LA UNICA MANERA (de contar esta historia es con Mandarinas) de Ana Lidejover y Melisa Hermida
-Teatro-

Amantes disfuncionales de Mujercitas
Por Vivian García Hermosi


Tal vez lo único que las une es el encierro. La soledad que se les mete entre los delicados vestiditos al estilo Sarah Key. Son tres hermanas: Birmania, Alaska y Holanda.

Como todas las personas confinadas en un pequeño espacio, las tres aprendieron a entenderse, a inventarse. A crear un código secreto. Cada una de ellas tiene un rol: Holanda es la que lleva las riendas. Alaska es la que escribe. Birmania es la que juega.

Birmania está estancada en la edad de la infancia. Pero a la hora en que llegan las cartas de amor todas son unas nenas. Holanda ríe. Alaska se ilusiona. Birmania las esconde de las demás.

Cada una a su manera vive la soledad que comparten. Porque si bien son tres, cada una está triste. Pero Birmania no tanto. Birmania es la que sigue esperando los regresos, la que sigue pensando de que el mundo allá afuera espera por ella. Es la que sigue creyendo que tiene todo el tiempo por delante. La que no entiende del abandono, la que no entiende de la adultez.

¿Por qué duelen las preguntas de Birmania que Holanda no quiere contestar? ¿Por qué Alaska se aferra a esa silla de ruedas? ¿Las tres están heridas? ¿Qué les pasó cuando eran chicas? ¿Qué es eso que se dice sin decir?

Amantes disfuncionales de Mujercitas, repiten las escenas una y otra vez. Sus juegos nos adentran a su mundo: un mundo pequeño, tímido, pero por dentro dulce y sangrante.

Como una mandarina.

Birmania: Ana Scannapieco
Alaska: Magdalena Grondona
Holanda: Sabrina Gómez

Dramaturgia y Dirección: Ana Lidejover y Melisa Hermida

Vestuario: César Taibo
Producción: Mercedes Longo
Realización de Escenografía: Julián Villanueva
Diseño de Iluminación: Omar Possemato
Música: Jackson Souvenirs
Prensa y Comunicación: Duche & Zarate
El Camarín de las Musas - Mario Bravo 960 - Reservas: 4862-0655


ROSE de Martin Sherman
-Teatro-


Rose, una sobreviviente del Holocausto

Por Jimena Repetto

Tal vez con cierto prurito, cuando uno piensa en el teatro Maipo resuenan escaleras y plumas de colores. Pero no. O no sólo eso es lo que el Maipo ofrece a más de cien años de su inauguración. Rose de Martín Sherman, dirigida por Agustín Alezzo, es una salida obligada para quienes desean atravesar una experiencia teatral que vibre en su profundidad y belleza.
Una actriz en un escenario una tarde de domingo puede enseñar, conmover y enmudecernos mientras escuchamos su relato. Y eso incluso sería decir poco frente al maravilloso trabajo de Beatriz Spelzini al interpretar a Rose, una sobreviviente del Holocausto.
El trabajo es impactante ya que Spelzini logra crear un personaje con el acento, las mañas y los gestos de una anciana. Hasta el mínimo detalle de sus movimientos en el pequeño escenario transmiten una naturalidad que realmente hace sentir que nos encontramos frente a quien nos relata su vida. Y vaya vida.
Rose sobrevive el gueto de Varsovia, pero pierde a su familia. Intenta llegar a Palestina, aunque es trasladada de Francia a Inglaterra para radicarse en su madurez en Estados Unidos.
Así, sin interrupciones, asistimos a la narración de los diversos episodios de la vida de esta adorable mujer de lentos movimientos e inquietas manos. En su recorrido particular, nos lleva por la historia del pueblo judío, desde la Segunda Guerra Mundial hasta la actualidad, y medita en cada instancia sobre los hechos. Al revivir junto a Rose sus experiencias, es inevitable que nos acompañe una profunda conmoción y dejamos que nos guíe de la risa a las lágrimas. Porque, en la narración de la tragedia, ella rescata momentos divertidos de su vida, como un modo, quizás, de sobrellevar el horror por el que ha transitado.
Cuando el monólogo termina queda el silencio en la sala. Cada uno hará su reflexión frente a lo sucedido. Rose nos deja pensando y sus palabras aún resuenan mientras abandonamos las butacas. Y eso, junto a la entrega total de Spelzini al texto y personaje, se agradece. No hay quien pueda evitar impactarse con esta obra. Texto, director y personaje forman una constelación que vale la pena mirar.

Funciones:
SEPTIEMBRE - OCTUBRE
De jueves a sábados 20.30hs
Domingos 18.30hs.
Localidades:
$35 - $50

Venta de entradas en boletería de 10 a 20
(o hasta comenzar la función)
y través de Platea Net: 5236-3000
Para socios Club La Nación, promoción 2x1
Ficha técnica
Director: Agustín Alezzo
Autor: Martin Sherman
Traducción: Cristina Piña
Adaptación: Agustín Alezzo
Asistente de dirección: Gabriela Pastor
Músico: Diego Vainer
Escenografía y vestuario: Marta Albertinazzi
Puesta de luces: Omar Possemato
Producción ejecutiva: David Masajnik
Producción General: David Masajnik - Lino Patalano
Prensa: Walter Duche – Alejandro Zárate – 4522-2562 / 15-5808-1039
prensa@duchezarate.com.ar / www.duchezarate.com.ar
www.duchezarate.blogspot.com
LAS DESCENTRADAS de Salvadora Medina Onrubia
-Teatro-

Por Jimena Repetto

Si decimos que fue esposa de Natalio Botana, legendario dueño del diario Crítica, y abuela de Copi, dramaturgo, actor y escritor que supo revolucionar la escena teatral francesa y darle más de un sacudón a la nacional, podemos pensar en Salvadora Medina Onrubia como un personaje con una su genealogía, al menos, peculiar.
Pero Salvadora fue mucho más, o todo lo contrario, que una cara bonita de sociedad, una simpática esposa o una abuela de las que tejen escarpines. No señores, ella fue y se pensó como periodista, anarquista, feminista, además fue una gran escritora, hoy casi olvidada, o recordada más por sus lazos familiares que por sus obras. Será entonces que apostar en el 2008 a Las descentradas, una de las obras que Salvadora escribió, es un acto de reivindicación casi, dirá la historia, imprescindible.
Elvira Anciza (Carolina Tisera) es una mujer casada con un ministro a quien detesta y denuncia, de forma anónima, por sus negociados. Ella es fuerte e inteligente y esto no implica que deban masculinizarse para defender sus deseos y puntos de vista. Será que su fortaleza reside en mantener su carácter seductor con su inteligencia mordaz y sagacidad, sin dejarse llevar por los mandatos sociales del deber ser de una buena mujer.
Pero Elvira no está exenta de enamorarse y de alguien más joven y comprometido, justamente, con una de sus amigas. Esto la lleva a debatirse entre el deseo y los mandatos y de optar siempre considerando una ética a seguir, lo que no implica acatar leyes moralistas, sino establecer un código de conducta pertinente a su modo de entender la vida.
Nadie que vea la obra, dirigida por Adrián Canale, va a olvidar el texto. Su denuncia sobre los dogmatismos tácitos que la sociedad impone a caballeros y damas es absolutamente contemporánea. En este sentido, es una obra obligatoria para pensar hasta qué punto se aplica, hoy en día, la equidad.


Las Descentradas
De Salvadora Medina Onrubia
Dirección: Adrián Canale
Funciones: Sábados 22.30 hs.
Teatro: Puerta Roja: Lavalle 3636 (Abasto) - Capital Federal –
Localidades $20 (Descuentos a estudiantes y jubilados) - Reservas al 4867-4689
Elenco: Carolina Tisera, Martín Urbaneja, Silvina Katz, Corina Bitshman, Paula Jmelnitzky, Sergio Di Florio, Verónica Seara, Javier Sebastián y Tian Brass





El estornudo de Fred Ott (1894) (Edison’s Kinetoscopic Record of a Sneeze) de William K.L. Dickson

Por Tomás Grounauer




La visión del movimiento produce felicidad, asegura Bresson, y la visión de la felicidad produce también felicidad, afirma quien escribe.
En uno de los primeros registros de la historia del cinematógrafo, Fred Ott estornuda abiertamente: es uno de esos estornudos abiertos, eficaces, placenteros, que da gusto recordar.

Esta joya de cuatro segundos cuenta con una estructura dramática que se corresponde con el modelo de guión cinematográfico de Linda Seger y el clásico esquema de tres actos, aquí en una mínima expresión.
En el potente acto de Ott (basta cerrar los ojos para imaginar el trueno arrollador de su estornudo) hay un principio –primer plano de Fred con la mano en la nariz, inhalando rapé o polvo pica-pica-, un desarrollo –la escalada del estornudo hasta alcanzar la climática descarga-, y un final –luego del estallido, unos pocos cuadros con la mirada de Ott a cámara, satisfecho con el deber cumplido.

Hay en Ott una lucha por alcanzar la cima del estornudo, una pugna feliz -puede adivinarse una leve sonrisa en sus labios-, y una recompensa en la intensidad del resultado y el posterior alivio que le produce. Se calcula que el aire que sale disparado por la boca en una espiración así supera los 110 kilómetros por hora. El pionero Ott, un asistente en los laboratorios de Thomas Edison, aplicó su humanidad toda en este vertiginoso acto.

