando rozan lo emotivo, “El Jaspeadito” va; está ahí colgado, por si a alguno en este otoño le da un poco frío.

Dónde: Teatro El Club del Bufón. Lavalle 3177 (frente al Abasto Shopping)
Cuándo: Los domingos a las 19 hs.
Cuánto: Desde 25$. Si sos estudiante o jubilado pagás 15$.

Ficha Técnica

Escrita por: Gabriela Romeo.
Dirige: Ana Padilla.
Actúan: Gabriela Romeo, Cesar André, Daniel Alvarado y Rodrigo Ruíz Díaz.
Diseño de escenografía: Clara Canale, Agustín Adesso.
Realización de elementos escenográficos: Clara Canale, Agustín Adesso, Delfina Wigger, Felicitas Argerich y María Inés Beitía.
Diseño de sonido y mantras: Amán Urim elim.
Diseño de iluminación: Carlos Nikias.
Diseño gráfico: Agustín Adesso.
Operador de sonido: Martín de Amezola.
Asistente de dirección: Gladys Durán.


MAÑANA MARTES!!


MUCHOS SIAMESES, MUCHA POESÍA!!!!!


NOS VEMOS!!!!!











MUCHO FANTASMO, DE ALELI MANRIQUE

Por Ileana Kleinman

No voy a mentir: elegí este libro por su portada. La tapa blanca, con flores de colores me atrajo. Tal vez esta no sea la forma más adecuada de seleccionar material de lectura, pero como dije antes, no voy a mentir.

Me lo llevé, entonces, lo abrí y lo leí.

Mucho Fantasmo, de Alelí Manrique es un libro de poesía dividido en cinco partes.

En estas partes nos encontramos con poemas cortos, muchos de ellos sin un corte de verso marcado, escritos ¨de corrido,¨ y, sobretodo, escritos con humor, trabajado principalmente desde el juego con frases y lugares comunes de todo tipo.

Por alguna razón, al terminar de leer Mucho fantasmo me quedo pensando en el nombre de una de sus secciones, la cuarta, que se llama amor, alcohol y pop.

Por alguna otra razón considero que mi forma de decidir leer este texto tiene algo que ver con este nombre.

Ya que acaso a partir de él podemos pensar en la característica sobresaliente de este libro, que es, a mi entender, el tratamiento ¨popero¨ de los temas que la autora seleccionó para él.

Acaso la decisión de no llegar hasta el fondo de la tristeza, del abandono, de las consecuencias de la presencia de los fantasmas internos, sea lo propiamente distinguible de la poesía de Alelí Manrique en Mucho fantasmo. Porque, entonces, notamos, una y otra vez, que cuando parece que estamos a punto de caer junto al poema en algo muy parecido al dolor, una frase hecha, cambiada, empleada con humor, o un lugar común que no esperábamos, nos rescata antes de que sea demasiado tarde.

Y es por eso que asocio este salvataje previo de la escritura de Mucho fantasmo del pozo de la oscuridad en la que podríamos entrar al leerlo, con la música pop, que tampoco nos deja relacionarnos tan descarnadamente con lo que daña, dado que siempre una melodía alegre, un estribillo pegadizo parece detenernos e impedir que nos hundamos.

Y a partir de acá pienso que quizás por esa razón el nombre de este libro de poemas, sea Mucho fantasmo, y no ningún otro, que quizás por esa razón el nombre de este libro no es Mucho fantasma.

Porque a lo mejor la poesía pueda ayudarnos a enfrentar fantasmos y no fantasmas, porque a lo mejor está bien no pedirle más de lo que nos puede dar.


Título: Mucho fantasmo
Autora:Alelí Manrique
Editorial: Ediciones encendidas
Año: 2008



ALEJANDRO GIUFFRIDA
De repente
De repente
así como si nada
como cuando caen los duraznos
o como cuando se paran las agujas;
casi como que sin explicación,
como que Por qué tengo que pedir permiso para pisar acá,
para saltar en tu vereda
así,
de repente,
estoy jugando otra vez de este lado de la puerta
esperando que el canto ayude
o el destino se distraiga,
y así también
doy con que lo supe siempre
aunque las manos no lo oyeran
y los ojos hayan optado por cegarse ante los amarillos y rojos de esta,
nuestra realidad,
o peor aún,
hayan decidido trocar los verdes enteros por grises muertos,
con la mayor de las impunidades.
de repente
todo encaja al compás de tus pasos
todo vuelve a mostrar su rostro apacible y tierno
todo vuelve
hasta el silencio se hace hermano de la vida
y vuelve a la luna con la cabeza vencida;
y también yo vuelvo a sentir
a oler las nubes cuando la puna las sorprende
a perderme en las palabras que la calle me regala
a hundirme en las penas de las plazas
en los humores de los trenes
en los hoy igual que ayer de sus rutinas auténticas
a ser lluvia que enfría el asfalto
baña la tierra
y cae por las acequias.
De repente
el mundo gira
la noche guarda las estrellas en su cajita de hojalata,
mientras, impaciente,
el albor estornuda sobre los picos condenados a la nieve
y el viento atolondrado corre por los huecos del pinar.
de reprende
es el espejo reflejo quien me confiesa que,
en verdad,
nunca me fui,
sólo que dejé de existir apenas por unos años.
Misantropía

Siento las sienes,
su latido arrítmico.
siento correr la sangre por las venas
como un bálsamo resinoso
que se desliza por la fragosidad de un páramo verde como el moho
y desabrido hasta la aspereza.
me siento
me huelo
me lamo.
todo este yo
disociado en miles de millones de poros infinitos;
un hormiguero de sensaciones.

