martes 7 de julio de 2009

Un trágico pesar suyo y Pedido de mano, de Gabriel Molinelli.

Bésense y váyanse al diablo.

P
or Perez Artaso Ariana.


Un trágico pesar suyo” y “Pedido de mano”. Las dos historias están buenas. Las dos historias son de Chejov y las escribió allá por el siglo XIX; otra época, otro continente, otro mundo. Y el cambio abrupto de tiempo y espacio choca en el Teatro Korinthio cuando estas dos obras se despliegan bajo la dirección de Gabriel Molinelli.

No hay telón. Eso siempre es atractivo. En el escenario se sienta el público. Eso siempre es amigable y resulta curioso por más que sea recurrente. El espacio es chico y las luces no se apagan. Las historias se dan frente a nosotros sin esos muros erigidos por las convenciones protocolares, pero con el golpe frío de situaciones que nos dejan afuera y la infranqueable barrera de algo que nos suena lejano y ajeno.

Como si fueran sketchs, las dos historias dan gracia, pero pronto entendemos que debajo del disfraz de lo cómico se esconden grandes dramas: dentro de “Un trágico pesar suyo” vive un hombre despreciable que de todo se queja y que, sin embargo, a todo dice que sí. Odioso, abusado, acabado. Destacable la humedad del personaje. La interpretación es contundente: contemplamos a un verdadero infeliz que se derrite.

En “Pedido de mano” la cosa se pone peor. El matrimonio se nos plantea como un irremediable antídoto ante el miedo a quedarse solo –viejo y solo-, dentro del cual ya no hay lugar para la sensualidad ni para el amor, pero sí para las peleas sin sentido, gritos insufribles, algún fraudulento ataque al corazón y un interminable pataleo de novia caprichosa tirada en el piso, de esos que dan ganas de intervenir y susurrar: ya estuvo bueno, arriba, shh ¡Y nos volvemos público activo! Eso, si nos animáramos a salvar a la pobre despatarrada, pero la vergüenza a veces nos vuelve poco misericordiosos.

“Bésense y váyanse al diablo” bendice el padre de la fastidiosa y aturdidora novia. Y, acatando la orden, por fin se besan. Ojalá que sean felices, pero es poco probable.

Dónde: Teatro Corintio. Junín 380. Cuándo: Sábados 23 hs. Cuánto: 25$.

Ficha Técnica

Escritas por: Antón Chejov. Actúan: Un trágico pesar suyo: Pablo Silveira y Leonardo Valsecchi. Pedido de mano: Marcelo Mastrogiovanni, Patricia Lapadula y Pablo Bellusci. Puesta en escena, dirección general e Iluminación: Gabriel Molinelli. Asistentes de dirección: Patricia Lapadula e Isabel Vela. Vestuario y escenogracfía: Miguel Nigro. Realización de vestuario: Shirley Bentacur.

lunes 6 de julio de 2009

MENTIME QUE ME GUSTA (CONVOCATORIA DE CUENTO/CRÓNICA/POESÍA)

EL EQUIPO DE REDACCIÓN DE REVISTA SIAMESA ABRE SU PRIMERA CONVOCATORIA DE CRÓNICA, POESÍA Y CUENTO BREVE.

LA TEMÁTICA DEL MES DE JULIO ES "MENTIME QUE ME GUSTA"

LA EXTENSIÓN SUGERIDA ES DE UN MÁXIMO DE 4000 CARACTERES PARA CUENTO Y CRÓNICA
Y DE 40 VERSOS PARA POESÍA.

LOS TEXTOS SELECCIONADOS SERÁN PUBLICADOS EN LA PÁGINA DE LA REVISTA LOS VIERNES DE JULIO.

LOS MATERIALES DEBEN SER ENVIADOS A EQUIPOSIAMESA@GMAIL.COM


SEAN BIENVENIDOS A PARTICIPAR!