Resta imaginar la mañana de ese día de rodaje: Fred mirándose al espejo y pensando “mi rostro será inmortalizado por el nuevo invento del Sr. Edison” mientras se peina el generoso bigote y se arregla el pañuelo se seda bermellón que eligió a modo de corbata. La mujer de Ott, la generosa Edna (quien coprotagonizaría con él su segunda y última incursión en el cine, “El beso”), insistiéndole en que se perfumara con su mejor agua de colonia y Ott intentando recordar si lo que registrará ese extraño aparato incluirá los olores. Edna poniéndole, sin que él lo notara, otro pañuelo blanco en el bolsillo de su saco beige por si lo necesitara después de actuar. Será el mismo pañuelo que Fred sostiene en su mano derecha en el film, mientras su nariz, colorada como cuando bebe hasta perder el conocimiento en las fiestas de fin de año, exhala junto a la boca aire y partículas de mucus.
Esa misma noche, horas después de que los reflectores del estudio de Edison se hubieron apagado, Ott invitó a Edna a cenar, aunque no estuvieran celebrando el aniversario de casados ni el cumpleaños de ella, para festejar la entrada de Fred en la Historia. Brindaron por el hijo que venía en camino y recordaron con alegría al padre de Fred, imaginando que, en caso de existir el paraíso, allí estaba Edward Ott sonriendo feliz con el logro de su hijo mayor.
Poco después, y tras el pedido de Edna de que Ott estornudara una vez sólo para ella, la pareja deshacía con sus cuerpos entreverados sobre la cama la prolijidad de las sábanas perfumadas que esa misma tarde la señora Ott se había esmerado en conseguir.
RETIRO de Maria Meira
-Cine-



“Soy más sensible ahora que a los treinta”

Por Eugenia Rombolá

Un hombre se está retirando de la vida y sus seres queridos lo cuidan. El perro de la casa mira impasible la revuelta de quehaceres nuevos que giran alrededor de ese hombre. La impasibilidad, de todos modos, es aparente. Después nos enteraremos que él también está inquieto. Las pequeñas acciones nos cuentan lo singular y profundo de estar cerca de la muerte. Comer, asearse, se transforman en rituales donde se encuentran presentes tanto el cariño como la queja. El clima es tenso. Una mesa plegable puede volverse objeto de discusión. Sin embargo, la mirada se aleja por momentos y nos refresca con una tarde de lluvia, una cortina movida por el viento, esos gestos simples, íntimos, que se graban en la memoria y pasan, de alguna manera, a formar parte de nuestra propia historia. Esto, creo yo, es un logro destacable. Esas imágenes se vuelven recuerdo, así como las nenas que cantan frente al ventilador en La ciénaga o cuando Kirsten Dunst, en María Antonieta, saca la mano del carruaje para jugar con el viento. ¿Documental o ficción? Podemos decir que Retiro es ambas cosas. Documental en el sentido de que es un registro real, no hay actores. Alberto es el abuelo de la directora, y ella, con la cámara, va acompañándolo en sus últimos momentos. Es ficción en el sentido de que no nos quiere mostrar una verdad, sino contar una historia: la de un hombre que va apagándose lentamente, sin perder sus rasgos de carácter (fuerte, exigente), a pesar de la fragilidad de su cuerpo. “Todo va estar bien” lo oímos decir a Alberto. La muerte es un hecho tácito, no necesita ser nombrada, y él es el que mejor sabe eso. Mientras le cortan el pelo afirma, “soy más sensible ahora que a los treinta”. María Meira, por su parte, nos vuelve más sensibles a nosotros con su trabajo, nos hace pensar el cuerpo, los afectos, la fragilidad y la fortaleza de una vida.

Viernes 18.00hs.
Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires
MALBA (Av. Figueroa Alcorta 3415)
Argentina 2008
50 minutos

FICHA TÉCNICA
Producido por: LISANDRO GRANE y MARIA MEIRA
Guión y Dirección: MARIA MEIRA
Elenco: ALBERTO MEIRA - NITA MEIRA - KELA TORRES
Música Original: GERMAN MEIRA
Estudio de Grabación: FACTORIA RECORDS
Imagen: MARIA MEIRA
Edición: MERCEDES OLIVEIRA
Post Sonido: GERARDO KALMAR
Post Imagen: JAVIER PUEBLA
Trailer: PABLO BARBIERI




DERRAPADOS de Silvia Copello
-Teatro-

Por Nicolás Pose

Mientras el público se acomoda en la sala, se ve a Gaby cosiendo a uno de sus muñecos en un cuadro de mucha belleza pictórica. En el espacio escénico, adelante, hay un muñeco grande sobre una silla; en la otra punta, una canasta con pequeños muñecos, y al fondo está Gaby. Ya desde el comienzo se percibe la excelente puesta en escena que transmite cierto aire onírico sin que el espectador conozca la historia.
Gaby y Tomás son una pareja tan rutinaria como aburrida, donde determinados gestos mínimos rompen de vez en cuando la monotonía que han construido. En esa monotonía, expresada en la obra a través de innumerables silencios, se mueven los dos protagonistas que a veces no saben qué decirse. Tomás intenta comprender a Gaby, pero nunca puede ingresar en ese universo cerrado donde está ella junto a sus muñecos. Incluso hablan idiomas distintos, porque Tomás trata de hacer ingresar a Gaby en el mundo real: desde los problemas de trabajo hasta una pizza que compra especialmente para festejar su aniversario de casados como si fuera algo excepcional. Sin embargo, ya es demasiado tarde, porque Gaby está encerrada en un universo del cual no puede salir. Ni siquiera un teléfono que suena rompiendo la monotonía y el silencio logra abrir una salida, una puerta hacia el exterior.
En el espacio escénico, la repetición, la monotonía, los silencios, son la clave de la obra. Porque siempre se repite la misma escena pero con diferentes parlamentos delirantes que mantienen ambos protagonistas. Si bien lo más delirante está en los monólogos de Gaby, la actitud de su marido es más delirante al querer comprenderla sin querer admitir que ella está loca. Tomás soporta todo lo que hace Gaby: desde sus palabras y su comportamiento desconcertante hasta la infidelidad con un muñeco. Como buen marido, Tomás aguanta todo, y poco a poco va enloqueciendo al no ver modificaciones en la actitud de su mujer. Finalmente, Tomás termina siendo un muñeco más de todos los que acumula Gaby a lo largo de la obra.
Más allá de que los parlamentos son delirantes, pasando por momentos cómicos, juega un papel decisivo la música de Rony Keselman, ya que dota a la obra de clímax en los momentos de mayor tensión. Son esas vocecitas de niñas que se oyen lo que a veces canta Gaby a modo de leit motiv, haciendo la atmósfera más asfixiante en el momento en que la locura ya ha ocupado todo el centro de la obra.
Bajo la dirección de Silvia Copello, y con excelentes actuaciones centradas sobretodo en la gestualidad, en las miradas, y en los silencios, más que en los parlamentos, la obra logra transmitir una monotonía inquietante al espectador.


Derrapados
Intérpretes: Marta Igarza y Santiago Ojea
Fotografía: Lía Caro
Diseño de luces y operación: Oscar Canterucci
Música original: Rony Keselman
Realización de muñecos: Silvia Copello
Dirección y texto: Silvia Copello
En Teatro del pasillo, Columbres 35. Funciones: Viernes 21hs (Reservas 4981-5167) Duración: 50 minutos.
Entrevista a Jorge Marziali
Por Nicolás Repetto

Jorge Marziali es trovador y folklorista. Reconocido con gran trayectoria, en compañía de Marita Londra, ha desarrollado un dúo de folklore latinoamericano que se viene presentando por todo el país y ahora en Buenos Aires en el Espacio Ecléctico.


-¿Por qué elegiste tocar en dúo?

Jorge: Hemos hecho un dúo, aparte de nuestros trabajos individuales y es lo que vamos a presentar en Buenos Aires, ahora. Ya nos hemos presentado en distintas partes del país.

¿Por qué se llama UMBELA? Acá tengo una pequeña descripción de la palabra “grupo de flores o frutos que nacen en un mismo punto del tallo y se elevan a igual altura”

Jorge: Exactamente, Porque con Marita, que es una gran compositora, hemos nacido en el mismo punto del tallo y estamos a la misma altura, ambos venimos del mismo lugar (musical) y llegamos a la misma altura.

¿Se llevan bien?

Jorge: Sí, muy bien. Ella también compone, canta y toca de todo: guitarra traversa flauta charango cuatro


¿El público como lo recibe?

Jorge: Bien. Muy bien… Por eso nos vamos a presentar a Buenos Aires, a la gente le gusta mucho el folklore, cuando esta bien planteado, bien hecho. Entre nuestro público hay gente que les gusta el folklore, puede ser joven puede ser viejo, pero gente que le gusta el folklore. Es folklore puro. Puro, puro.

Últimamente no se lo ha respetado mucho, ¿verdad?

Jorge: Sí… hay de todo, como en el fútbol hay tipos que respetan la pelota y tipos que hacen desastres… no se si te gusta el fútbol. Como todas las cosas; hay médicos que respetan la medicina y médicos que no… hay tacheros que pasan en rojo…

En el Folklore ¿qué es pasar en rojo?

Jorge: No saber estudiar. No saber lo que se está diciendo, lo que se está tocando, tener mal gusto para los arreglos.

Algunos músicos folklóricos se dedican mas que nada al virtuosismo…

Jorge: Exactamente ahí tenés un ejemplo de no respetar, porque no respetan ritmos, cadencias, silencios y se usan los instrumentos como si fueran ametralladoras de escupir notas.

Se habla de vos como un renovador del cancionero popular.

Jorge: Sí, pero con Marita hacemos otra cosa, hacemos folklore puro, mi trabajo es otro… renovador, trovador… hago menos folklore cuando trabajo solo, pero esto es una propuesta de folklore puro.

Tenes muchos discos… las temáticas deben ser variadas…

Jorge: Todo está adentro de la música popular argentina y latinoamericana, pero hay discos más urbanos, discos un poco más folklóricos, discos un poco más canción, con menos ritmos folklóricos… depende del ánimo de uno, de las ganas que tenés de hacer un año determinado… Depende en que onda andes, digamos.

¡Tenes un disco infantil!

Jorge: Yo había escrito las canciones y me pidieron que las grabara, las escucharon y gustaron. Canto yo y algunos chicos acompañan, participan. Es muy lindo hacer espectáculos para chicos. Me llevo muy bien y me gusta, me divierto mucho. Es otra cosa… tiene que ver mucho el juego. Es muy lindo.


Para terminar, ¿a donde se van a presentar? ¿Qué temas tienen preparados?