Pasan por sobre mi cuerpo
como si fuese durmiente
los días y más días.
Amuchados, encimados, rozándose caen
y se hacen masa gelatinosa.

Imbéciles;
ahí afuera,
silbando como huesos huecos,
empantanados en un barro cremoso.
enalteciendo antorchassuccionandorespirando sal
sudor.

Los miro.
y luego el derrumbe.
como estalactitas abandonadas al sol,
primero por la mejilla izquierda
(y soy un piélago soso y transparente)
y después por la derecha
(resignado al subir y caer de las olas,
olvidado y ensordecido).



Planos y contramarcos, una de extraterrestres.

Una obra en construcción



Por Belén Iannuzzi


Matías (Matías Galimberti) está alienado. O eso parece. Pasa la mayor parte del día dentro de la obra en construcción donde está trabajando, luego de haber sido despedido de su empleo anterior. Está tan alienado que gastó toda la plata de la indemnización en comprar una islita de edición para poder, al final, grabar su ópera prima, esa película influenciada por el Dogma 95 y las series norteamericanas que, sospecha, le abrirá las puertas de los festivales de cine de autor más prestigiosos del mundo. En eso llega de visita Mariano (Mariano Miquelarena), su amigo de toda la vida y cuñado –las dos cosas–, dueño de un videoclub y con problemas amorosos con su novia-ex novia-novia Vale.
Planos y contramarcos, una de extraterrestres es una película hecha en teatro, que se ríe de los tics alla Bafici del cine independiente, del do it yourself, de la ingenuidad estereotipada del
nuevo cine argentino, del costado más bonzo del cine clase B: un psíquico que es un agente encubierto de la CIA es asesinado y su viuda engañada para conseguir un código que salvará a la humanidad, todo con la ayuda de los extraterrestres.
El delirio argumental sobre el que gira la dramaturgia, que se construye dentro de la obra, se sostiene en la solidez actoral de Galimberti y Miquelarena, que confunden y despliegan realidad y ficción sobre un escenario despojado en el que se mueven con comodidad. O mejor, en el que disfrutan.
En un registro de humor que encuentra su referente más cercano en el grupo de teatro Los Macocos, Planos... también se ríe de las obras costumbristas que proliferaron en los últimos años en el off porteño; las que se sitúan en algún PH de un barrio bohemio y muestran una y otra vez a alguna familia disfuncional. Así, la obra dirigida por Daniel Fernández viene a traer un poco de aire fresco.



Planos y Contramarcos. Una de extraterrestres.
Sábados, 23 hs.
Auditorio Upebé
Campos Salles 2145, Belgrano




ARTE Y COMPROMISO
Por: Clarisa Anabel Pozzi

¿Podemos hablar de arte comprometido o el arte es sólo arte? Adorno dice que “por su expresión las obras de arte aparecen siempre como heridas sociales. El principal testigo de lo que decimos es el “Guernica” de Picasso, que, por ser irreconciliable con el obligado realismo, consigue en su inhumana construcción esa expresión que lo convierte en una aguda protesta social más allá de cualquier malentendido contemplativo. Las zonas socialmente críticas de las obras de arte – continúa – son aquellas que causan dolor, allí donde su expresión, históricamente determinada, hace que salga a la luz la falsedad de un estado social”.
Si bien el bombardeo a la ciudad vasca de Guernica le sirvió a Picasso de estímulo para dar comienzo a su pintura, es evidente que ésta no reproduce –sino expresa- un hecho real. No hay aviones alemanes ni sangre derramada que recuerde el paisaje de la ciudad, en la que Picasso, por otra parte, no había estado nunca.
“Existe en Adorno – explica Elena Oliveras – la preocupación constante de salvar la autonomía del arte sin separarlo de su aspecto social. De allí que, más allá de la marca individual, el genio se convierte en representante de un sujeto social”.
Situada en un tiempo y un espacio, la obra participa de una época, es testigo presencial de un suceso, entabla un diálogo en el aquí y ahora con su sociedad, sin caer por eso en un “panfleto”, sin tener únicamente una función social, como puntualiza el pensador alemán: “las obras de arte tienen su eficacia práctica en una modificación de la conciencia apenas concretable y no en que se pongan a arengar. Por lo demás, los efectos de la agitación pasan pronto…”.
Artista y auditorio platican a través de la obra, ella se transforma en respuesta con contenido, en aquello que completa lo incompleto, en vocera de lo todavía no dicho pero presentido.
Dejamos de lado las teorías del “arte por el arte”, “puro esteticismo de la forma vacía de contenido”, y llegamos a la conclusión de que ninguna obra escapa a su contexto. Dice el filósofo: “Don Quijote puede haber servido a una tendencia particular e irrelevante, a la tendencia de suprimir la novela de caballerías que se había arrastrado de los tiempos feudales a la época burguesa; siendo el vehículo de esta modesta tendencia, se convirtió en una obra de arte ejemplar”.
Adorno, defensor de las vanguardias, encontrará en Beckett el mejor ejemplo para expresar “la verdad histórica de un mundo dominado por la violencia”. “Lo decisivo de las obras de arte – expresa Oliveras – está en que, a partir de su estructura formal, ellas dicen algo respecto al contenido; así son las respuestas a sus preguntas y por esto se convierten en nuevas preguntas. El arte es esencialmente, enigma”, concluye.
“La oscuridad de lo absurdo – sintetiza Adorno – es la vieja oscuridad de lo nuevo. Hay que interpretarla, no querer sustituirla por la claridad del sentido”. Es allí, en esa obra inundada de silencio, donde “el arte habla callando”, el lugar donde el filósofo alemán encuentra “un arte que no aporta a la sociedad su comunicación con ella, sino algo más mediato, su resistencia, en la que se reproduce el desarrollo social gracias a su propio desarrollo estético”.
“Tenemos entonces dos cuestiones en pugna: la sociedad, que intenta absorber y transformar en mercancía a la obra de arte a partir de su lógica administrativa, y la obra de arte, que se resiste”, afirma Oliveras.
La obra de arte se rebela contra cualquier intento de “salir a las calles a denunciar abiertamente nada”, nace de lo social pero se mantiene autónoma, desde su autonomía critica la cara social, “único modo – según Adorno – de impugnar la realidad social”.