Guillermo Galli

Yo maté al ratón Pérez


¿Dónde estás ratón Pérez que no te puedo encontrar?, se titulaba mi primer cuento. Yo estaba intrigado porque mis amiguitos perdían dientes y recibían dinero a cambio, pero por mi casa el ratón Pérez no pasaba. Le mostré el cuento a mi madre y me dijo que el título era excesivo, que si yo preguntaba ¿dónde estás ratón Pérez? era desde ya porque no lo podía encontrar, por lo tanto decir que no te puedo encontrar estaba de más. Y también me dijo que el Ratón Pérez no existe. Así aprendí que si mis amigos recibían dinero por cada diente perdido era porque sus padres ganaban más que mi mamá, lo que les daba el lujo de inventarles a sus hijos un mundo de fantasía.
Una noche, antes de ir a dormir, se me cayó un diente. Lo puse bajo la almohada porque me daba fiaca levantarme para ir a tirarlo al tacho de basura. Me dormí. A eso de las doce sentí ruidos bajo de la cama. Me agaché para ver: ahí estaba el famoso ratón con una bolsita cargada de dientes y otra repleta de monedas. Me miró con una mezcla de travesura y tristeza. Lo pensé, o no, no sé, pero luego no me arrepentí. Me bajé de la cama, perseguí al roedor por todo el cuarto hasta que finalmente logré acorralarlo y lo aplasté con el manual de segundo grado. Tomé las dos bolsitas, tiré el ratón y los dientes al tacho de basura y puse las monedas bajo la almohada de mi madre.
Ahora el ratón Pérez no existe de verdad. Yo busco y no me canso de buscar su guarida secreta, seguramente repleta de dientes, pero también de muchas monedas que nos ayudarían a tener un mejor pasar y a comenzar a creer en un mundo de fantasía.



sábado 4 de julio de 2009

¿PUEDE MORIR EL ARTE?

Por: Clarisa Anabel Pozzi

Hegel hablaba de “la muerte del arte”: “considerado en su destinación suprema, el arte es y sigue siendo para nosotros, en todos estos respectos, algo del pasado”. Algunos la tomaron como bandera del fin definitivo del arte; otros, menos apocalípticos, vieron en ella una premonición de los profundos cambios que transformaron el arte del siglo XX.
Hegel encuentra un arte subjetivista alejado de lo divino, donde el hombre es ahora el centro de su propio universo; la idea de dejar a Dios de lado no es del todo tranquilizadora para el filósofo, distinta va a ser la posición que adopte Nietzsche al asumir la “muerte de Dios” con extrema satisfacción.
“El carácter de pasado del arte – explica Elena Oliveras – no supone, según Hegel, ningún fin histórico del arte. Por el contrario, se ha operado en él una franca liberación, en el sentido más amplio en que pudo alguna vez ser imaginada, aún viviendo su propio muerte (como ‘pasado del arte’), el arte continúa vivo”.
Este redescubrimiento del arte en el que el artista es dueño y señor de su obra implica un vuelco de ciento ochenta grados en la concepción estética; las temáticas también varían, el hombre se convierte en protagonista de su propia historia.
Nietzsche, en la vereda opuesta, encontrará en el arte el sentido mismo de la existencia, “aquello por lo que la vida merece ser vivida”, explica Oliveras, un vitalismo que coloca al artista en lo más alto.
“El artista, al revés que el filósofo, el sabio o el ´’hombre teórico’, es por definición aquel que plantea valores sin discutirlos, que nos abre ‘perspectivas de vida, que inventa mundos nuevos sin necesidad de demostrar la legitimidad de lo que se propone, al igual que el aristócrata, el genio manda sin argumentar contra nadie ni contra nada”, define el filósofo Luc Ferry.
El tema de la existencia o no del arte, de la obra de arte, recrudece ya en el siglo XX con la Escuela de Frankfurt, “¿es posible escribir poemas después de Auschwitz?, se pregunta Adorno, “su pesimismo – expone Oliveras – responde a varios motivos, entre los que se cuenta, sumado al tema del holocausto, su decepción ante manifestaciones del arte que, como el dadaísmo y el surrealismo, no cumplieron con las expectativas de oposición al sistema sino que, por el contrario, resultaron incorporados en él”.
Adorno teme que la obra de arte se transforme en un bien de consumo, que pierda su libertad, quiere devolverle al arte su derecho a la existencia, su autonomía, no quiere que el arte se convierta en industria.
“La utopía del arte se alimenta de la indigencia y del sufrimiento humano, siendo Auschwitz su máxima expresión. Es allí donde se produce la catástrofe que obliga al pensamiento a replantearse su propia condición de tal, a cuestionar definitivamente la marcha de la historia en la que se abrió un abismo tan profundo de dolor. El arte, si por algo se mantiene vivo, es justamente por su fuerza de resistencia, por ser ‘promesa de felicidad, pero promesa quebrada”, culmina el pensador alemán.
El sentido del arte fue cuestionado a lo largo de las décadas, desde filosofías que lo endiosaban hasta aquellas que negaban toda posibilidad de continuar, ya sea porque se encontraban en períodos de decadencia o porque determinados hechos sociales, inundados de extremo dolor, imposibilitaban la permanencia de aquello que trabaja con lo sensible, con el sentimiento. Pero el arte se sobrepuso a su tiempo y se convirtió en fundamento y respuesta de todo aquello que inquieta a la sociedad actual.