Jorge: Venimos presentándonos en varios lugares del país y después vamos a Gualeguaychú y seguimos de gira. Tocamos temas de los dos y algunos temas tradicionales también. Tenemos temas compuestos a dúo, yo hago letra y ella hace música, es muy buena compositora. También vamos a hacer algunos temas tradicionales. Estamos haciendo varios ritmos latinoamericanos... argentinos, de Venezuela, de Chile…
DESTERRADOS De Adriana Genta
Por Clarisa Anabel Pozzi

 En 1974, Houari Boumediene, ex presidente de Argelia, refiriéndose al año 2000 ya había anticipado: “es urgente implementar un sistema que haga posible la subsistencia, de lo contrario no se podrán contener las migraciones hacia los países ricos. La realidad de los africanos que en las fronteras se revientan contra las vallas de alambres de púas es una muestra más de lo que produce un capitalismo que ya no sabe dónde buscar mayor rentabilidad y que cuando no la encuentra elige depurar”.

  La obra Desterrados que expone el grupo “En zona roja” aborda un tema cuyo impacto en el mundo va en aumento: el progresivo cierre de las fronteras por parte de los países ricos del Hemisferio Norte hacia los inmigrantes del Tercer Mundo.
  El espectáculo desenmascara desde la creación escénica las campañas que criminalizan al indocumentado, aquel que no tiene todos sus papeles en regla es tanto o más que un asesino, es un ilegal. 
  Es la historia de un grupo de personas recluidos en un centro ubicado en un país del subdesarrollo a los que se les ha colocado un microchip que los identifica ante una máquina, único elemento que los relaciona con lo institucional.
  Hay dos líneas de acceso: el relato de una mujer que expone en un Congreso y la otra que surge de la interacción de unos emigrados, hombres y mujeres a los que se depositó en un centro de reclusión.
  Es característica la elección del espacio en donde se desarrollan los personajes, un parvulario, con juegos infantiles; está ocupación de espacios que tienen otra función prueba la transformación social hacia lo monstruoso.
  Del otro lado de ese encierro hay un mundo que vive: un trabajo que se pierde, un hijo al que no se le puede dar de mamar, una competencia de ciclismo de la que no se puede participar, una familia que se cansa de esperar.
  Como afirma Uriel Guastavino, su director, “esta realidad que plantea la obra es también reflejo de otros desterrados, como ocurre en la Argentina con sus “desterrados interiores”, sus cartoneros”.
  La ficción se ubica en un futuro próximo, concientes de la amenaza de empeoramiento de la situación, los personajes están sumergidos entre la angustia y la incertidumbre, imposibilitados de tomar decisiones por cuenta propia y responder todo el tiempo a los requerimientos de una máquina.
  Este artefacto que los gobierna y los domina les señala el camino a seguir, les indica qué deben comer o cuándo, los aliena, se vuelve protagonista absoluto; es el eje de las vidas de estos desterrados.
  A través del personaje de la congresista se han incorporado diversos discursos periodísticos, políticos y de especialistas (auténticos y tomados de fuentes verificables) para que la realidad y la ficción sigan dialogando en el escenario. 
  Las palabras de Brisa Mujica, la congresista, calan hondo en el alma del espectador, la realidad que plantea se vuelve espejo en el mundo de la escena, personas y personajes sufren un mismo destino.
  Ese determinismo en el que están inmersos los lleva sólo hacia la muerte, no hay otro camino; lo único que hacen es subsistir, aguantar hasta lo que el cuerpo dé, sus vidas son arrastradas hacia un final inexorable.
  Al alcanzar esta situación límite los indocumentados luchan por sobrevivir, mientras algunos se pelean por un plato de comida otros tienen rasgos de solidaridad; se presenta al hombre en estado puro con sus bondades y sus miserias.
  Los medios de comunicación se filtran en la escena con la aparición de un periódico que los lleva a la realidad del momento y los vuelve a ubicar en tiempo y espacio y la presencia de la radio con voces que indican que el mundo sigue girando a pesar de ellos.
  Una de las voces en el escenario es la de una madre que ya tiene los pechos secos de esperar para dar de mamar a su hijo; se la imposibilita de un derecho esencial, se la deshumaniza.
  El proyecto de “Desterrados”, bajo la autoría de la uruguaya Adriana Genta, viene desde junio del 2006, actores y director comenzaron a trabajar de forma conjunta. La propuesta era abordar la creación desde un doble registro: la dimensión política en tanto personas correspondientes a una época y una historia.
  Según cuenta el director, los primeros meses los dedicaron a investigar la temática a través de diversos materiales periodísticos: ensayos, legislación y testimonios directos. “La indagación en la problemática nos fue disparando imágenes e intuiciones – explica Guastavino – siguiendo las pistas que surgían en nuestro imaginario, comenzaron las improvisaciones y la escritura; el texto dramático, el abordaje actoral y la puesta en escena fueron creciendo simultáneamente”. 
  “Desterrados” pone en el tapete una problemática mundial con la esperanza en el espectador de que todavía exista gente sensible que defienda los derechos humanos de las garras de los políticos de turno.

DESTERRADOS
De Adriana Genta
Dirección: Uriel Guastavino
 
ACTÚAN: RAMIRO GIMÉNEZ - SEBASTIÁN MARINO - MARIELA MIROCHNIK - JULIETA OTERO - GERARDO SERRE - VICTORIA SOLARZ – DIEGO ARMENTANO
ESTA OBRA CUENTA CON LOS AUSPICIOS DE O.I.M. (ORGANIZACION INTERNACIONAL POR LAS MIGRACIONES, DEPENDIENTE DE NACIONES UNIDAS); I.N.A.D.I. (INST. NAC. CONTRA LA DISCRIMINACIÓN, LA XENOFOBIA Y EL RACISMO, MINISTERIO DE JUSTICIA, SEGURIDAD Y DERECHOS HUMANOS DE LA NACIÓN); SECRETARÍA DE DERECHOS HUMANOS DEPENDIENTE DEL MINISTERIO DE JUSTICIA Y DERECHOS HUMANOS DE LA NACIÓN; MINISTERIO DE CULTURA Y EMBAJADA DE BOLIVIA EN BUENOS AIRES Y LA EMBAJADA DE ECUADOR.
 
MÚSICA ORIGINAL: ALEJANDRO NUIN
ESCENOGRAFÍA: CARLA BUSCEMI
ILUMINACIÓN: MIGUEL SOLOWEJ
ASISTENTE DE DIRECCIÓN: LUCIANA MURUJOSA
RELACIONES INSTITUCIONALES: LEONARDO BASSO
 
FUNCIONES: SÁBADOS A LAS 21 
 
EL EXCÉNTRICO DE LA 18º
Lerma 420 - 4772-6092
http://www.elexcentricodela18.com.ar
Entradas: $ 20 / $ 15 (estudiantes y jubilados)
Prensa: Carolina Alfonso : 4802-4607 – 155-662-6006 - caroalfonso@gmail.com 
Por Belén Iannuzzi
- Literatura-



quisiera escribir un poema
sobre miami,
llevaría una camisa con palmeras
preferentemente naranja y amarilla
sería rubia platinada
y andaría en patines por la vereda
que no se llamaría vereda sino acera
me pasarías a buscar en un descapotable turquesa
vestido de al pacino
viviríamos en un motel con alberca
y usaríamos anteojos negros para no ver nada.

soñé que llevaba
un pajarito rojo
entre mis manos.

lo tomaba con fuerza
para que no escapara.

viajábamos en tren
con mis primos
y algunos orientales,
tal vez japoneses.

el pajarito cantó pío.
bajamos en olivos.

miramar

desperté sin aire
con la ventana abierta.
iba camino a la playa.

él me había regalado una luciérnaga
adentro de un frasco de vidrio
con agujeritos en la tapa.

pero la luciérnaga no encendía.
las lágrimas tampoco,
ni siquiera caían.
flotaban sobre el merengue italiano
de mi torta de cumpleaños.



El Blog de Belén Ianuzzi: www.pajaritoscantan.blogspot.com
ESTE VIERNES
El próximo viernes Revista Siamesa promete:

TEATRO

Rose.
La única manera de contar esta historia es con mandarinas.
Las descentradas.
Derrapados.
Desterrados.
Splatter rojo sangre.


CINE
Festival Rojo Sangre


MÁS POESÍA, CUENTOS Y PELÍCULAS DIGNAS DE SER RETIRADAS PRONTO, PRONTÍSIMO DEL VIDEO CLÚ MÁS CERCANO.
LOS SENSUALES de Alejandro Tantanián
-Teatro-

Desear o morir

Por Jimena Repetto


La sensualidad suele ser un discurso que calla su deseo, mientras anhela que el otro interprete, entre el ruido, aquel silencio. Hay un juego tácito entre quien busca y llama con palabras que atraen como el polen de la flor a ser fecundada. Para el espectador, el título de una obra puede operar como el velo de esperanza en la que él mismo funda el espectáculo. Los sensuales, título de la obra de Alejandro Tantanián, en este sentido, advierte y reclama que nos entreguemos a un melodrama. Esperamos entonces amores imposibles que quiebren los mandatos sociales, destinos trágicos y cruzados, parentescos desconocidos y por conocer y, por sobre todo, el desborde de las pasiones.
La trama comienza con el asesinato de Teodoro Tigrov. Ya desde la ejecución coreográfica de este primer hecho fundante, se despliega un ejercicio de los actores con el cuerpo que después se registrará en toda la obra. Y no sólo el movimiento y la danza tendrán lugar en escena, sino también las canciones de amor ( o desamor) que cantan los personajes y el sonido de un piano que se expande.
Los cinco sospechosos de haber matado a Teodoro son sus hijos, quienes, sin embargo, desconocen que comparten el mismo padre. Odette Malheur, amante de Teodoro, decide averiguar quién es el asesino y para ello convoca a sus dos hermanos, Lise y Alberto Malheur. La interpretación es deslumbrante y realmente los actores logran ser sus personajes, generar amor y desazón en quien los ve y escucha.
Este melodrama, que deviene en tragedia cuando el amor es imposible, donde se cruzan incestos con identidades ocultas, provoca, sugiere y coloca a quien se haga presente en la sala en un eclipse de emociones.
Todo esto ocurre, de forma deslumbrante y original, será por eso que nos sentimos cautivados, suspendidos como las abejas minutos antes de posarse en las flores.