LOS ROCABILIS


Huele a espíritu adolescente

Por Jimena Repetto




A quince años de su separación, los integrantes de “Los Ranchers”, una banda de Rocabilly, deciden reunirse para dar un concierto en el colegio donde se conocieron. Más gordos, pelados, pero con los mismos apodos, van llegando a la escuela para un ensayo. Ardilla (Aníbal Gulluni), Killer (Pablo Navarro), Trelles (Fabricio Rotella) El Oso (Martín de Goicoechea), Anselmi (Adrián Galo Ontivero ) y Falabella (Sebastián Mogordoy) van a intentar, en una noche, no perder su sueño adolescente.
Si bien la obra es cómica y los diálogos fluyen, lo más interesante son las actuaciones. La composición de cada personaje se destaca en un equilibrio que apela a la comedia pero no satura en el absurdo. La dirección logra que la obra sea dinámica y entretenida, no pierda el ritmo y juegue con los matices de la dramaturgia. Se evidencia así un claro manejo del espacio escénico con movimientos plásticos, capturando diversos puntos de atención.
De este modo, creemos realmente en la necesidad de estos adultos jóvenes de recuperar un destello de cuando la vida les parecía una promesa. Lo gracioso de esta promesa, es el destiempo continuo en el que se difiere su rebeldía adolescente. Porque si estos personajes algo extrañan no son los acordes que regían el rock de los noventas, sino esos ídolos engominados que corresponden a los íconos de rebeldía de la generación de sus padres. Sus deseos, sin querer queriendo, nacen y mueren en un primer instante, ya que, aún en su adolescencia, soñaron un sueño de celuloide con camperas de cuero, gestos a lo James Dean y gritos de chicas usando polleras plato.
Será por eso que la mayor rebeldía a la que acceden es llamar una puta y pedir pizzas en un colegio cerrado, antes de volver a ser curas y fumigadores de sus propias ilusiones, lo que sucede cuando termina una canción interpretada casi sin instrumentos. Una canción para sí mismos, más que para la forzada audiencia que los acompaña. Aquí comienza la tragedia, en el momento en el que sale el sol.



Ficha Técnica:Intérpretes:Aníbal Gulluni (Ardilla), Pablo Navarro (Killer), Fabricio Rotella (Angel Trelles), Martín de Goycoechea (El Oso), Adrián Galo Ontivero (Anselmi), Sebastián Mogordoy (Falabella), Maia Lancioni (Sorange), Mariano Clemente (Fabio)
Escenografía: Christián García;
Vestuario: Florencia González;
Iluminación: Claudio Del Bianco
Dramaturgia: Los Rocabilis
Dramaturgista: Laura Nevole
Asistencia de dirección: Maia Lancioni, Mariano Clemente
Prensa: Simkin & Franco
Fotografía: Clara Muschietti
Dirección: Bernardo Cappa.

Dónde: Abasto Social Club. Humahuaca 3649. 4862-7205 Cuándo: Sábados a las 23.Entrada: $ 30 Estudiantes y Jubilados $ 20



The Hojas Secas
Por Perez Artaso Ariana.







Nos pasa lo mismo

¿Como me pasó, que no me di cuenta?
¿Como me que pasó, que no lo vi?
Estaba muy triste, estaba muy triste.

¿Como te pasó, que no te diste cuenta?
¿Como te pasó, que no lo viste?
Estabas muy triste, estabas muy triste.

Estás cansada de esperar
lo que llamas felicidad.
Estaba en mis ojos, estaba en mis Hojas.

Estoy cansado de buscar
lo que llaman felicidad.
Estaba en tus ojos, estaba en tus ojos.



Lucas (voz) y Franco (bajo) Jaubet, Santi Fernandez (Guitarra) y Luciano Canevaro (guitarra) forman The Hojas Secas. Habla con Revista Siamesa esta banda platense que toca desde 2.007 y se auto define como “Prendidos fuego”.

¿Cómo llegaron a la banda?

Lucas y Lucho se conocieron en la Facultad de Bellas Artes, estudian composición. Después, la vida fue armando la banda. Santiago es vecino de Lucas y Franco (hermanos), lo conocieron en el ascensor. Y nos conocemos de tomar mucha cerveza juntos, de vernos casi todos los días, ya nos entendemos bien y nada, nos reímos mucho, componemos juntos, somos amigos, nos queremos.

¿Cómo se formó The Hojas Secas? ¿Buscando qué?

La formación de esta banda es algo complicada, empezó siendo otra banda y quizás haciendo otro estilo de rock más clásico. Ahí tocaban Lucho y Lucas y los demás integrantes se fueron yendo de la banda y rotando HASTA QUE LLEGAMOS A LO QUE SOMOS AHORA. Lo de antes viene del 2002, pero se puede decir que la banda se consolidó en el 2007.
Al principio se busca un poco pasarla bien, pero después la cosa se pone más complicada y la banda termina siendo algo más emotivo que simplemente pasarla bien.