jueves 2 de julio de 2009

Buscado, de Agustina Gatto

Por Ignacio Santillana


En el programa se lee: Un hombre busca a su hijo por las calles de Tokyo, México D. F. y New York. Listo, nos ahorramos un paso. Ese es el esqueleto de Buscado. Pero una obra no es sólo eso, es, sobre todo, la forma en que se cuenta la historia. Para eso, Agustina Gatto, se vale de tres planos espacio-temporales: una caja de vidrio, tres ciudades (New York, Tokio y México DF) y un video.
Da la sensación de que los personajes acceden a la caja de vidrio para Ser. Ese en ese lugar en dónde pueden despojarse y hablar, cantar, gritar, o hacer un truco de magia.
Las ciudades son los lugares de búsqueda, de esta forma, conforman el lugar del fracaso y la sorpresa, de la ira y el amor; es en donde se juega el rol de buscador y buscado.
El video, una suerte de no lugar, está destinado a colaborar con el entendimiento de la obra, y es ahí en dónde ésta se agranda y encuentra su hilo.
En Buscado hay cuatro personajes: principalmente un buscador, un buscado y un escapista, todos ellos partes de una misma genealogía, más una clarinetista que oficia de contrapunto (mientras ellos se buscan, ella se pierde, como la música, como el baile). Al mismo tiempo, el buscador es buscado, el buscado es escapista y el escapista es buscador: “Cuando se sienten perseguidos son jóvenes, cuando persiguen son viejos”. Si existe uno, existe el otro y viceversa. No hay posibilidad fuera de este binomio. Lo que buscan es a sí mismos, es reconocerse en ese sujeto de búsqueda. Buscan, por sobre todo, la aceptación.
La escenografía colabora perfectamente para que Buscado sea una obra atractiva visualmente. No remite a nada conocido, Agustina Gatto juega con el espacio-tiempo en el texto y lo traduce a la escena, creando así un lugar nuevo, que puede ser cualquiera y a la vez ninguno, pero sí, un lugar de experimentación y búsqueda.


Ficha técnico artística

Autoría: Agustina Gatto
Actuan: Germán de Silva, Silvia Giusto, Julian Larquier, Oscar Núñez
Músicos: Nicolás Falcoff
Voz en Off: Scott Alexander Young
Maquillaje: Catalina Tagliafico
Diseño de vestuario: Mercedes Arturo
Diseño de espacio: Anabella Gatto
Diseño de luces: Leo D' Aiuto
Diseño sonoro: Guido Deniro, Matías Gutiérrez
Realización de escenografia: Ariel Vaccaro
Realización de dispositivos lumínicos: Leo D' Aiuto
Post producción audiovisual: Guido Deniro, Matías Gutiérrez, Celine Keller, Paula Spagnoletti
Música original: Nicolás Falcoff
Operación de luces: Fernando López
Operación de sonido: Julia Tchira
Fotografía: Michel Marcu, Kate Stanworth
Diseño gráfico: Lucas Villegas
Entrenamiento corporal: Lucas Cánepa
Asesoramiento en magia: Pablo Madini
Asistencia de vestuario: Julieta Sandez
Asistencia de dirección: Juan Laxagueborde
Prensa: Debora Lachter
Colaboración general: Guido Avramides, Martín Churba, Florencia Fiocca, Maru Guerberg, Juan Perez, Araceli Pourcel
Direccion de fotografia: Ricardo Vargas
Direccion de filmaciones: Lucas Villegas
Dirección: Agustina Gatto