Gabriel Cortiñas
-Literatura-

Este poema también se encuentra en el libro Brazadas, publicado en el año 2007

Alea

VIII


por Juancho, por vos, por todos

una plaza de piedra
que espera desvestida la hora
con la cadencia del dado

por vos, por todos

saltan los nombres
que amenazan, solitos
en el gesto del infante

por Juancho, por todos

busquemos un lugar
un rincón húmedo
con el eco de las olas

un pozo profundo en el medio de la plaza
ojo neutro de agua
falso
caleidoscopio
hacia el truco del aljibe

por Juancho, por vos, por todos

mar pequeño
escondido en el canto
de una moneda coral

dice la vieja que el diablo
nada siempre con ella
en el hueco de la plaza

opaca cisterna
redonda que guarda
la clave en la lengua
de chicos que juegan

por Juancho, por vos
por todos mis compas

a la sombra de una escondida
EL SEPTIMO SELLO de Ingmar Bergman
-Cine-

Una visión sobre el arte, la muerte y la salvación

Por Clarisa Pozzi

El film a considerar es El séptimo sello, del año 1957. De él dirá su director Ingmar Bergman: “Tuve la idea de hacer El séptimo sello al contemplar los motivos figurados en pinturas de iglesias medievales…Esta película no pretende dar una imagen realista de la vida en Suecia durante la Edad Media. Es un ensayo de poesía moderna, que traduce la vivencia de un hombre moderno, pero está realizado libremente con motivos medievales. En mi película el caballero regresa de las Cruzadas como en nuestros días vuelve de la guerra un soldado. En la Edad Media los hombres vivían aterrorizados por la peste. Hoy día, aterrorizados por la bomba atómica. El séptimo sello es una alegoría cuyo tema es sencillísimo: el hombre, su búsqueda eterna de Dios, con la muerte como única respuesta”.
Se presenta un juego dialéctico en el que la noción de arte (artista/obra de arte) aparece como superadora de la antinomia muerte/salvación. El concepto de “arte” está representado en la figura del artista por medio de la presentación de los juglares que a lo largo del film se convierten en vencedores del miedo y de la obsesión de la muerte.
El protagonista está sumido en la angustia existencial, temática clave de la obra del filósofo Sören Kierkegaard que Bergman toma como fuente: “la amenaza está en todo y en ninguna parte – dice Kierkegaard – la angustia no es provocada por nada determinado. Por eso la angustia nos envuelve en un sentimiento de extrañeza inquietante (umheimlichkeit)”.
La palabra arte está resignificada también en el hecho artístico, en la obra de arte. Se ponen en juego los tres géneros literarios: el drama, a través de las representaciones de los juglares, que ejemplifican al arte “como espejo de la vida”, la lírica, en boca de la poesía del juglar y del escudero y la narrativa a través de los frescos que actúan como relato dentro del relato por medio de las historias de los flagelados y en la danza macabra, estas imágenes medievales emulan también la experiencia estética que supone la contemplación de un cuadro o de una escultura: el caballero que contempla el fresco es igual al espectador que mira la película, de allí la total identificación con el protagonista y su búsqueda.
Bergman abre y cierra el film en el mismo ámbito de la playa y cita, también de base literaria: Apocalipsis 8:10-11 donde San Juan explica que Dios sostiene un papiro en su mano con los Siete Decretos Divinos, al romper el último sello y tras un silencio de media hora habrá llegado el momento de escuchar la suprema revelación: el destino final del hombre.
“La obra de arte – dice Heidegger – establece y nos revela el mundo en que estamos, al mismo tiempo que nos hace atentos a la tierra, la tierra que eclosionando se arropa mundo. Mundo y tierra que desnudan su esencia en la obra de arte. La obra instaura el mundo sobre la tierra, sólo entonces aparece el mundo como suelo natal”.
Se presentan en el film los contrastes muerte/salvación, angustia/esperanza, peste/juglares. En analogía con los “Cuentos del decamerón”, la peste enmarca la obra y actúa como amenaza constante a lo largo de la historia.
Así como la playa, la iglesia es otro ámbito por donde desfila el caballero, allí es testigo del mural que le marca momentos de su vida, se da la confesión donde es engañado por la misma Muerte y también el encuentro con la bruja con la que él intenta contactarse para tratar de encontrar algunas respuestas a su propia existencia.
La partida continúa y el caballero pone en jaque a la Muerte al mismo tiempo que el comediante simula su propia muerte y la Muerte personificada se le aparece para acabar con su vida.
El caballero es recibido en el castillo por su propia esposa, mientras desayunan repiten la cita del Apocalipsis 8:10-11 justo en el preciso momento en que la presencia de la Muerte se encarga de cubrirlo todo con su sombra.
En el epílogo, de vuelta en la playa, Bergman nos presenta lo cíclico del film, ante la incredulidad de su esposa, José es quien tiene la visión en el horizonte de la danza macabra ya avizorada en los frescos de la iglesia por el caballero.
El director sueco logra retratar con maestría una estética medieval donde el film es reflejo de sí mismo y en el que a través del artista se inicia el camino de la trascendencia. “Al artista lo mueve una fuerza superior contraria a la voluntad de negar la vida”, explica Nietszche. Allí es cuando la obra de arte, la totalidad de la película se transforma, en palabras del filósofo alemán en “el más alto punto de comunicabilidad entre las criaturas”.
MAS QUE NUNCA de Carolina Tisera
-Teatro-

La desilusión de esperar al mismo hombre

Por Nicolás Pose


Imagínense a seis mujeres que no se conocen encerradas en un mismo lugar, y que, además, no pueden salir. Así es como se encuentran las protagonistas de Más que nunca. Si bien la primera reacción es el desconcierto, el pánico, acompañado por los gritos, luego comienzan a conversar y a conocerse. El clima para conocerse es perfecto, hay intimidad, la intimidad que les brinda una espera que no saben cuánto tiempo puede durar. Se descubren, se pelean, se desconciertan, enloquecen, pero finalmente descubren que lo que las une no es sólo la espera por salir de ese lugar, sino que también están esperando a un mismo hombre: Jáuregui. Mientras se conocen van arrastrando durante la obra desde sus miserias personales hasta otro sentimiento que las une: la desilusión. La desilusión de esperar al mismo hombre, la desilusión de desearlo aunque no sepan si ese hombre va a llegar, y la desilusión de sospechar que todos los hombres podrían llegar a engañarlas como Jáuregui. Ese hombre puede representar el desengaño que sufren las mujeres con todos los hombres. La desilusión, el engaño, la representación de todos los hombres puestas en ese hombre que no aparece flota en el ambiente que van creando las protagonistas en sus parlamentos. Ellas, siendo quién son, están unidas por lo mismo, siendo totalmente diferentes. Por eso, las seis protagonistas funcionan como arquetipos de mujer: la mujer loca; la mujer liberada que se enorgullece de acostarse con todos; la “Señora”, un ama de casa que mira a las demás como boluditas porque ella plancha, cocina, lava y está segura que cumple la verdadera función de la mujer dentro de la sociedad; la jovencita, soñadora, que aún confía en los hombres, manteniendo su inocencia a flor de piel, y que durante toda la obra escribe sobre la pared sin tener la necesidad de hablar como las demás; la mujer con la actitud dura y reacia del hombre, con su voz tanguera y su figura guarra; y por último, la chica tierna, inocente. Todas están juntas por la misma desilusión, algunas veces peleando, otras, consolándose; y lo bueno es que el espectador le presta atención a diferentes movimientos dentro del mismo escenario. Ya que, mientras dos hablan, otras están hojeando un libro, y otras en otra cosa. Los personajes se mueven naturalmente, y no hay ninguna que sobresalga sobre las demás. No hay protagonistas, o en todo caso, las protagonistas son las seis.
Entrecruzando el drama con la comedia, la obra es un feliz experimento donde su directora, Carolina Tisera, satura de poesía a la pieza al cruzar en los parlamentos de sus personajes textos de Marossa di Giorgio, Manuel Puig, Adelia Prado, Dorothy Parker, Roberto Arlt, unidos en la trama a través de la escritura de la misma Tisera. El experimento es original, y funciona bien, porque los parlamentos son fluidos y las citas de los textos pasan desapercibidas si uno no las conoce. Todo encaja como un rompecabezas. La obra se nutre de muy buenas actuaciones, destacándose la mujer loca, con una gestualidad a la altura del personaje. Es una obra muy recomendable para aquellos o aquellas que quieran introducirse de una bofetada, sin ningún tipo de histeria, dentro del universo femenino.


Más que nunca sobre textos de Manuel Puig, Marossa di Giorgio, Adelia Prado, Dorothy Parker, Roberto Arlt y Carolina Tisera.
Intérpretes: Lucía Stella, Maribel Outeda, Verónica Seara, Corina Bitshman, Marcela Perez y Malena Guinzburg
Diseño y realización de escenografía: Jorge Costessich
Iluminación y fotografía: Sergio Costessich
Vestuario: Carolina Tissera
Peinados y Maquillaje: Peluquerías Walook
Asistencia de dirección: Sergio Costessich
Dirección coreográfica: Luciana Spadafora
Dirección: Carolina Tisera
En Puerta Roja, Lavalle 3636. Funciones: Viernes 22:30hs.
AQUAMAN de Diego Velázquez
-Teatro-



Aquaman bajo tierra

Por Vivian García Hermosi



'Yo no quería esto. Yo quería un amor esplendido, alguien a quien decir: tanto, siempre, eternamente. Yo no quería este cuerpo extraordinario y sin uso, quería esa fuerza que tenía mi padre cuando cantaba los sábados al mediodía'



Resulta que los superhéroes también son humanos.

Aquaman se nos presenta así: el superhéroe más humano del mundo.

Celoso, nostálgico, desesperado. Sin doble cara, sin novias famosas que se matan tratando de descifrar su secreto, él sólo supo ser Aquaman. Nada más. Este Aquaman es envidioso de las dobles identidades de Clark Kent o Peter Parker.

En esta pieza teatral se descata la utilización de las imágenes. El dialogo con lo audiovisual se mezcla con naturalidad con la rica actuación de Diego Velásquez. Y lo mejor es el pantallazo a un mundo marino onírico a través del corto de animación de Bernardo Greco que se proyecta a la mitad de la obra.