¿Cómo es su música?

Nuestra música es rock, la verdad que cuesta definirlo, tiene mucho de las formaciones clásicas del rock, dos guitarras, bajo y batería, con arreglos, sin muchas cosas artificiales. Nos gusta mucho esa formación y cómo se complementan esos 5 instrumentos (teniendo en cuenta que sumamos la voz), como la Velvet, Kiss, los Guns, The Cars. Pero también nos gusta el punk, lo sentimos mucho y The Hojas Secas se inspiró mucho en Sex Pistols, Ramones y Sonic Youth, por mencionar bandas conocidas. Escuchamos muchas más que son de acá, de nuestra ciudad, que nos vuelan la cabeza también y nos han influenciado (107 Faunos, Campeón mundial, El mató a un Policía Motorizado…)
Pero nunca nos olvidamos del sonido clásico del rock.
Nos gusta el rock argentino –señala Lucas-, pero también nos gustan las raíces del rock que surgieron por allá arriba hace 40 o 50 años.

¿Por qué “The Hojas Secas”?

Me despierto –recuerda Lucas-, me levanto de la cama, y voy al comedor. Por el ventanal de mi 9º piso veo hojas secas. No sé si caen desde el cielo o solo vuelan por el aire. Miles de ellas entre los edificios.-Ya sé como le podemos poner a la banda: “Hojas Secas”.Me lo encuentro a Mario (ex integrante de la banda) y a Lucho y les digo:-Ya se como le podemos poner a la banda: “Hojas Secas ”.Me despierto. Estaba soñando.
Volvemos de la facu. Venimos caminando por el medio de Plaza Rocha, Lucho, Mario y yo, y les digo:- Ya sé como le podemos poner a la banda: “Hojas Secas”.-No, Cucharadita de arroz.
Dice lucho.
-O sino, Gallito Rojo.En un momento dije:
- Hojas Secas es como Rolling Stones. En vez de piedras rodantes que ruedan sin rumbo fijo, nosotros somos hojas secas que volamos y no sabemos dónde vamos a caer.
Se quedaron pensando. Les conté el sueño y dijeron que sí.

¿Encontraron dificultades para empezar a tocar en público? ¿Cómo es el circuito musical en La Plata?

La Plata es una ciudad que tiene ya mas de 40 años de under, o más, no sé, y eso ayuda mucho. El circuito es amplio y bien diverso. Siempre hay lugares para tocar y si no hay se los inventa y, por lo general, hay buena relación entre las bandas.
No importa el estilo mucho para armar una fecha porque lo que se comparte no es sólo la música. Y eso está bueno porque se mezcla y se amalgama un poco todo.
Creo –afirma Franco- que lo que se da en esta ciudad no se da en otras partes de la Argentina; siempre se puede tocar, es lo que diferencia a esta ciudad de otras con respecto al under.
Nosotros en el 2008 hicimos 20 recitales en La plata, cifra que a una banda de otra ciudad le lleva, a lo mejor, más de 2 años. Además, aparte de la música hay mucha actividad artística que a veces acompaña en los recitales.
Y también están las radios, funzines y medios de comunicación locales, que alimentan todo esto.

¿Cómo fue la primera vez en un escenario? ¿En qué cambió la banda desde esa primera vez hasta ahora?

La primera vez no hubo escenario. Y ahora, después de haber tocado bastante, cada vez te divertís más tocando las canciones, las melodías las tenemos más prendidas y es mucho más profundo el sentimiento.

¿Qué es lo mejor de ser parte de The hojas secas?
¿Qué es lo peor?

Lo mejor es que entre todos le damos forma a la banda, nos encanta componer entre todos.
Y lo mejor son los recis, que es la mejor parte. Nos gusta exponernos. Nos encanta tocar y ojalá que lo hagamos por siempre. Creo que vamos a tocar toda la vida, va con nuestro espíritu. No nos importa el día ni el lugar (salvo en los que hay mala onda), si es un sótano, una pieza o el living de una casa.
Lo peor… dentro de Hojas Secas creo que no hay algo que digamos esto es “lo peor”, entre nosotros nos amamos, nos fastidiamos, nos volvemos a querer. Las cosas feas por lo general vienen desde afuera. Como por ejemplo no tener plata para editar un disco o que a veces faltan medios.


¿Qué están haciendo ahora y qué planean hacer?

Estamos mezclando los temas para lo que será nuestro primer LP. Estamos trabajando duro en eso. Y después de eso seguiremos adelante con nuevas canciones, pero primero hay que dar el paso de sacar el disco antes de empezar con canciones nuevas.
No soñamos con nada. Estamos bien con lo que hacemos y lo que queremos lograr ahora, sacar el disco.