Web: http://www.buscado.blogspot.com


TEATRO DEL ABASTO Humahuaca 3549 Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Teléfonos: 4865-0014 Entrada: $ 30,00 y $ 20,00 - Miércoles - 21:00 hs

miércoles 1 de julio de 2009

Todos reímos con Brizna Perdida









por Nico Pose



"Esta es la brizna perdida que solo se encuentra con pasión, alguna técnica escondida, impulso, riesgo y vida... (un necesario tropezón)"


Había ido a ver una obra como de costumbre. Pedí una cerveza en la barra del lugar y me quedé en el patio. Escuché risas detrás de una puerta, y luego, leí en un cartel que a las 12 comenzaba un espectáculo de Tango y Humor. Era la hora para que comenzara el show y ahí estaban dos tipos vestidos de tangueros: uno sentado con la guitarra, y el otro con un micrófono. Comenzaron a tocar tangos, y parecía que lo del humor estaba relacionado sólo con las letras. Pero no, luego aparecieron en escena los payasos, y posteriormente los payasos tomaron por asalto el escenario. Ya no había rastros de los viejos tangueros, y de la melancolía, lentamente fuimos accediendo a las risas, que luego se transformarían en carcajadas.


Hacía mucho que no me reía tanto, y nunca pensé que lo iban a lograr unos simples payasos. Morirse de la risa es una expresión que a veces se la emplea para cualquier cosa, pero en este caso, la expresión encajaba perfectamente por cómo nos sentíamos todos al ver a Brizna Perdida. Reí tanto que un momento parecía que estaba a punto de comenzar a tener hipo. Desde aquel momento en donde los tangueros solemnes le cedieron el paso a unos payasos desfachatados y funambulescos, todo se convirtió en una fiesta de la risa.

Con un aire espontáneo, los payasos de Brizna, a través de sketchs, ofrecen un espectáculo variado. Desde las canciones cómicas y ridículas, hasta las parodias del cine hollywoodense. Dentro del espectáculo, Brizna también se regodea graciosamente con temas como la delgada línea que existe entre la amistad entre un hombre y una mujer cuando alguno de los dos pretende otra cosa.


Finalmente, sorprende el gran sketch del zorro; un zorro gallego, donde su acento y su espada globo protagonizan uno de los mejores momentos del show.



Recomiendo mucho el show de Brizna Perdida, un espectáculo distinto, por su simpleza, por sus buenas ideas; y al mismo tiempo, efectivo, porque es imposible no irse liviano luego de haber descargado tanta risa.


Brizna Perdida está integrado por:


Nelson Ansiporovich
Daniel Gandara
Juan Schneider
Lyonell Monalli
Federico Patiño
Florencia Patiño


El viernes 17 de Julio, a las 23:55hs en:



Av. Corrientes 5552 Capital Federal - Buenos Aires - Argentina

Teléfonos: 4857-2193

lunes 29 de junio de 2009

Jimena Repetto

Camiones

En la estación
son pocos los que evitan
saludar con movimientos de ahogado
a los que se van.

Los que se quedan siempre,
un recuerdo presente
irrita
previo a la distancia.

Inevitable
hoy me acordé
de todos los que me abrazaron
cada vez que me fui
sin explicaciones
me fui.


Ayer cuando llegaste
de entrerrutas
a irrumpir el pueblo mientras yo
planificaba el escape
me di cuenta:

me dejaste ir para esperarme
o que te espere.

Viniste para irte
como un conductor de camión
rojo y solemne
bloquea todas las rutas
a quienes desean esquivarlo.

Así los astronautas sientan banderas
en desiertos sin dueños
espacios imaginarios
y anárquicos.