Por momentos da la sensación de que estamos ante la representación de un cantante pop caído. Un espécimen único que ama las cámaras, que sueña con la fama que se escapó. En otros momentos se presenta nada más que como un nene perdido que no puede encontrar el camino de regreso.

Hijo de un marinero que no amaba el mar sino que odiaba a la tierra, solitario, bajo el cuidado con desgano de su ¿amigo?, su ¿secuestrador?, su ¿empleado?, lo encontramos debajo de las luces.

A veces ríe. A veces llora.

¿Qué es Aquaman? ¿ Quién es Aquaman?

¿Estuvo enamorado de la mujer maravilla?

¿Qué sueñan los peces debajo del agua?

¿Qué sueñan si están en la tierra?





Actúan: Diego Velázquez y Pablo Cura


Diseño de vestuario: Guido Lapadula

Coreografía: Diego Rosental y Diego Velázquez

Diseño sonoro, versiones y entrenamiento vocal: Guillermina Etkin

Diseño de iluminación: Matías Sendón.

Escenografía: Diego Velázquez

Edición de video y subtitulado: Laura Palermo

Actuación en video: Moro Anghileri, Pablo Cura y Diego Rosental

Dirección de corto de animación: Bernardo Greco

Ilustrador en animación y gráficas: Hernán Paganini

Asistencia de producción: Mariana Grondona

Fotos: Laura Ortego

Producción: Laura Palermo

Asistencia artística: Pablo Cura y Diego Rosental

Dramaturgia: Diego Velázquez, en base al libro 'La Fuerza' de Hernán La Greca

Dirección actoral: Ciro Zorzoli

Dirección general: Diego Velázquez

www.apartirdeaquaman.blogspot.com

Funciones: miércoles a las 21

TEATRO DEL ABASTO

Humahuaca 3549. Reservas: 4865-0014 Entrada general: $ 20

Prensa: Carolina Alfonso – caroalfonso@gmail.com

Poemas por Natalia Molina
-Literatura-

ojo al piojo

estallan telepods en los lagos de marte
natalias subvirtiéndose
ojo al piojo
estas mujeres chumban
pero no muerden
ladran como perras al sol
y te muestran los dientes
desconfiadas
confían en su instinto
que a veces anda por saturno
cuando ellas pisan tierra
estas teletransportadoras
yerran feo
por ej.
dicen amor
y salta el desamor en la maquinola
tercas
repiten
amor amor amor!
cuando el pronóstico es todo lo contrario
pero no aprenden más
se les salta la cadena
cada 2 metros
e igual siguen
pedaleando hacia la luna
con escalas
obviamente
peleadoras natalias
que se tiran de las mechas
-nooo, vamos para el norte
-nooo, al sur
-y si mejor vamos al oeste?
-a ver chicas, si llegamos a un acuerdo?
-vayan todas a la cucha!
-dejensé de aullar en plenilunio!
-paren ya de escribir boludeces!.



dibujo

en el vidrio
empañado
dibujo
un
corazón
para recordar
cómo
era la forma

desconfío
hasta
de mi índice
mientras
dibujo

el vidrio
refleja
dudas

coloco mi palma
en el costado izquierdo
y observo la imagen
en la ventana
que late


Poemas de próxima aparición en el Número Due! de ESTA NO ES UNA REVISTA LITERARIA

WWW.ESTONOESUNAREVISTALITERARIA.BLOGSPOT.COM
EL JUEGO por Tomás Richards
-Literatura-

Desenvolvió el chocolate y se lo metió entero en la boca. Mientras masticaba la pasta dulce y empalagosa que se iba formando entre sus dientes, hizo una bola con el papel y la dejó caer. Antes de que la bola rebotase contra las baldosas calientes de la vereda, el gordo empezó a correr para alcanzar a los demás. Correr, masticar y respirar a la vez era complicado, pero hizo el esfuerzo y enseguida alcanzó al grupo.
–¡Ah! Ahí estás–, dijo uno de los chicos del grupo, el jefe, mientras él tragaba lo último que le quedaba en la boca de la pasta chocolatosa. –Ya estábamos pensando que te habías cagado otra vez.
Él no dijo nada y siguió caminando junto al grupo, un poco agitado por el pique. Hicieron unas cuantas cuadras y al final llegaron hasta las vías del tren. Hacía mucho calor y ahí, en el terraplén del ferrocarril, sin sombra ni nada que detuviese el azote del sol, se notaba más. Él ya estaba transpirando, pero no era ni por el calor ni por la gordura.
Por ahí el tren pasaba seguido. Y pasaba a toda velocidad. Se ve que pasaba la curva que estaba unas cuadras antes y entonces le pegaba duro y parejo, porque cuando pasaba por ahí, el chillido de las ruedas contra los rieles se sentía de bien lejos; y también se ve que el maquinista se cebaba porque pasaba tocando bocina como loco. Uno casi podía imaginarse la cara del maquinista excitado por la velocidad, con los ojos saltados de las órbitas y la mandíbula desencajada, solamente por el ruido que hacía la locomotora cuando pasaba por ahí. Era una cosa de locos. Incluso uno ya se daba cuenta de qué lado venía el tren porque el ruido venía de diferentes partes. Y cuando se cruzaban dos trenes, que eso casi nunca pasaba pero a veces pasaba, directamente daba miedo. Uno podía estar durmiendo en su casa a seis cuadras, con la puerta del cuarto cerrada y la cabeza tapada con la almohada, que no había forma de no levantarse cagado en las patas y pensando que se acababa el mundo. Así de rápido pasaba el tren.
Y lo que hacían ellos, los chicos, era jugar a pararse en las vías, de frente al tren que venía acelerando y tocando la bocina, y esperar justo hasta el momento antes de que el tren los pasara por encima, momento en el que había que saltar hacia el costado sí o sí porque si no no la contabas. Se paraban de a uno por vez, mientras el resto esperaba ansioso, alentando y dando consejos. El consejo más popular era “no te cagués”, porque siempre había uno que no aguantaba hasta el último momento y se tiraba antes. En verdad, el único que había aguantado hasta el último segundo era el jefe del grupo, y por eso era el jefe. El jefe decía que si te quedabas hasta lo último último, podías verle la cara de desesperación al maquinista y que así todo el juego resultaba más gracioso.
El consejo que seguía en popularidad era “tirate a la derecha”, que era donde estaban todos mirando, porque si te tirabas a la izquierda estaba el otro carril de la vía, y podía suceder que te golpearas feo o peor, que viniese el otro tren y te llevara puesto de adorno. Nadie sabía si era verdad, pero se decía que una vez, hacía mucho, había pasado.
Así que ahí estaban ellos otra vez, en el terraplén, a la hora de la siesta cuando todos los viejos dormían, esperando a que viniese el tren. Y él, el gordo, ya estaba transpirando, pero no por el calor ni por la gordura. Este era el momento del día en que le tocaba sufrir la humillación. Porque el gordo no se animaba a ponerse enfrente del tren. Ya todos lo habían hecho y él era el único que no se animaba. Todos lo jodían para que se subiese a la vía y esperase el tren, pero no podía, le daba miedo, muchísimo miedo. Cuando salía el tema, se quedaba callado, y no contestaba a los demás chicos, que lo invitaban de las maneras más agresivas a dejarse de joder y a no ser puto y pararse de una vez enfrente del tren. Pero no podía, no. Entonces llegaba la reprobación general: el gordo era un puto, más puto que los putos que andan por el centro a la noche y se besan en la boca unos con otros. Y ahora hacía calor y él ya estaba transpirando, pero no por el sol que pegaba sino porque otra vez lo iban a tildar de puto, y por el resto del día o de la semana o de la vida él iba a ser el gordito puto, más puto que esos maricas que decían que andaban por el centro. Y entonces el momento trágico de la verdad llegó: esta vez el jefe le decía que se subiera a las vías rápido, si es que no era un maricón, que ya se oía el tren que llegaba y que no había que perder la oportunidad. Pero el gordito se quedó petrificado, sufriendo el miedo a la muerte y sintiendo ya la deshonra que se venía, y el tren dobló la curva y aceleró y tocó bocina y pasó de largo sin haberse ni siquiera enterado de que al costado había unos chicos diciéndole a un chico gordo que era una nena y un putito porque otra vez se había cagado.
Pero ése día fue demasiado para el gordo. Volvió a su casa humillado, derrotado, mucho más que otras veces. Se sentía poco hombre, nada hombre en realidad, a pesar de que, por su edad, ni él ni los demás chicos, ni siquiera el jefe, hubieran podido jamás ser llamados hombres. Pero eso él no lo entendía y continuó sintiéndose poco hombre. Los mimos de su madre, una mujer que sufría la culpa de tener que trabajar mientras la infancia del hijo se esfumaba para siempre, esta vez no lo consolaron. Más bien lo contrario: aumentaron la sensación de ser un gordito cagón y mimado que ya venía asaltando al pobre gordo desde la tarde. De modo que por la noche, cuando su madre le preguntó qué quería cenar, el gordo le rajó una puteada inexplicable a la mujer y se encerró en su cuarto. No era que la odiase ni mucho menos, pero para hacerse hombre lo primero que tenía que hacer un hombre era lastimar a su madre, y el gordo lo sabía.
Durante las horas que siguieron el gordo se dio ánimos, tumbado en la cama, decidido a enfrentar el tren sí o sí al día siguiente. Luego se quedó dormido.
El sol se alzó y fue otro día. A la hora de la siesta, una vez más, lo chicos se juntaron para ir a jugar a las vías del tren. El gordo llegó puntual. Volvieron a oírse las cargadas del día anterior pero el gordo no respondió. Él sabía que esa vez iba a ser diferente. Llegaron hasta las vías y al rato se oyó el primer tren. El jefe preguntó:
–¿Quién va?
Todos se miraron. Nadie habló. El primer tren siempre era el más temido, el más difícil; después de ése todos se iban soltando y la euforia iba borrando el miedo. El gordo dijo:
–Yo voy.
Los demás lo miraron.
–¡Epa! –, dijo el jefe. –¿Estás seguro? Mirá que…
–Yo voy–, dijo el gordo. Hubo un silencio breve, pero cuando los demás vieron que el gordo empezaba a treparse hasta la vía, enseguida empezaron a gritar ¡A la derecha, ¡tirate a la derecha! y ¡No te cagués!
El gordo llegó hasta la vía y se paró. Los rieles, la tierra, todo temblaba. Allá adelante se oía la bocina endemoniada de la locomotora que corría hacia él. Los gritos de los chicos ya no se oían y tuvo tiempo de pensar, más bien de temer, lo que podía pasar si las piernas no le respondían y se quedaba paralizado. Pero no, eso no iba a pasar. Iba a aguantar hasta el último segundo, como el jefe, y se iba a tirar a la derecha, y se iba a levantar y los iba a mirar a todos a la cara con dignidad, porque esta vez él iba poder llamar putito a otro que no se animara a aguantar hasta lo último como había hecho él. Pensó una vez más: saltar a la derecha. Y la bocina sonó y volvió a sonar y esta vez el sonido se oyó como si saliese de todos los costados del mundo, como si hubiese bocinas en todos los rincones y sonasen todas a la vez y con la máxima potencia posible. El suelo tembló que parecía un terremoto y casi se podía escuchar las tuercas de los rieles aflojándose por la sacudida y las piedritas que cubrían los durmientes saltando por el aire, chocándose entre sí y volviendo a caer lejos, muy lejos; y el tren avanzó y se puso frente a él, haciéndose cada vez más enorme, y volvió a tocar bocina, y la bocina sonó desesperada y como si saliese de los costados de la vía y de atrás de él, del gordo, también, y se puso tan pero tan cerca de él que entendió que el momento de saltar había llegado. Y por supuesto, saltó, todavía sintiendo la bocina que sonaba como dos bocinas, no como una, y miró para el costado para ver cómo los chicos sorprendidos lo recibían al caer. Pero no vio eso, sino que vio como el grupo de chicos se alejaba de él sin moverse, y unos agitaban los brazos y otros se tapaban la cara y otros, más lerdos para reaccionar, todavía le gritaban que saltase a la derecha; y entonces se dio cuenta de que había saltado para la izquierda y de que la bocina del tren que sonaba como dos bocinas eran en verdad dos bocinas y pensó en la madre culposa todavía triste por el maltrato de él la noche anterior y enseguida sintió una masa de hierro pesada, de toneladas y toneladas, que se le pegaba a la espalda y lo empujaba para adelante justo cuando el otro tren se interponía entre su vista y los chicos de abajo.
ALBINA de Mónica Salerno
-Teatro-