Para escuchar a The Hojas Secas, el DEMO "Shaman Sessions" se puede descargar gratis aquí:
http://www.unaradio.com.ar/files/media/the_Hojas_Secas_-_Shaman_Sessions_0.rar


Para ver y conocer más a la banda podés ver:
http://www.myspace.com/thehojssecaslaplata
http://www.fotolog.com/thehojassecas
Chiquito, de Luis Cano
Por Ignacio Santillana



Hay palabras que tienen más de un significado. Este el caso de dado: tenemos “el dado” y “lo dado”. El primero sirve para jugar y divertirse con el azar. El segundo significado es algo más complejo: hay algo que es dado, puede ser un regalo, un nombre o una persona. Entre esta dicotomía flota Cascarita, que, según Chiquito, fue dejado en la puerta de su casa cuando aún era un bebé. Chiquito lo encuentra y juega, con ese que le fue dado, como si fuera un dado.
En el medio, Cascarita se busca, quiere saber quién es, de dónde viene, quiere dejar de ser una cascarita que surca el aire balanceándose, e intenta sobrevivir en esa familia-frankenstein, que es completada por la Enfermera. Este es un ejemplo de esas familias que nunca debieron haberlo sido y que si en definitiva lo son, es porque comparten un techo y una cotidianeidad, y no mucho más. Hay un jefe de familia: Chiquito, militar retirado devenido padre; está la Enfermera, que hace las veces de madre y, aunque se esfuercen por negarlo, está también Cascarita, ese hijo que se siente absolutamente ajeno a esa atmósfera hostil y degenerada. Juntos encarnan un ambiente autoritario y burlón, y recrean así la Argentina de los setenta. Acá la burla es utilizada como un medio de comunicación.
Los personajes de Chiquito, son dueños de una ciclotimia exasperante, situación bien resuelta por las tres sólidas actuaciones. Estos personajes pueden pasar de los abrazos y los chistes, a la violencia física prácticamente sin transición, a veces sólo hace falta una mirada o un silencio. Chiquito es una de esas obras en las que pasado y presente se superponen constantemente, enrareciendo la escena y generando una tensión que termina haciéndose insostenible, una tensión que explota, o mejor: implosiona, porque salvo por breves insinuaciones, pareciera no haber más que lo que contienen esas paredes.
La puesta de Analía García, que forma parte del Proyecto Espectacular de la Licenciatura en Dirección Escénica del departamento de Artes Dramáticas del IUNA, deja un perfecto equilibrio para que el texto se desarrolle sin problemas, y para que los actores y los objetos interactúen en su justa medida.

Ficha técnico artística











Dirección: Analía Fedra García

La Carbonera, Balcarce 998. Reservas: 4362-2651. Domingos 18hs. Entradas $20. Jubilados y estudiantes $15





La última cena de Dan Rosen

por Nicolás Pose

La última cena, ganadora del premio Estrella de Mar 2009 como mejor espectáculo de teatro off, es una obra que apela a la reflexión del espectador. Entre lo políticamente correcto, lo radical, y la hipocresía que ambas posiciones pueden llevar a representar, es donde se sitúan los pensamientos de los protagonistas a la hora de vivir un hecho clave que pone en discusión las posiciones burguesas que hasta ese entonces ellos ocupaban en la casa donde transcurre la historia.
Cinco amigos universitarios comparten la casa donde transcurre la mayor parte de la obra. Por las noches miran el programa político Panorama Global, con cuyo conductor disienten políticamente, por sus ideas, y porque utiliza el sensacionalismo como arma favorita para causar efecto y manipular a los espectadores. Allí se habla de la seguridad, la pobreza, el aborto, etc, y Norman, el conductor, se caracteriza por ser totalmente impolíticamente correcto al decir “lo que realmente piensa”, según declara él. Todo cambia de repente cuando uno de los amigos-Peter- llega tarde a la cena debido a un problema en su automóvil. El hombre que lo alcanza, Rodo, es invitado a la cena con amabilidad. A partir de allí, en medio de la cena, los amigos escuchan las ideas xenófobas, nacionalistas, fascistas y racistas del hombre amable. La discusión se vuelve violenta, porque los puntos de discusión son irreconciliables, y porque Rodo amenaza con matar a Peter. Finalmente, en medio de una gresca confusa, el huésped, excombatiente de Malvinas, es asesinado casualmente por Marcos. Es a partir de allí, de ese punto de inflexión, cuando los cinco amigos planean organizar cenas con diferentes personas que tengan ideas de extrema derecha, con el fin de persuadir a esas personas o liquidarlas si es que no cambian de parecer. La excusa de los crímenes es la búsqueda de un mundo mejor, proteger a los otros de esas personas. Es por eso que la cena se constituye en el espacio ideal para tratar de cambiar las ideas de los invitados a través de la persuasión. Así es como irán pasando por la casa diferentes invitados, desde un profesor universitario-Paco- que postula una teoría que pregona la violación de la mujer como un derecho del hombre, hasta un sacerdote-el padre Andrés- racista y homofóbico. Todos ellos son asesinados cuando el grupo de amigos descubre que es imposible cambiar sus ideas. Pero también, ciertos integrantes de la casa, entre ellos Pauli, Marcos, y Peter, se dan cuenta que el plan pactado desde un principio se va desdibujando, y que están matando por matar, sólo por no compartir ideas diferentes(si bien esas ideas resultan francamente repulsivas) ¿Tienen derecho a matar a estas personas con estas ideas? ¿No están convirtiéndose en lo mismo que ellos eliminan? Este tipo de preguntas son las que circulan por las mentes de los integrantes del grupo. Pero Edy, es el más intelectual y radical del grupo con respecto al plan, siempre necesita asesinar a más personas. No puede ser convencido por ninguno de los habitantes de la casa cuando le dicen que el plan inicial ha quedado totalmente desvirtuado, y de que ahora, los verdaderos criminales son ellos.
No importa tanto el final de la obra como el interrogante que plantea durante su transcurso. La pregunta esencial es hasta dónde se puede llegar para hacer del mundo un lugar mejor, y cómo no caer en la justificación de cualquier medio para lograr determinados fines. Por eso, la obra indaga los sentimientos políticos de los jóvenes de hoy en día, y nos hace pensar en si realmente está mal actuar como sea o si sólo hay que seguir siendo políticamente correctos en el plano de las ideas y no actuar nunca. La obra se sitúa en este dilema, mostrándonos la transformación de estos jóvenes- que debatían sobre ideas políticas- en algo más que meros polemistas, hasta llegar al asesinato.
Si al principio la obra presenta la psicología de sus protagonistas, junto con la situación que desencadena el plan asesino; posteriormente, cuando la policía aparece sobre el final, mantiene cierto ritmo persecutorio, imitando al ritmo cinematográfico en algún punto.
Hay que destacar la produccción de la obra, por la cantidad de actores que trabajan, y por todo el trabajo que se ha hecho para representar a los mass media.
Las actuaciones en general son buenas, y se destacan Pedro Van Doren-Peter-, por la naturalidad con que encara a su personaje, siendo uno de los más verosímiles en relación a una temática difícíl de naturalizar como la que maneja la obra. Eduardo Véliz representa muy bien a Edy, uno de los personajes más complejos, por ser homosexual y ser el más afectado ante las ideas de los invitados, y además, por ser, de alguna manera, el líder intelectual del grupo. Junto a la actuaciones es valorable el trabajo de adaptación que ha hecho su director, Blanco Leis, por trabajar con una obra que reflexiona directamente sobre la conciencia y las ideas políticas en los jóvenes, un tema no muy frecuente en el teatro de hoy.


Ficha técnico artística

Autoría: Dan Rosen

Adaptación: Sebastián Blanco Leis

Traducción: Lucas Bucci, Mariana Esnoz

Actuan: Jorge Booth, Estefanía Camacci, Majo Carnero, Mariana Esnoz,
Jerónimo Freixas, Fabricio Mercado, Marisa Napitello, Alfredo Sánchez,
Melina Trovato, Pablo Tur, Alejandro Velasco, Eduardo Veliz

Actuación en video: Diego Blanco, Sofía Cremieux, Silvia Di Palma, José Luis Santos

Vestuario y Diseño de escenografía: Florencia Del Gener, Mariana Del Gener

Diseño de luces: Magali Acha

Asistencia de dirección: Juliana Rojas

Prensa: Tehagolaprensa

Producción ejecutiva: Mariano Rios

Puesta en escena yDirección general: Sebastián Blanco Leis

ELKAFKA ESPACIO TEATRAL

Lambaré 866 Capital Federal - Buenos Aires - Argentina

Teléfonos: 4862-5439

Entrada: $ 30,00 - Viernes - 20:30 hs - Hasta el 15/05/2009


POTESTAD de Eduardo Pavlovsky

Por Marilyn Dietz




Esta es la historia de un padre que sufre por la pérdida de su hija. Una obra de Eduardo Pavlovsky ambientada por Alejandro Genes de manera impecable y con una actuación brillante de Carlos Miceli.
La pieza en clave de monólogo, sumerge al espectador en un ambiente de angustia y desesperación desde las primeras frases en donde el protagonista comienza a relatar detalladamente una tarde de sábado en la que ocurre el trágico echo. Recorre el camino de su relación de pareja, la autonomía de los vínculos y el desenlace fatal con la ausencia de su hija Adriana. La atención no se dispersa ni por un segundo y la intensidad de las emociones está en su máxima expresión durante toda la obra. Es que Carlos Miceli entrega alma y corazón para interpretar a este impotente y agónico padre que pierde a su hija. “Papá te quiero” cuanta que le dicen los ojos de su hija en esas últimas miradas que se cruzan.
Una silla, un hombre sentado en ella, un teléfono y sutilezas de sonido y luces hacen de este trabajo un compromiso con la memoria, una obra que nos recuerda la oscura etapa de los gobiernos militares en nuestra sociedad.
“Potestad” una de las obras representativas del under porteño en una excelente adaptación de Alejandro Genes. Muy recomendable para ver.


A puerta cerrada de Jean Paul Sartre

Por Soledad Manes


“Una obra nos lanza a una aventura; no hay
ninguna necesidad psicológica. Antes bien, es
necesario delimitar con toda exactitud qué
posición, qué situación, puede adoptar cada personaje
en función de las causas y de las contradicciones previas
que lo han producido en relación a la acción principal”
Jean Paul Sartre (Un teatro de situaciones).


¿Cuál es el infierno personal? Detengámonos a pensar en nuestro propio infierno. (Pausa) Una posibilidad es que el infierno sea compartir la eternidad con aquella gente que detestamos: un ser que no nos ama y del cuál estamos profundamente enamorados, un hombre misógino rodeado de mujeres, una mujer que necesita atención masculina con un hombre que no la puede mirar… La fantasía que personifica al infierno con llamas ardientes y azotes físicos queda reducida a una imagen idílica comparada con este tipo de castigo psíquico.
Un espacio austero abona la idea de cuerpos y mentes en jaque, puestos a convertirse en el tormento de otro y en el suyo propio. Sartre dice “El infierno son los otros”, pero también los somos nosotros por ser quien justamente somos. ¿Cómo detener la mente en un sitio de vigilia absoluta? Imposible, si el dormir y el sueño compensan nuestra actividad diurna, ¿cuál podría ser la compensación en donde dormir nos es negado?

Los personajes se definen en relación a otro personaje y la triada hace que la tensión se concentre en dos contra uno. Este funcionamiento y el hecho de que dichos personajes estén construidos por el discurso (el propio y el ajeno) pone el acento en lo dialógico de la pieza, se debaten visiones de mundo, ideas, filosofías de vida.