¿Ser albina trae suerte?

Por: Ileana Kleinman



Lucía y Albina son hermanas. Lucía es la mayor. La que se encarga de las cosas de la casa. La que cuida de su hermana. Y de su papá. Lucía y Albina viven en una casa en algún lugar alejado de la Capital Federal y aman profundamente a los animales, en especial a su perro, Galoti, a pesar de que, con sus travesuras, les trae problemas con el propietario de la casa en que viven, Capalvo.
Lucía y Albina están solas. Y enfrentan sus problemas como pueden.
Albina debe quedarse siempre en casa encerrada por mandato paterno, porque su nombre describe su condición. Albina no es como Lucía y necesita de la protección del adentro. En todo momento. Los días pasan. La deuda con Capalvo se acumula. El padre participa de los problemas de la familia cada vez menos.
Lucía se da claramente cuenta de que la situación es muy mala. Albina no. Albina sigue adentro, en la casa, jugando con el perro, jugando con todos los animales que tiene a su alcance. Albina se mantiene afuera de los inconvenientes que sí o sí tienen que sortear.
Y su hermana mayor, entonces, llora. Porque es evidente para ella que las cosas no van a mejorar de ningún modo. Galoti sigue destruyendo la propiedad de Capalvo. Y todo el peso de la deuda cae sobre ella. El padre, demasiado enfermo, en la cama, todo el tiempo; la hermana, aunque crecida, no puede salir de la casa, no puede valerse por si misma, no puede sino pedir deseos, a la virgen María, a unas velas encendidas. Albina no puede generar más aporte a la familia que el que constituye ella misma. Y su condición. Albina es albina y esta característica, en ese pueblo alejado de la Capital Federal, genera interés.
Entretanto, las hermanas que nos presenta un texto original y muy bien escrito, sueñan. Con un viaje, con un futuro alejado. Y nosotros, que las miramos, les creemos y hasta deseamos, con ellas, que aquello que sueñan pueda llegar a concretarse, que sea posible, para Lucía y Albina un lugar diferente a esa casa llena de pérdida, abandonada, en un pueblito alejado de la Capital Federal.


Ficha técnica

Actúan:
Luciana Mastromauro (Albina)
Tatiana Sandoval (Lucía)
Dramaturgia y dirección: Mónica Salerno

Asistente de dirección: Leyla Antezana
Asistencia y entrenamiento actoral: Jorge Román
Diseño escenográfico: Federico Barreiro
Realización: Francisco Paciullo
Diseño de luces: Fabricio Ballarati
Diseño gráfico e ilustraciones: Marina Muñoz
Realización de vestuario: Leyla Antezana y Mimí Saavedra
Realización de conejo: Carolina Ruy
Pelucas: Roberto Mohr
Maquillaje: Lorena Salerno
Meritorio en maquillaje: Fernanda Lagomarsino
Asistencia en escena: Harian Piccinni y Federico Rofman
Arte: Alex Maingard y Cedric Ortoli
Sonido: Mariana Delgado y Mercedes Rondina

Prensa: Caro Alfonso – http://ar.mc521.mail.yahoo.com/mc/compose?to=caroalfonso@gmail.com – 4802-4607 – 155-662-6006

Funciones: jueves: 21 hs.

TEATRO DEL PUEBLO
Av. Roque Sáenz Peña 943. Reservas: 4326-3606 / 4394-2639
Entradas: $ 25 y $ 15.

EL HOMBRE QUE SALIA DEL PIANO de Gerardo Baamonde con Katja Alemann Dir: Sergio D´Angelo
-Teatro-







Por: Jimena Repetto






Tesa (Katja Alemann) es una mujer que baila como los colibríes en el aire. Mueve sus manos, se para en un pie y se deja llevar vestida de rosa por la música que sale de un piano. Leonardo (Carlos Lipsic) , el pianista, posee una enfermedad extraña que lo amenaza, como la música al silencio. Entre ambos pareciera haber una proximidad y un abismo, ante la conjunción de la música se interpone una distancia irremediable. Él toca para ella, la mujer de su vida. Pero ella, a su vez, pareciera bailar sola, suspendida, alejada.

Pero algo más inquietante todavía sucede cuando del piano sale un hombrecito (Gerardo Baamonde), simpático y de flores en el ojal. Tesa lo ve, lo escucha, baila con él. Leonardo lo ignora. Inquieta ver la cabecita del intruso asomándose del piano que suena. Desesperan las crisis con las que Leonardo enfrenta su enfermedad. Y Tesa baila, se arregla el peinado, se prueba zapatos de taco y un vestido violeta.

En la puesta se privilegia el movimiento con el que los actores acompañan sus sentires. Se siente la tensión con la que la enfermedad y el amor se exponen entre los pasajes a la ficción.

Del piano no sólo sale la música, sino aquél a quien Tesa abraza. Y, en eso, la danza y el amor se encuentran y algo de los personajes tiembla, porque ¿qué es el amor si no un abrazo entre dos?





Tesa -Katja Alemann

Leonardo - Carlos Lipsic

El Hombrecito - Gerardo Baamonde

Escenografía: Julieta AscarVestuario: Osvaldo Pettinari

Iluminación: Sergio D'Angelo

Música Original: "Romántico" (variaciones) de Juan del Barrio

"Conversaciones Conmigo Misma" de Katja Alemann

Producción Ejecutiva: Rosalía Celentano


Dirección: Sergio D’Angelo


Realización de Vestuario: Lidia Benitez

Diseño de Piano: Carlos Lipsic

Realización de Piano: Mader Home

Difusión: Duche & Zárate


El FRUTO de Patricia Suárez. Dir: Corina Fiorillo





Por: Jimena Repetto


Entre lo dicho y lo callado, entre el deseo y la prohibición, en ese espacio que
resiste se construye El fruto. El texto de Patricia Suárez, con la dirección de Corina Fiorillo, nos insta a reflexionar desde el hoy sobre un pasado ni tan lejano ni tan ajeno. Allí, en los años cuarenta, cuatro mujeres en el interior de una casa de pueblo develan sus secretos y sus miedos. Afuera están “los hombres”, adentro, el reflejo y la fantasmagoría que cada una de ellas construye según los propios sentimientos, experiencias y enseñanzas del buen ser una señorita o una dama.
Petrona (Rabel Albéniz) tiene una hija, Rita (María Forni). El conflicto se desata cuando Bertina (Eugenia Lemos), una clásica coqueta de milonga, le pide a Rita que intervenga ante su madre para que la ayude para hacerse un aborto. A su vez, Felisa (Stella Brandolín), tía de Rita y hermana de Petrona, se presenta con toda la soltura de una mujer que se cree de mundo en un pueblo pequeño.
La puesta es sencilla. Sin embargo, en cada prenda y objeto de los que se disponen en escena -desde los manteles hasta el bordado, pasando por las latas de botones, la panera repleta, los zapatos arañados por el uso- se condensa un viaje hacia ese tiempo de abuelas y canesú en el que autora y directora se inspiraron.
No es menor el hecho de que la obra esté dedicada a las abuelas, tal vez en cierta forma a todas ellas, de quienes no sólo se recupera el nombre, sino también el apellido y los sueños, las voces y los pasos que se resisten al arrastre de la marea del tiempo. Escuchar en presente un recuerdo, el de aquéllas en aquellos años, es un desafío que se disfruta y hace pensar.

Con:Raquel Albeniz, Stella Brandolín,María Forni y Eugenia Lemos.

Asistencia de dirección: Daniela Martinez.

Escenografía y vestuario: Solange Krasinsky

Diseño iluminación: Edgardo Dibs.