Es posible que una de la hipótesis de la obra se formulase como “aquello que hacemos en la vida tiene consecuencias”; bajo este enunciado podría pecar de moralista o didáctica pero por el contrario ésta puesta apela a realizar el planteo que contiene la obra de Jean Paul Sartre de una manera, digamos, sincera y logra divertir con el juego mental de los personajes en el que sumerge a los espectadores a pensar o quizá repensar su propio infierno, aquel infierno personal del que quisiéramos huir. Pero las puertas no se abren, o cuando se abren los personajes se enfrentan a tomar decisiones. En tanto no hay escapatoria no hay posibilidad de elección, pero mientras hay una salida el encierro o la libertad comienza a ser una elección, y justamente en esa elección está presente la libertad. Permanecer encerrado es haber tomado un camino.

A puerta cerrada de Jean Paul Sartre
Actores por orden de aparición: Alejandra Vicco, Alejandro Zanga, Analía Malvido, Sylvia Tavcar
Traducción original: Alfonso Sastre.
Vestuario: Mercedes Arturo
Asistente de vestuario: Julieta Sandez
Maquillaje y peinado: Constanza Pescio
Diseño de luces: Sergio D'Angelo
Escenografía: Julieta Potenze
Coreografía: Luciana Prato
Música: Fernando Giusiano
Producción ejecutiva: Tatiana Sandoval
Asistencia de dirección: Ximena Viscarret
Dirección general y puesta en escena: Alejandro Magnone
Funciones: Sábados a las 20:30
Teatro del ArteFacto: Sarandí 760 - Reservas: 4308-3353






JULIÁN LÓPEZ
Tu arsenal

...then he motions to me with his hand on my knee
dear God: did these kind of things happen to you?

Moz

No parecía difícil
ganar
el amor de Riefensthal.
Durante la temporada
Riefensthal permanecía con la palma
blanca bajo la nuca
el plexo dado
todo el revés de la línea
de su brazo la axila que anegaba
mis ojos la palma blanca
bajo el peso
del cuerpo en la ronda humedad
del vientre, yo quedaba tanto,
bajo el peso,
reteniendo jauría,
mirando cosas.

Riefensthal daba
vueltas en el templo
ahora se ponía así, un arco
la cadera, la palma blanca
bajo el peso del rostro
y luego se estiraba en su confianza
y entonces volvía a retraer
el cuerpo del un lado
del otro sus hemisferios
en un sueño amable
poco antes de despuntar
los ojos.

El templo para mí era
una reliquia en desuso
un parvulario quieto
para la vigilia la siesta corporal,
no parecía difícil,
no había nada.
Para Riefensthal tan sólo
un evento que terminaría
y al que tampoco se negaba
por evitar el trabajo.
Resultaba increíble mi boca:
lo único que sabía de
su lengua.
Niet. Nien. Pas. Not.

Riefensthal amaba
la comida odiaba comer
y no existe
solución para algo
semejante cazador y presa
en la victoria indecible
del trayecto del disparo
del trayecto de la carne
al plomo abigarrado
quiebra, mueve después
la escena del faisán
los rumores de lo hondo
de la mesa familiar y más allá
los restos proletarios
mientras desde el salón,
diluyéndose por travelling
(para consuelo de los plexos)
masacre Béla Bartók
(también para celesta)
complica aún más la comprensión.

No parecía difícil, sin embargo.
El amor de Riefensthal.

Comer era un hábito del que
no se desprendía
parte de la presa del disparo
algo por lo que
no mostraba pasión
ni fiereza de apetito cuando
la boca todavía es virgen.
Simplemente su plato,
hasta terminarlo.
Entonces sin regusto
sin mohines de final de comedor
enlazándolos miraba a
su hato de perros,
unos animales mejor
entrenados para la advocación
de la mesura.
Yo aguardaba sin nada
de esa gracia ni orejas
lanudas sobre las pestañas redomadas
ni ese olorcito en la panza
ni ese espíritu perpetuo
de socorro humanitario.
Yo no era su perro
y Riefensthal miraba
las espigas de lavanda,
tres flechas aromadas
en menos de un décimo de agua
del pequeño vaso de cristal
(¡existen los obreros en Bohemia!)
sobre el cáñamo
(¡Tahití existe!)
sobre el plato de plata
(existen las onrubias
del río ancho
ciegas de éter
la piel rosada del calvario)
sobre el lino
de la mesa junto a la ventana.
No parecía probable, entonces.
Que Riefensthal.


En braile
la piel de los abedules
es un órgano plateado
blanco desde lejos
si se mira al bosque
como a un edificio
único.
En el silencio riefensthal
me enseñó a diferenciar
la paradoja de esa piel
finísima en un cuerpo
que se nutre en exclusivo
del frío
del agua fría
la tierra glaciada,
fruto
en generosa retracción.
Caminamos la
verde nevera agria,
sus palitos de la selva,
y años más tarde supuse
que el fin de ese amor
había sido
la preservación.

¿Marchar en busca sólo para preservar?
Deambular entre los taxis
(la víspera oscurísima
de la gónada frutada)
y como todo resultado
ver la maduración de los otros
los malecones desatados
las noches tropicales caen
a un paso de esplendor
del invierno propio.

Más tarde dije un día
agotada la serena
paciencia del que espera
“arden pájaros riefensthal en ramas
gélidas”.
Pronto me di vuelta para
comprobar la reacción
del vespertino experimento:
Riefensthal cruzaba
la frontera hacia otro.
Bosque.


Desde su carcaj emitía
frecuencias que yo
entendía como
una lengua de la que
se saben sólo
tres palabras.
Recordé a la eslava de la amnesia
una mujer theremin
con turbante maestría
y las manos épicas
en desuso de la lírica
que los jóvenes poetas
editan en su burla
(una devoción por estribillos,
la capitulación que reina.)
Antes de que irrumpiera
otra vez el siberiano
manto de noes como nieve,
congelando incluso
lo que no es preciso
preservar,
la sensación de las saetas
aromadas en el vaso de cristal
me devolvió a mi biografía:
Riefensthal disparaba
su no te desconcentres.

Yo atravesaba el pecho
al trayecto material
(sin demasiada voluntad,
más bien como el tren soviético
obligado al magnetismo)
¡alguna vez encarnar!
para dar fe
del mito del centauro
y sangrar el anca ante
sus ojos como prueba.
Mi parafernalia
del ardor
para quien no daba
crédito a la exorbitancia
de un cuerpo que de tanto
queda laxo.
¡Riefensthal! ¡Riefensthal!
mis cuerdas olvidaban
la tercera voz
que inicia la materialidad
de lo que existe.
No parecía probable trinidad,
pero ganar su atención.
Riefensthal con la piel plata
volteaba minutos antes
y las plumas del carcaj
viraban tornados
en el aire de su espalda.


Es apenas pasado
el mediodía de domingo
precioso brilla el invierno
un cristal cupulado
que irradia temporal.
¿Es verdad que estuve en Riefensthal?
La certeza de la noche
de Klímov
(esa que avanza cuando
pesa el esternón
por la cruz de a mi lado nada)
suelta los ojos alrededor
ahora ya en este instante
tan ultralivianos
por esta tarde que mi piel
comprende lo más tibio:
el frío.
¿Es verdad que crucé los aeropuertos,
que fui la diagonal
hacia una Israel sangrienta?
¡Riefensthal! ¡Riefensthal!
Es verdad que me miraste
de lejos en el bosque
de abedules sembrados a distancia
que una vez es verdad que fue
que yo estaba
vestido de cirílico precioso
atemporal
en la cúpula de vidrio
agitada la nevisca,
(un souvenir de Praga traído de Luján)
por la mano de quien
no.
Verdad que irradié Riefensthal
que soy un meteoro.
¿Verdad?






Cómo despertar a la justicia con música
Por Laureano García

¡Buenas lectores con Internet! El día de hoy les voy a contar sobre el acto realizado por la agrupación “Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio” (H.I.J.O.S.), “Madres de Plaza de Mayo línea fundadora”, “Abuelas de Plaza de Mayo” y “Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas” llevado a cabo en la plaza de Tribunales (Talcahuano y Lavalle) como recordatorio de la noche del 23/24 de marzo de 1977, todo bajo la consigna “Despertemos a la justicia”.

Entre la proyección de pequeños documentales en referencia a la terrible fecha, las palabras de oradores y conductores de la noche, la música acompaña el momento con la actuación de músicos importantes y destacados como lo son “La Chilinga”, Árbol, Nonpalidese y León Gieco con su Mundo Alas.

Los primeros en subir al escenario son los chicos y las chicas de La Chilinga a las órdenes del Señor (sí, sí, con mayúsculas) Daniel Buira ex baterista de Los Piojos y actual director de este proyecto de Banda/Escuela percusiva. Con el resonar de los tambores se estremece toda la plaza que ya cuenta con una asistencia importante logrando que nadie mantuviera los dos pies apoyados en el suelo, el ritmo hace lo suyo y contagia a todos los presentes, el barullo ya hace que la justicia sienta nuestra presencia.

Luego de los tambores, Árbol muestra que no por nada son sinónimo de fiesta muchas veces, y de reflexión otras tantas. La banda de Haedo comprometida con la causa pone más movimiento a la calurosa noche con sus hits pegadizos, pero también toma un tiempo para el recuerdo cuando ejecuta “Memoria” una conmovedora canción en referencia a los nefastos años pasados. El final de su show es una buena conjunción ya que como invitado contaron con Gastón Moreira -el excelente bajista de Los Pericos e hijo de desaparecidos- en guitarra (también toca la guitarra que lo parió…) para que suene Cossa Cuosa a todo volumen. La justicia, mientras tanto, entre sueños presume que algo pasa.

Aquí el momento del groove bajo las estrellas. Desde el atigrado delta Nonpalidese nos eleva a un trance reggae del que nos es imposible escapar. Abriendo el espectáculo con “Revolución”, una canción más que alusiva a la fecha, se sumergen en una avalancha del sonido mas root´s (clásico, de origen) del reggae nacional .Con sus reflexivas y combatidas letras más el acompañamiento en un tema de la filosa lengua de una de las “Actitud María Marta”, Nonpaidese demuestra que está pasando por su mejor momento. La justicia esta escuchando cosas que se dicen cerca suyo.


Un rugido se hace sentir en la plaza, con su armonioso sonido. Dice presente León Gieco acompañado de los músicos de “Mundo Alas”. Todo comienza con “La Memoria” coreografiada por Demian Frontera en su silla de ruedas y una bailarina, a pesar de su apellido el demuestra que las fronteras no existen. Ya frente al escenario León junto a Carina Espina, Carlos Sosa y Pancho Chevez interpretan clásicos como Carito, El Fantasma de Canterville, y algunos temas de los jóvenes artistas que han compuesto para este “Mundo Alas”. León Greco, entre las cigarras y sus pedidos a dios acompañados por las voces de todos los que estamos allí, logra que esta justicia dormida mire de reojo, pero el despertarla de su sueño es cosas de todos. Todo esto ayuda, pero con esto sólo no alcanza, aun así la música sigue estando siempre,…¡ Ahora y siempre!

Gracias, vuelvan brontos.