Dirección: Corina Fiorillo


Prensa: Caro Alfonso

http://elfruto.blogspot.com/


Pablo Queralt
-Literatura-

Dos nuevos libros de Pablo Queralt
PUEBLO DE AGUA Ed Alcion
"reconstruyo los fragmentos del agua que queda
en los rincones del pueblo
como un canal que conduce el sentido"
"música de los colores hasta que el sol ponga el final
¿soy sol? ¿soy luna? soy feliz con este disfraz
de las palabras"
"y el tren¿adonde iba? por las cumbres como
un fantasma
de nombres que no recuerdo ¿entoncés que polvillo
guarda el corazón?"
se pueden conseguir en:libreria nortelibreria crack- palermo viejolibreria antigonalibreria guadalquivirlibrería de la manchaboutique del libro- martinez- san isidrolibrería gualeguaylibrería paradigma- belgranola interrnacional palermo viejoespacio prometeo- las cañitas

TEATRO PARA PAJAROS de Daniel Veronese
-Teatro-





Una guía al mundo teatral
Por: Vivian García Hermosi


Una compañía de actores. Un manager. Sus historias de amor inconclusas o ficticias. Una pareja que huye a Brasil para probar suerte. Una actriz que tiene una revelación en medio de la selva misionera. Los lugares paradisíacos de las guías turísticas están expuestos a través de las expectativas que hay en la mirada de los protagonistas.
¿No viajamos para tener grandes revelaciones? ¿Para cambiar nuestras vidas y conocer nueva gente? ¿Para concretar los proyectos? ¿Cumplir los sueños que pensamos más inalcanzables?¿No viajamos para enamorarnos o para olvidar? Ir al teatro también es viajar.
Teatro para pájaros es una guía. Es guía críptica. Tiene en claro que está escrita para gente de teatro, gente que mira teatro, gente que escribe teatro y gente que fantasea con el teatro.
Cuatro actores están reunidos en un departamento de Brasil. Reciben la visita de un manager amigo y su mujer, una actriz sin talento. Allí se mostrará el pequeño mundo del teatro tras bambalinas, sus puestas en escenas, sus cambios de máscaras, sus pequeños grandes egos, sus comentarios lapidarios o condescendientes. ¿Y todo para qué? Una y otra vez surge la pregunta. ¿Acaso hay algo más que el ruido insoportable de la voz de la actriz que cree que se volvió escritora cuando se perdió en la selva misionera pero que en realidad es sólo una lamebotas profesional? ¿Y qué pasa con el amor? ¿Y qué pasa con el arte? Todo el tiempo está en el aire esta pregunta subyacente como si fuera un pájaro perdido. ¿Acaso todo se reduce a los sueños de fama, la ambición de dinero y de protagonismo?
Los cinco minutos finales son sublimes. Es la revelación. Cuando finalmente debajo del ruido se escucha la voz. Los personajes principales se corren a un lado, dejan lugar a los personajes secundarios que hasta el final pasan inadvertidos. Y ellos, ahí, así nomás, despliegan el encanto de la desnudez, de la fragilidad de la belleza. Y entonces te encontrás con lo que siempre estuvo oculto pero a la vista: la verdadera historia de amor… con el teatro.



Autoría y Dirección: Daniel Veronese Intérpretes: Marina Bellati, Lautaro Delgado, Malena Figo, Diego Gentile, Laura López Moyano, Leonardo Saggese Iluminación: Gonzalo Córdova Diseño de escenografía: Daniel Veronese Asistencia de dirección: Tatiana Sandoval Prensa: Carolina Alfonso.

DESTINO DE DOS O TRES de Rafael Spregelburd. Dir: Marcelo Velazquez
-Teatro-

El caos de la espera

Por Nicolás Pose

Sobre un escenario despojado aparecen tan sólo un banco y un farol típicos de estación ferroviaria. Al fondo, una escalera, desde donde de a poco comienzan a bajar lentamente dos personas: son los protagonistas de la obra. A partir de ese encuentro en la estación, él y ella se conocen y comienzan a dialogar gracias a la oportunidad que les brinda la espera del próximo tren. Ellos discuten quién ha bajado a quién del tren y no consiguen ponerse de acuerdo. Y si se conocen por sus respectivos números de documentos, y no por su nombre, esto ya marca desde un principio la frivolidad y la superficialidad que existe en las relaciones de hoy en día. Él es un programador de software donde bajo sus parlamentos se cuela la frialdad numérica de su discurso y su marcado racionalismo. Ella es una viajante de tren, lo que su madre soñaba con que fuera en el futuro. Entonces, desde el banco de la estación comienzan a tratar de relacionarse, y allí aparecen los miedos, las inseguridades, la presión de los mandatos sociales y familiares, y sobre todo, el destino. Un destino que parece ser lo más importante, un destino que tratan de hacerlo común con la llegada del amor como la única posibilidad de amenizar la espera, y al mismo tiempo, como la única puerta para darle un poco de sentido a sus vidas carentes de sentido. Porque en la obra se juega el destino de esa relación, de esa torpe seducción que él intenta con ella, de la desilusión que ella tiene por no haber encontrado nunca a un príncipe con manos grandes, y ojos fuertes de equino. Y cuando finalmente llega el beso tan esperado por él, aparece un relincho, la voz de animal que le da otro cariz a él destruyendo su marcado racionalismo. Todo sucede en la estación Ciudadela, una estación cualquiera, porque podría ser en otra estación, lo importante es que sea en un espacio preparado para la espera, un espacio para bajarse de ese vaivén alocado que es la vida para pensarnos un poco a nosotros mismos. Eso es lo que viven los dos personajes de la obra de Spregelburd, dándose cuenta que el sentido de la vida se cifra, a veces, más en el caos, que en la búsqueda de lo que nuestros mandatos sociales y familiares nos imponen. Por eso, en la obra se menciona que no importa conocer si algo empieza o termina, sino lo que se vive, lo que está sucediendo. Finalmente, el espectador se sorprende cuando aparece El Dueño, el tercer personaje en cuestión. Un personaje que mantiene una mímica al estilo presentador de lotería, pero que al mismo tiempo les hace a los personajes preguntas sobre su relación. Es el dueño de sus destinos, el que elige a quiénes serán los próximos en bajarse en esa estación de tren para conocerse. Sobre el final de la obra, pareciera que la pareja dialogase con el hacedor de su destino, que puede ser también el dueño del shopping center donde han visto una película de “bichos que comen bichos y que vomitan más bichos”. El dueño emite una pregunta y se congela, y así todo el tiempo, mientras la pareja piensa qué contestarle. Y así, contra toda la lógica, los personajes escapan a las directivas del dueño, un posible eslabón en la cadena para mantener al mundo tan ordenado como siempre, dentro de lo previsible, por eso, no es casual que sea el dueño de ese pequeño micro universo que es el shopping center. Por eso, los personajes, aprendiendo a vivir dentro del caos de la espera y de lo que significa revelarse ante el otro, se cuentan sus miedos, sus historias familiares, sus sueños, se enamoran, y finalmente, al romper con la rutina, se escapan del dueño en la balsa de las aguas del amor, instalando un caos saludable y eficaz para eludir esa lógica comercial que el mundo le quiere imponer a nuestra vida en todo momento.
Aunque anterior en cuanto a su composición, esta obra Destino de dos cosas o de tres sube a escena bajo la tutela de Marcelo Velásquez, y con muy buenas actuaciones. A pesar de que la obra dure sólo 50 minutos, posee una fuerza expresiva que se muestra desde el primer momento. No es necesaria una mayor duración para una obra donde el despojamiento de la escenografía hace que los parlamentos y las actuaciones sean lo principal del escenario. Con un lenguaje en ciertos momentos procaz y soez, los parlamentos de los protagonistas nunca rozan la artificialidad, aunque sí en los momentos que la poesía lo requiere. Es una obra muy recomendable, y que difícilmente el espectador se arrepienta luego de haberla visto.



Dirigida por Marcelo Velázquez
Funciones: Viernes 21.30
DelBorde Espacio Teatral: Chile 630 – San Telmo-
Reservas: 4300-6201
Entrada general: $25 Dto. Estudiantes, jubilados y docentes $18

Elenco: Mariano Karamanian, Yazmín Schmidt y Alejandro Rozenholc
www.destinode2cosasode3.blogspot.com
ME QUEDO CONTIGO de Carla Vidal y Maru Sussini Dir:Luz Lassizuk














Por: Jimena Repetto


Hay un sillón y un teléfono blanco. Dos mujeres, vestidas de negro y con zapatos rojos, de taco, se miran. Amanda (Maru Sussini ) y Gloria (Carla Vidal ) se conocen y mucho. Comparten sus tragedias, sus incomprensibles tragedias cotidianas. Pero ellas se comprenden. Esperar un llamado, la mirada de un extraño, una receta mal prescripta, pueden desencadenar en estos personajes un drama que les tensa el cuerpo y expande las voces. En este sentido, se destaca la dirección de Luz Lassizuk al lograr una coreografía perfecta de los cuerpos junto a un decir rítmico y efervescente.
Pero, más allá de la crisis del hecho, en la conversación cada detalle da pie a especulaciones magnánimas en las cuales se juega el amor y el desamor, la vida y la muerte. Mientras percibimos mediante las palabras que nada tan terrible ha pasado, nos reímos de que Amanda y Gloria puedan reaccionar de una manera tan trágica. Y si la risa ocurre es porque, a la vez, es tan común y cotidiano hacerse problema por nada, o, como dice el refrán, hundirse en un vaso de agua.
Hay algo sincero y a la vez revelador en la escena: la crisis por el desamor, tan cara al melodrama, en su desborde nos inunda a todos por igual, porque ¿quién no se ha sentido alguna vez angustiado por la espera o la indiferencia del ser amado?
Nunca es gracioso el desamor para quien padece soledades. Aunque sí para el espectador quien ve en estas mujeres el reflejo tragicómico de los propios padecimientos.
En la puesta de Me quedo contigo, hay una combinación certera de tres colores que resumen la obra. El blanco de la escenografía minimalista, deja que el teléfono, del mismo tono, nos remita directamente a los clásicos melodramas cinematográficos. Sobre este fondo, se destaca el negro de los vestidos, que contrasta con el rojo de los labios y los zapatos. Es que tal vez, en la conversación, los personajes hagan un duelo por el amor que se va, o se dilata. Y, a la vez, todavía estén dispuestas, con las boquitas pintadas, a seducir, o ser seducidas, por un próximo amor.



ME QUEDO CONTIGO
de Carla Vidal y Maru Sussini

Dos mujeres que están solas y no lo saben. O no quieren saberlo.

Actúan: Carla Vidal (Gloria), Maru Sussini (Amanda)
Idea y dramaturgia: Carla Vidal y Maru Sussini
Asistencia de dirección: Priscila Zelasco
Puesta en escena: Carla Vidal y Maru Sussini
Dirección: Luz Lassizuk
Diseño de escenografía: Mariela Hofman
Vestuario: Carla Vidal y Maru Sussini
Diseño de luces: Fernanda Balcells
Edición de sonido: Nacho Valdés
Maquillaje y Peinado: Lorena Urcelay
Fotografía: Victoria Polakovic
Diseño gráfico: Ezequiel Black
Blog: http://mequedocontigoteatro.blogspot.com/

Contacto: mequedo.contigo@yahoo.com.ar

Prensa: Carolina Alfonso - caroalfonso@gmail.com
4802-4607 / 155-662-6006


Domingos 20 hs.

EL CAMARÍN DE LAS MUSAS

Mario Bravo 960 Bs As
Reservas: 4862-0655
Entradas: $20. Est y Jub $15.
LA NOCHE CANTA SUS CANCIONES de Jon Fosse Dir: Daniel Veronese
-Teatro-








Por: Jimena Repetto


El espectador entra como un fantasma a la sala de una casa. Desde el minuto cero, hay un actor en el piso y cada tanto cambia su posición. Pequeña paradoja: el actor, suponemos, posee la capacidad mediúmnica de ver al espectador en la butaca, mientras que el personaje lo ignora. En La noche canta sus canciones, el espectador hace su aparición como un voyeur que rodea la escena por los cuatro costados. Y en su invisibilidad se hace presente en el quiebre de una patreja.
Ella (Eugenia Guerty) está cansada de convivir con un novio escritor (Pablo Messiez) que no la hace feliz, pero de quien a la vez no puede separarse, y juntos tienen un bebé recién nacido. Los padres de él van a venir de visita y ella se siente perturbada. Y no es para menos cuando se da cuenta de que su estar en ese ambiente, que le resulta tan propio y a la vez tan opresivo, depende de su propia decisión.
Mientras la historia transcurre, los sonidos que los actores escuchan, para los espectadores son inaudibles. La capacidad de hacer que nos sobresalte un sonido mudo que sabemos el llanto de un bebé, un timbre, o una verdadera tragedia, se logra gracias a la destreza de los actores y el despliegue en la dirección.
Quien sea un voyeur privilegiado de esta obra transita desde la risa a la compasión, desde la bronca hasta la desesperación o la tristeza. Y todas estas etapas, tal vez, no sean otras que las del fin del amor.



la noche
canta sus canciones
de Jon Fosse
Dirección: Daniel Veronese

La joven: Eugenia Guerty
El joven: Pablo Messiez
Baste: Diego Gentile
El padre: Luis Gasloli
La madre: Elvira Onetto

Funciones: viernes y sábados a las 23 hs.
Fuga Cabrera
Cabrera 4871, timbre c. 4833-2043.
Duración: 55 minutos.
Entradas: $ 30.
Reservas e informes: fugacabrera@gmail.com
Primera lectura de poesía en El Espacio Cultural Nuestros Hijos (ECuNHi), de las Madres de Plaza de Mayo
SÁBADO 11 DE OCTUBRE, 19 hs.





Pedro Ferdkin

Alfredo Jaramillo

Julieta Lerman

Sol Prieto

Jimena Repetto









¡Los esperamos!



El Espacio Cultural Nuestros Hijos (ECuNHi), de las Madres de Plaza de Mayo, funciona en el edificio que fuera del Liceo Naval, dentro del predio de la ex ESMA. La dirección es Avenida del Libertador 8465 (1429), Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina.

Cómo llegar:

Colectivos

por General Paz: 117 y 28

por Avda. del Libertador: 15, 29, 130

Trenes

Ferrocarril General Mitre (ramal Tigre): Estación Rivadavia
LA NONA de Roberto Cossa Dir: Jorge Graciosi.
-Teatro-




Por: Ileana Kleinman


La escenografía nos lo indica desde un principio, se trata de una casa modesta. En esa casa vive una familia grande, italiana, como las de antes.

Y en esa familia, los roles están bien divididos:

Carmelo, el trabajador que provee.

María, el ama de casa abnegada.

Chicho, el hermano vividor.

Anyula, la tía solterona.

Martita, la ¨nena,¨ la ¨nena¨

Y, claro, la infaltable, la nona. Personaje casi indescriptible. Exagerado. Inmanejable. Indescifrable.

En la primera parte de la obra, esta familia pasa por aprietos económicos, Carmelo es el único que mantiene la casa, el único que aporta dinero para satisfacer las necesidades de todos. Y con una abuela insaciable, las cosas se van poniendo cada vez más difíciles. Sin embargo, durante toda esta primera etapa, los hechos muestran en su desarrollo su costado mas entretenido, más gracioso, y nosotros, como espectadores reímos, reímos una y otra vez frente a las escenas costumbristas mostradas, llevadas adelante con actuaciones convincentes, que nos entretienen con los gestos apropiados a las escenas y con el empleo de ese lenguaje quizás familar que mezcla el español con el italiano.

Ya en la segunda parte, el clima cambia completamente. Las demandas de la nona son cada vez mayores, los tiempos se vuelven aún más difíciles, la pobreza acecha.

Empieza el drama de la familia. Los roles ya no están tan diferenciados, cada miembro pasa a colaborar desde su lugar para generar recursos. Todos tienen que aportar para no derrumbarse junto con la casa. Todos lo intentan. Todos proveen a su manera.

Los espectadores ya no percibimos lo que está enfrente de nosotros de la misma manera. Ahora, sufrimos. Porque los mismos actores que nos hicieron reír momentos antes ahora nos muestran un costado profundamente conflictivo de la obra y de las relaciones que se dan en esta familia. Ahora las cosas han cambiado, la pobreza ya no acecha, la pobreza ya llegó. Y piensa quedarse. Para arrasar con todo. Paredes, mubles, puertas, personas, desaparecen de la escena. Solo queda en la oscuridad y en la soledad ese personaje indescriptible, inmanejable, prácticamente incomprensible., que se mantiene en pie aún cuando todo a su alrededor cayó.

La obra, entonces, conjuga de forma eficaz estos dos momentos tan diferenciados y casi opuestos, pasando de forma natural de un estado al otro, sin mayores sobresaltos.





La nona



FICHA TÉCNICA:

Por orden de aparición:

María……………………………. Verónica Cosse.

Anyula.………………………….. Elena Petraglia.

Chicho…………………..…….… Gabriel Fernández.

La Nona.…………………………. Patricia Durán.

Marta……………………………. Virginia Garófalo.

Carmelo…………………………. Jorge Lozada.

Francisco....………………..……. Carlos Lanari.



Escenografía……………………. Pablo Graziano.

Vestuario………………………... Ana Sellán.

Banda Sonora…………………… Malena Graciosi.

Diseño de Luces………………… Lautaro.

Prensa….…………………..……. Duche-Zarate.



Asistente de Dirección……....… Alicia Crosa.

Dirección………………………... Jorge Graciosi.



Estreno: Viernes 26 de septiembre – 20.30hs

Funciones en octubre: Jueves y viernes a las 20:30 (Viernes 24 no hay función)

PLATEA $ 20 Estudiantes y Jubilados $ 15

PULMAN $ 15 Estudiantes y Jubilados $ 10
POR SU PUESTO





Por Su Puesto
De Marta Paccamici, Roman Podolsky


Por: Jimena Repetto



Hay monólogos que se construyen desde el mero regodeo retórico y otros que se hacen carne en un personaje. En Por su puesto de Marta Paccamici y Román Podolsky, no hay dudas de que Moni (Marta Paccamici) es quien habla y no sólo por sus palabras. En cada gesto, en cada movimiento, esta vendedora de panchos es quien es y dice, incluso, cuando calla. Y si Moni nos llama tanto la atención, más allá de la construcción grotesca de la que se nos presenta, es porque en su singularidad es tierna, bruta e incisiva y hasta patéticamente seductora.
Pero vayamos a los hechos. En un parque, un día cualquiera, Moni espera a sus amigas y nos va contando su proyecto cultural. Nos hace saber que está enamorada de un tal “Lobo”, a quien conoce hace años. Si bien por un lado le resulta aborrecible su afán de poder, por otra parte, ella también, desea conquistarlo. Y Moni, es, por sobre todo una luchadora. Su mayor deseo es tener un centro cultural, bien a su estilo y donde se enseñe el hacer por sobre el decir, donde se pueda generar un proyecto para cambiar la sociedad. Entender a Moni y sus metas es adentrarse en una esperanza, la de que cada sobreviviente a las crisis -y la guerra, según se presenta en la obra- pueda pensar la posibilidad de construir hacia delante. Y esto para Moni no son meras palabras, sino una forma de entender el mundo.








Ficha técnico artística

Autoría: Marta Paccamici, Roman Podolsky
Actuan: Marta Paccamici
Diseño de vestuario: Alejandra Polito
Diseño de escenografía: Alejandra Polito
Diseño de luces: Eli Sirlin
Diseño sonoro: Bruno Gallo
Realización escenográfica: Alberto Delponti, Alejandra Polito
Fotografía: Juana Ghersa
Diseño gráfico: Mauro Oliver
Asistencia de dirección: Jazmín Llovet
Prensa: Walter Duche, Alejandro Zárate
Producción ejecutiva: Juan Borraspardo
Dirección: Roman Podolsky


EL PORTON DE SANCHEZ
Sánchez de Bustamante 1034 (mapa)
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Teléfonos: 4863-2848
Entrada: $ 20,00 - Sábado - 21:00 hs